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Juan Gavasa

Campeones

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Pido disculpas por este largo silencio, aunque quizá vosotros tendréis que agradecerme la ausencia. Os he ahorrado unos cuantos minutos basura. He disfrutado de unas merecidísimas vacaciones activas en las que he tenido tiempo de participar en la Marcha Cicloturista Quebrantahuesos y disputar el VIII Torneo Internacional de hockey sobre Hielo para veteranos que organiza el Club Hielo Madrid. El resultado no podía ser mejor: acabé la “Quebranta” con dignidad y ganamos el torneo. Para un viejo deportista al que las lejanas glorias apenas le reportan unos segundos de indisimulada vanidad, estos pequeños retos son como la sal en la comida; sin ellos se puede vivir pero con ellos todo parece más sabroso.

                Este post de reencuentro va a ser condenadamente corto porque el trabajo no me permite mucho más. Pero quería dar señales de vida y reiterar mi compromiso para el verano: prometo actualizar el blog con más asiduidad y currármelo un poquico más. Quería también aprovechar estas líneas para dar la enhorabuena al equipo de Roberto Iglesias; su trabajo altruista en la Quebrantahuesos es sencillamente impresionante, aunque a estas alturas yo no voy a descubrir nada que ya no se conozca. No tiene precio lo que hacen estos chicos desde hace casi dos décadas. Movilizar en un solo día a cerca de 10.000 ciclistas sólo está al alcance de un sacrificado grupo con una capacidad de organización a prueba de bombas. Y os puedo asegurar que esta metáfora a veces no lo es tanto en el transcurso de la carrera. Siento envidia sana de la capacidad de movilización e implicación de los serrableses; el entusiasmo que muestran cada año por su cicloturista resulta verdaderamente conmovedor. Los que hemos tenido el honor de participar en esta prueba formamos parte de un grupo de privilegiados, no importa el sufrimiento de la prueba y los sacrificios del entrenamiento en los meses previos. No hay nada comparable con la felicidad que uno experimenta al llegar a la meta después de recorrer 205 kilómetros.

                El otro reconocimiento va dirigido a los amigos del Club Hielo Madrid con Peki a la cabeza. Han organizado un torneo cojonudo y han sido capaces de anteponer el valor de la convivencia al peso de la competición. Después de 30 años jugando a hockey sobre hielo difícilmente uno se puede sorprender de nada; somos tan pocos y tan insistentes que cualquier torneo está viciado por viejos litigios, cuentas pendientes y recurrentes manías sobre el hielo que dicen mucho de la personalidad de cada uno. Llevo viendo las mismas caras desde que empecé a jugar con 9 años en el equipo alevín de Jaca. Lo obvio sería apostillar ahora que somos como una gran familia con todos sus defectos y virtudes. Pero, sinceramente, pienso que el hockey sobre hielo español ha estado siempre muy lejos de asumir ese rol y generalmente ha estado hipotecado por las rencillas personales, los egos desmedidos y la incapacidad de los responsables federativos.

                Dicho esto –disculpad esta digresión-, he regresado de Madrid con esa sensación algo mitigada. Quizá sea la senectud o la tendencia a relativizar las cosas que acompaña el paso del tiempo, pero este fin de semana he vivido otro ambiente que desconocía y he disfrutado del hockey sin la presión de la habitual guerra de guerrillas y la sombra de las viejas leyendas sobre el hielo. Demasiado limpio y sencillo pensé, pero así han sido las cosas. Y estoy tremendamente satisfecho de ello. Pese a todo, queda un resquicio de vanidad en estas líneas y los amigos de Madrid entenderán que hoy acabe diciendo que fuimos los mejores y nos merecimos el bonito trofeo diseñado por Guluaga. El próximo año nos vemos compañeros, pero antes habrá más. Seguro. ¡We are players of hockey rock!

3 comentarios

Juan -

Ja, ja, ja... será eso, que llevo tantos años dando la tabarra con la mismas cosas que parece una eternidad. Pero, en serio, en el hockey sobre hielo, por desgracia, las carencias del deporte te arrastran a una vejez prematura. ¡yo ya estaba en el equipo de veteranos con 25 años! Y en el ciclismo es verdad que la veteranía es un grado, como bien demuestra José Luis cada vez que se sube a la bici. Menudo tío!!!!Lo de la radio... ¿sabes que cada vez la echo más de menos? Será que me pongo malo cada vez que escucho algunos programas...

boli -

CRISTINA,COMO DE COSTUMBRE,MUY ACERTADO TU COMENTARIO.....ESTOS CRIOS.... A ESTE QUERIDO HERMANO MIO, LO QUE LE PASA ES QUE EMPEZO NUY JOVEN ES TODO Y AHORA CON EL PASO DE LOS AÑOS SE CREE QUE YA ES MAYOR....
NO LE HAREMOS MUCASO Y QUE SE ESPERE A CRUZAR LA BARRERA DE LOS CUARENTE Y VERA LO QUE ES BUENO.
HERMANITO,ENHORABUENA POR LOS DOS LOGROS, DE VERDAD, PORQUE A TU EDAD PARA CONSEGUIRLO HAY QUE ESTAR MUY PREPARADO...
BESITOS...LOLO

cris -

JUAN..AGÜELICO..
¿SENECTUD..PASO DEL TIEMPO...?¡PERO TIO UNA COSA ES QUE HAYAS VIVIDO UN MONTÓN DE COSAS EN TU RECORRIDO POR LA VIDA, PERO DE AHÍ A ESTAS EXPRESIONES!!
ENTIENDO QUE CUANDO SE ES PADRE UNO EMPIEZA A SENTIR EL PASO DE LOS AÑOS, NO DE UNO, SI NO DE VERLOS REFLEJADOS EN EL ESPEJO DE TU HIJO, PERO ERES UN TÍO JÓVEN, ES MÁS, CREO QUE AÚN ESTÁS CRECIENDO ¡¡JE!!.
YO TENGO UN CINCUENTÓN AL LADO QUE HIZO LA TREPARRISCOS EN TANDEM Y A MI AMIGO MIGUEL MONTORI, DE MI QUINTA, QUE LA HIZO CORRIENDO A PIE...ASI QUE VETE PREPARANDO LO QUE TE QUEDA POR VIVIR...Y POR ESCRIBIR. Y SI NO LO HACES POR TI, JUAN, HAZLO HIJO, POR LAS QUE TENEMOS MÁS AÑOS QUE TÚ..QUE ME DEPRIMO DE PENSAR CUANDO TE SUBÍAS AL MICRÓFONO DE RADIO JACA..Y YO ESTABA ALLÍ PARA VERLO..Y CUMPLE CON TU PROMESA DE LO DEL BLOG. LOS PASEOS MATUTINOS POR ESTAS NUBES TELEMÁTICAS NO SON LO MISMO SIN TUS PALABRAS.

BESOS SIN CANAS.
CRIS