Blogia

Juan Gavasa

Caricaturas

Caricaturas

Javier Marías hoy (5/07/09) en El País

Decía Richard Ford, el viajero inglés que en el siglo XIX recorrió toda España a caballo y en diligencia y cuya magnífica serie de libros al respecto se ha reeditado hace poco aquí sin la alabanza que merece, que una de las más invariables características españolas, desde tiempos de Viriato y aun más atrás, era la de tener pésimos reyes, generales, caudillos, mandatarios eclesiásticos, gobernantes y jefes: indignos de confianza, abusivos, despóticos, engreídos, soberbios, incompetentes y metepatas. Ford celebraba que, de vez en cuando, a este o al otro sus subordinados hubieran acabado pasándolos por las armas tras rebelarse contra ellos, pero lamentaba que tan sabia y justa decisión llegara siempre demasiado tarde, cuando el dirigente había cometido todos los estropicios posibles y había dejado inservible o arruinado lo que quisiera que tuviera a su mando.

Es llamativo que esta característica se mantenga al cabo de los siglos, más aún cuando desde hace tres décadas los responsables políticos son elegidos y no nos vienen impuestos, como sucedió casi siempre a lo largo de nuestra historia. Basta echar un vistazo desapasionado a quienes mandan en los partidos, en el Gobierno, en las Comunidades Autónomas y en los Ayuntamientos para comprobar que poco ha cambiado. La mayoría rivalizan en decir y hacer estupideces dañinas. Pero la cosa va más lejos y alcanza a casi todos los ámbitos, de manera que ya no se sabe qué fue antes, si el huevo o la gallina, esto es: si los que tienen poder o podercillo, los que mandan algo en cualquier sitio, sea un Ministerio o una oficina, están ahí colocados por su inoperancia e imbecilidad, o si bien todo el mundo se vuelve inoperante e imbécil en cuanto se le da algún poder o podercillo. Pero miren a su alrededor, cuantos tengan jefes o eso aún más terrible llamado “jefes intermedios”, o cuantos conozcan a personas que los padezcan, y díganme cuántos sienten un mínimo aprecio por ellos, o admiración si es posible.

Cierto que yo no he tenido apenas, y que, de hecho, a la pregunta de las entrevistas “¿Por qué escribe usted?”, a menudo he respondido: “Para no tener jefe y para no madrugar”. Tuve dos en los años en que di clases, uno en Inglaterra y otro en España. Tal vez fue casualidad, pero el inglés (bueno, galés) era un tipo estupendo y eficaz, respetuoso, con sentido del humor y en absoluto autoritario; jamás se metía en lo que no lo concernía y procuraba que su departamento fuera lo mejor posible. El español, en cambio, fue subdirector durante un tiempo en que, por razones burocráticas, no hubo director, luego era él quien lo dirigía todo en la práctica. Bastó con que de pronto se lo nombrara oficialmente director –nada cambiaba de hecho– para que se hinchara, actuara como una madre superiora y se hiciera celoso de sus subordinados, hasta el punto de preferir que su departamento empeorara con tal de que ninguno destacara.

El jefe español –incluidos subjefes o jefes intermedios– se levanta todas las mañanas no pensando en cómo hacer bien su tarea o sacar mejor rendimiento a quienes tiene a sus órdenes (sin explotarlos), sino diciéndose: “Soy jefe, a ver cómo lo hago hoy notar”. Para él, lo importante no es que las cosas funcionen bien gracias a su trabajo, sino saberse por encima de otros y que esos otros dependan de sus decisiones. Por eso está mucho más atento a sus subalternos que a su quehacer. Les da órdenes arbitrarias y contradictorias para pillarlos en falta, y por supuesto jamás admite, cuando sobreviene el desastre, que éste tenga nada que ver con él, de la misma manera que si alguien de su equipo alumbra una buena idea, se apropiará inmediatamente de ella y acabará creyendo que fue suya. Al jefe español le gusta perorar ante sus empleados, les hace perder el tiempo y los abronca luego por los retrasos que él causa. Nada más ser ascendido y aterrizar en su puesto, decidirá que el mundo empieza con su advenimiento y lo cambiará todo, incluido lo que hasta entonces marchaba. Piensa que debe notarse su aparición al instante, y el ejemplo más nítido de esto lo encontramos en los Ministerios, cuyo cada nuevo inquilino despide a todos los cargos del anterior y deshace cuanto éste hubiera emprendido, fuera acertado o no. El jefe español es incapaz de limitarse a administrar, conservar y mejorar: está siempre lleno de peligrosas iniciativas y de ideas imbéciles, que a menudo sólo anuncia –si puede, a la prensa–, para luego no dar palo al agua. Algunos sí se ponen manos a la obra y el resultado es aún más catastrófico: si, por ejemplo, mandan en un Ayuntamiento, deciden erigir un innecesario polígono industrial junto a las ruinas de Numancia y cargarse un paisaje bimilenario; o excavar túneles y aparcamientos superfluos que destrozan las ciudades; o descatalogar los Jardines de las Vistillas (!) para que la Iglesia construya en su lugar mamotretos (algo tan grave como permitir edificar en el Retiro o en el jardín Botánico, que serían solares apetitosísimos). A Ford no le faltaba razón: llegamos siempre tarde.

Por supuesto que hay excepciones, y que esta descripción de los jefes españoles es una generalización, una caricatura y una exageración. Lo malo de nuestro país es que la realidad siempre acaba imitando a su caricatura, y aun la deja pálida.

Campeones

Campeones

Pido disculpas por este largo silencio, aunque quizá vosotros tendréis que agradecerme la ausencia. Os he ahorrado unos cuantos minutos basura. He disfrutado de unas merecidísimas vacaciones activas en las que he tenido tiempo de participar en la Marcha Cicloturista Quebrantahuesos y disputar el VIII Torneo Internacional de hockey sobre Hielo para veteranos que organiza el Club Hielo Madrid. El resultado no podía ser mejor: acabé la “Quebranta” con dignidad y ganamos el torneo. Para un viejo deportista al que las lejanas glorias apenas le reportan unos segundos de indisimulada vanidad, estos pequeños retos son como la sal en la comida; sin ellos se puede vivir pero con ellos todo parece más sabroso.

                Este post de reencuentro va a ser condenadamente corto porque el trabajo no me permite mucho más. Pero quería dar señales de vida y reiterar mi compromiso para el verano: prometo actualizar el blog con más asiduidad y currármelo un poquico más. Quería también aprovechar estas líneas para dar la enhorabuena al equipo de Roberto Iglesias; su trabajo altruista en la Quebrantahuesos es sencillamente impresionante, aunque a estas alturas yo no voy a descubrir nada que ya no se conozca. No tiene precio lo que hacen estos chicos desde hace casi dos décadas. Movilizar en un solo día a cerca de 10.000 ciclistas sólo está al alcance de un sacrificado grupo con una capacidad de organización a prueba de bombas. Y os puedo asegurar que esta metáfora a veces no lo es tanto en el transcurso de la carrera. Siento envidia sana de la capacidad de movilización e implicación de los serrableses; el entusiasmo que muestran cada año por su cicloturista resulta verdaderamente conmovedor. Los que hemos tenido el honor de participar en esta prueba formamos parte de un grupo de privilegiados, no importa el sufrimiento de la prueba y los sacrificios del entrenamiento en los meses previos. No hay nada comparable con la felicidad que uno experimenta al llegar a la meta después de recorrer 205 kilómetros.

                El otro reconocimiento va dirigido a los amigos del Club Hielo Madrid con Peki a la cabeza. Han organizado un torneo cojonudo y han sido capaces de anteponer el valor de la convivencia al peso de la competición. Después de 30 años jugando a hockey sobre hielo difícilmente uno se puede sorprender de nada; somos tan pocos y tan insistentes que cualquier torneo está viciado por viejos litigios, cuentas pendientes y recurrentes manías sobre el hielo que dicen mucho de la personalidad de cada uno. Llevo viendo las mismas caras desde que empecé a jugar con 9 años en el equipo alevín de Jaca. Lo obvio sería apostillar ahora que somos como una gran familia con todos sus defectos y virtudes. Pero, sinceramente, pienso que el hockey sobre hielo español ha estado siempre muy lejos de asumir ese rol y generalmente ha estado hipotecado por las rencillas personales, los egos desmedidos y la incapacidad de los responsables federativos.

                Dicho esto –disculpad esta digresión-, he regresado de Madrid con esa sensación algo mitigada. Quizá sea la senectud o la tendencia a relativizar las cosas que acompaña el paso del tiempo, pero este fin de semana he vivido otro ambiente que desconocía y he disfrutado del hockey sin la presión de la habitual guerra de guerrillas y la sombra de las viejas leyendas sobre el hielo. Demasiado limpio y sencillo pensé, pero así han sido las cosas. Y estoy tremendamente satisfecho de ello. Pese a todo, queda un resquicio de vanidad en estas líneas y los amigos de Madrid entenderán que hoy acabe diciendo que fuimos los mejores y nos merecimos el bonito trofeo diseñado por Guluaga. El próximo año nos vemos compañeros, pero antes habrá más. Seguro. ¡We are players of hockey rock!

Neneh Cherry en Pirineos Sur

Neneh Cherry en Pirineos Sur

Falta menos de un mes para que comience la 18ª edición de Pirineos Sur. El Festival Internacional de las Culturas llega a su mayoría de edad con un programa en el que amplía su mirada y explora nuevos lenguajes sonoros, hasta ahora menos habituales en la cita del valle de Tena. Un amplio y rico océano musical que llevará, del 9 al 26 de julio, a Lanuza y Sallent de Gállego a destacados nombres propios de la música como Marianne Faithfull, Maceo Parker, The Wailers, Taj Mahal, Pablo Milanés, Omara Portuondo, Mariza o Cirkus Featuring Neneh Cherry.

Precisamente, la formación encabezada por Neneh Cherry es una de las últimas incorporaciones del programa de Pirineos Sur. Actuará el 11 de julio en Lanuza, en una noche que compartirán con Disty Dozen Brass Band. Cirkus Featuring Neneh Cherry llegan de Suecia y está formado por la cantante de “7 Seconds”, Matt Karmil, Burt Ford y Lolita Moon. A parte de ellos, se suman a la programación de Pirineos Sur los ingleses The Rumble Strips, que serán la pareja de Marianne Faithfull el 10 de julio, y los madrileños The Right Ons, que llevarán su rock, lleno de influencias del Funk y el Soul, a Sallent de Gállego el 15 de julio.

Con estas últimas incorporaciones Pirineos Sur completa un programa que destaca por el elenco de “primeras figuras” que reunirá y que además, en la mayoría de los casos, pisarán por primera vez los escenarios de Pirineos Sur. El Festival se sumergirá de este modo en las músicas y ritmos surgidos en ambas orillas del Atlántico: Blues, soul, reggae, jazz, hip-hop, funk, rhythm’n’blues, fado, canción cubana o calipso, entre otros.

Gran parte de la historia del pop-rock británico llegará a Pirineos Sur de la mano de uno de sus grandes y míticos iconos, Marienne Faithfull. Cantante, compositora y actriz –fue nominada en 2006 como Mejor Actriz en los Premios del Cine Europeo, por su papel protagonista en “Irina Palm”, de Sam Garbarski-, la truculenta relación amorosa que mantuvo con Mick Jagger en la década de los 80 y su adicción a las drogas no han impedido que la Faithfull y su dilata trayectoria sean un excelente resumen de buena parte de la música popular inglesa.

El jazz y el funk en su estado más puro es lo que llevará el saxofonista Maceo Parker a Pirineos Sur (17 de julio). Es toda una institución de la música negra, en todas sus expresiones (soul, blues, rhythm’n’blues…). Durante 25 años formó parte de la banda de James Brown, grabando 12 de los discos más importantes de esa formación.

Otra institución, en este caso del blues y el folk norteamericano de los últimos 40 años es Henry Saint Clair Fredericks, más conocido como Taj Mahal (17 de julio). Ganador de dos Grammy, “Señor Blues” (1997) y “Shoutin' in key” (2000), ha fusionado lo rural con el jazz, el blues, el reggae, el calipso y la música hawaiana, creando una melodía propia y única. Su último trabajo, “Celebrating 40 Years”, es su particular manera de celebrar los 40 años que lleva sobre el escenario.

En este recorrido por los sonidos del Atlántico Negro no podía faltar la mítica banda de The Wailers (16 de julio). Creada en la década de los 60 por Bob Marley, ha sido la bandera de la música reggae y aunque de sus miembros originales sólo quede Aston “Family Man” Barrett, la formación sigue conservando la esencia musical que les convirtió en la mejor banda de reggae de todos los tiempos.

La voz y el sentimiento de Cuba es lo que traerán Pablo Milanés y Omara Portuondo, el 23 de julio. Pocas explicaciones hacen falta para presentar al que fuera uno de los fundadores de la Nueva Trova Cubana, y de la incansable “La novia del filin”. La dulzura del fado y de la música portuguesa llegará con Mariza (24 de julio). Nacida en Mozambique es heredera de las más grandes fadistas de la historia.

Cadaqués

Cadaqués

“Cadaqués era uno de los pueblos más bellos de la Costa Brava” recordaba García Márquez en los años 70 del pasado siglo. César González Ruano escribió que Cadaqués daba “una impresión paradisiaca de fin del mundo”. Josep Pla pensaba que era uno de los lugares más bonitos del Mediterráneo “pero por discreción y timidez se abstenía de manifestarlo”. Incluso García Lorca apuntó que era “el fiel del agua y la colina”. Decenas de intelectuales y bohemios se enamoraron a lo largo del siglo XX de Cadaqués y expresaron su amor de forma poética. Ningún otro rincón del Pirineo logró encandilar a talentos de la talla de Picasso, Man Ray, Santiago Rusiñol, Marcel Duchamp, García Lorca, Truman Capote, Luis Buñuel y, sobre todo, Salvador Dalí.

 

            Por eso el viaje a Cadaqués está rodeado de un aura mítica alimentada por las palabras de los grandes genios. Entrar en el círculo mágico de Dalí requiere capacidad de ensoñación y una mente expansiva. La fama del pueblo es tan robusta que el viajero llega predispuesto. Pero alguna de las primeras sensaciones es más prosaica que los bellos versos de Lorca. Quien mejor lo supo describir fue el inolvidable escritor catalán Manuel Vázquez Montalbán: “Uno lo comprueba al conseguir meterse en el pueblo tras una cola de tres cuartos de hora y, una vez dentro, continuar la caravana en busca de aparcamiento, una búsqueda angustiosa por lo inútil. Aquí no hay quien aparque, y el carrusel de los coches tristes y frustrados sirve de correlato móvil al deambular de gentes pintorescas en un medio pintoresco”. Y es que en determinados momentos del año resulta evidente que Cadaqués ha muerto de éxito. “El pueblo es tan inaccesible que se ha hecho invisible por lo visible” sentenciaba Vázquez Montalbán.

 

            Repuestos de ese primer e inevitable inconveniente que se suele superar con algo de paciencia y de fortuna, Cadaqués es como lo cuentan; un hermosísimo pueblo pesquero formado por casas de blanco nuclear que permanece inalterado pese al empuje del turismo. Hay una segunda evidencia: su turismo no es el familiar de la costa levantina. Aquí se respira bohemia, intelectualidad y un glamour contenido que generalmente habla francés. El escritor Juan Marsé tenía la explicación: “las playas de piedra de Cadaqués no son del gusto del turismo familiar, esa ha sido la salvación del pueblo”.

 

            Las callejuelas de Cadaqués son estrechas, empedradas y empinadas. La pronunciada inclinación de alguna de ellas se debe al promontorio rocoso de 23 metros de altitud sobre el que se extiende el casco viejo, el más auténtico y evocador de la localidad. Pequeñas tiendas, galerías de arte, cafés y bares jalonan un recorrido que antiguamente estuvo rodeado por una gran muralla. Todavía se conserva el antiguo portal de entrada  y la torre del Baluarte al inicio de la calle Des Call, por donde accederemos a la iglesia de Santa Maria de Cadaqués, un monumental edificio construido a mediados del siglo XVI bajo los patrones del gótico tardío. En su interior se conserva un retablo barroco de gran valor: está tallado en madera y dorado con una lámina. Mide 23 metros de alto y 12 de ancho y está dedicado a la Virgen de la Esperanza. Desde la plazoleta que se abre en la fachada principal  de la iglesia tenemos una vista espléndida de todo el casco urbano de Cadaqués y del mar.

 

            El callejero de la localidad es laberíntico y confuso. La homogénea arquitectura y el blanco generalizado de las fachadas pueden despistar en un paseo sin rumbo fijo. Pero es otro de los alicientes de Cadaqués: su capacidad para sorprender en cada rincón. Dentro del casco podemos apreciar algunos brotes de arquitectura modernista como Casa Serinyana, el Casino de L’Amistat, Mas de la Sala y la Escola Pública Caritat Sernyana, una donación de la acaudalada familia vinculada al lugar para usos educativos. En la calle Narcis Monturiol, que cierra por arriba el casco viejo, abre sus puertas el Museu de Cadaqués, dedicado a ofrecer exposiciones temporales en torno a Dalí. La imagen del pintor catalán se reproduce con insistencia por toda la localidad. Los famosos bigotes del excéntrico genio son el verdadero blasón de Cadaqués.

 

            Desde el pequeño paseo marítimo tenemos una vista general del pueblo que se amplía conforme avanzamos por la Riba Nemesi hacia la Plaja Portdoguer. Un buen punto para fotografiar el perfil de Cadaqués es la Punta des Baluard. Desde aquí se aprecian los dos barrios que componen la localidad, perfectamente divididos por la Avinguda Caritat Serinyana, que atraviesa todo el núcleo hasta desembocar en la Plaja Des Portal. A la izquierda queda al casco viejo con la iglesia de Santa María, y a la derecha la zona sensiblemente más alterada con el Castell de Sant Jaume como referente. A escasos kilómetros de Cadaqués por la carretera que conduce al Cap de Creus se encuentra la pequeña cala de Portlligat, donde Salvador Dalí estableció su residencia convertida hoy en museo. El pintor vivió parte de su infancia en esta recóndita bahía de pescadores. En 1930 compró varias barracas que reconstruyó junto a Gala para transformarlas en una original vivienda con el inconfundible sello de su universo creativo. Fue su única residencia estable hasta que tras la muerte de Gala en 1982 decidió trasladarse al castillo de Púbol. Hoy es uno de los museos más visitados de Catalunya.

 

Historia: El pueblo de pescadores

Cadaqués siempre fue un pueblo pesquero con régimen propio desde el siglo XVI. Su aislamiento propició una fuerte autonomía articulada a través de diversos reglamentos de orden interno que afectaban, principalmente, a su actividad pesquera. Esa lejanía de los ejes de comunicación obligó a sus habitantes a mirar constantemente al mar como único recurso posible para prosperar. La montaña del Puig de Paní a sus espaldas fue siempre una barrera natural infranqueable hasta que llegó la carretera. Muchos se dedicaban a la pesca y otros tantos decidían aventurarse en busca del horizonte marítimo. Por el contrario, el pueblo recibió constantemente las visitas foráneas: hace más de 2.000 años llegaron los griegos para explorar los minerales escondidos bajo las aguas. Siglos después serían barcos de piratas y contrabandistas que mercadeaban con otros productos como el tabaco. Este constante trasiego de gentes y mentes debió de influir en el carácter expansivo  de Cadaqués y, como consecuencia, en su predisposición a acoger nuevas ideas por extrovertidas que fueran. La historia ya se sabe como acaba: Salvador Dalí arrastró hasta este perdido rincón del Pirineo catalán a una pléyade de talentosos artistas que lograron mitificar el lugar.

            Cadaqués, que seguramente proviene de “Cap de quers” o cabo de rocas, tuvo hasta finales del siglo XIX una industria de salazones que actualmente apenas es un residuo antropológico de su pasado fabril. El cultivo de los olivos, que fue otro de los recursos económicos de sus gentes desde la Edad Media, se abandonó en el fatídico 1956, año que se recuerda por las terribles heladas que arrasaron los campos. Esta circunstancia y el inevitable desmoronamiento del mundo rural acabaron con otro de los escasos medios de subsistencia de la economía local. Así las cosas, sólo quedaba el turismo como asidero posible. Al principio tan sólo Cadaqués absorbió la tímida llegada de visitantes, que buscaban paisajes vírgenes y una atmósfera de absoluta tranquilidad. Más tarde descubrieron parajes más recónditos en el perímetro del Cap de Creus y se amplió el territorio colonizado. Pero se hizo de manera respetuosa y prudente, por eso en la actualidad apenas se pueden ver en Cadaqués edificios que rompan con la armonía del entorno. Las necesidades urbanísticas y de infraestructuras de la localidad se han concentrado en la retaguardia, lejos de la primera línea de playa.

           

Una visita. Casa Museo de Salvador Dali

La Casa Museo de Salvador Dalí en Portlligat es uno de los grandes alicientes del Cap de Creus. La laberíntica vivienda es el resultado del trabajo de restauración realizado durante varios años por el propio Dali y Gala a partir de la adquisición en 1930 de una modesta barraca de pescadores. La casa es, por lo tanto, la esencia del universo de Dalí, un compendio de su inescrutable personalidad y de su ilimitado ingenio. El Museo se inauguró en el año 1977 y desde entonces recibe miles de visitas anuales. Está dividido en tres espacios: el primero dedicado a la vida íntima de los Dalí, el segundo relacionado con los ámbitos de su trabajo y el tercero pensado para la representación y actuación pública, en el que se incluyen el comedor de verano, el patio y la piscina,

            Dalí vivió de niño y en la adolescencia en esta pequeña cala pegada a Cadaqués, donde había nacido su padre. El paisaje mediterráneo formaba parte indisoluble de sus referentes infantiles y después los expresó en multitud de sus obras. Principalmente la fantasiosa geología del Cap de Creus formada por la acción del viento, el agua y la sal durante miles de años. Ese paisaje fue el que arrastró también hasta aquí a otros creadores que conocían la pasión de Dalí. Su casa de Portlligat fue creciendo paulatinamente desde que se instalaran durante la primavera de 1930. Dos años después habían adquirido una nueva barraca y un pequeño anexo que se vería nuevamente ampliado en 1935. Gala y Dali pasaron doce años en Estados Unidos y tras regresar en 1948 decidieron fijar su residencia en Portlligat.

            En la casa que habían estado moldeando durante años Dalí se entregó a su trabajo creativo pero también se dedicó a ordenar y almacenar todo el material acumulado durante décadas. Pronto los espacios se quedaron pequeños y la pareja emprendió nuevas ampliaciones que facilitaran la labor del artista, inmerso en pinturas de gran formato. En ese tiempo se construyó el estudio, la biblioteca, la sala oval, el comedor de verano y la piscina, finalizada en 1971. Como consecuencia de todas las reformas, la casa de Dalí y Gala es una especie de laberinto formado por pequeños espacios, pasillos estrechos, desniveles y recorridos sin salida. La decoración dice mucho de la personalidad de sus propietarios: muebles antiguos, tapices, animales disecados e infinidad de objetos de desigual gusto y valor. En la restauración realizada en los años previos a la apertura del museo se recuperaron pequeñas piezas escultóricas muy deterioradas como el Cristo de los escombros y la barca instalada junto al ciprés.

Víctor Hugo

Víctor Hugo

El escritor francés Victor Hugo inició en 1843 un viaje por el extremo occidental de los Pirineos que le llevaría a conocer muchos de los lugares más populares de la época. En su recorrido se topó, sin embargo, con algunos rincones desconocidos que le deslumbraron. Fue el caso de Pasaia Donibane, al que calificó como “un pequeño edén resplandeciente”. La casa en la que el escritor romántico estuvo alojado es ahora un museo  sobre su obra y la sede de la Oficina de Turismo.

 

Después de lo escrito por Victor Hugo poco más se puede decir de Pasaia Donibane. “Una cortina de altas montañas verdes recortando sus cimas sobre un cielo resplandeciente; al pie de esas montañas una fila de casas estrechamente yuxtapuestas (…), al pie de esas casas, el mar”. El escritor también afirmó que “este sitio inédito es uno de los más bellos que he visto y que ningún tourist visita”. Finalmente redondeó sus apuntes de viaje con un primoroso resumen de lo que entonces era y hoy sigue siendo Pasaia Donibane: “Nada es más risueño y más fresco que el Pasaje visto desde el lado del mar, nada más severo y más oscuro que el Pasaje visto desde el lado de la montaña”.

 

Porque Pasaia Donibane es una única calle flanqueada a la derecha por la montaña y a la izquierda por las aguas de la bahía. No cabe nada más. Es una arteria angosta y empedrada, sorteada por arcos y pasadizos,  que conserva todo el aroma de los tradicionales pueblos pesqueros. Sus casas pintadas con vivos colores contrarrestan la sensación de claustrofobia de algunos puntos de la calle. Pero es tan sólo una percepción del espacio porque desde el mar esas mismas casas se muestran mucho más relucientes y desahogadas, como si sufrieran de un fenómeno bipolar.

 

Hay atractivos ejemplos de arquitectura señorial, como el Palacio Arizabalo, sede del Ayuntamiento; Casa Mirada, con su hermosa fachada renacentista; o el Palacio de Villaviciosa junto al Humilladero de la Piedad. Al final de la calle llegamos al único ensanche posible que permite el terreno, la Plaza de Santiago, un idílico espacio urbano en el que seguramente se fijó Víctor Hugo cuando escribió que Pasaia “sería célebre si estuviera en Italia”. En este punto la fusión entre el mar y el pueblo es total. Más al fondo se alza la Basílica del Cristo de la Bonanza y al final de la bahía los restos del Castillo de Santa Isabel. 

Prats de Molló

Prats de Molló

Prats de Molló impacta desde el primer momento. La monumental iglesia fortificada de las santas Justa y Rufina concentra toda la atención con sus poderosos contrafuertes y la llamativa torre. El templo actual se construyó entre 1649 y 1681 pero todavía se guarda en su interior la pila bautismal perteneciente a la construcción original del siglo X. La forja de su puerta, como se podrá ver en numerosas iglesias del Pirineo catalán más oriental, es un cuidado trabajo artístico.

            Repuestos de la primera impresión, llega el momento de descubrir las entrañas del pueblo. Prats de Molló está completamente fortificado y hay que cruzar un puente sobre el río Tech para entrar en su casco histórico. Sus condiciones como enclave defensivo eran un verdadero quebradero de cabeza para los insistentes conquistadores, que los tuvo a lo largo de la historia.

            La localidad se blindó con la muralla en el año 1345 pero el famosísimo terremoto de 1428 la redujo a escombros. Fue reconstruida y ha llegado a nuestros días conservada en su integridad con las cinco puertas de acceso; la más importante es “La Porta de França”, en la parte oriental del núcleo frente a toda la zona nueva de expansión urbanística. Dentro del casco descubrimos una formidable ciudad medieval trazada de manera intrincada con calles empinadas que suben hacia la iglesia, hermosas calles con sus balcones llenos de flores y plazas recoletas en las que cientos de turistas se solazan en las terrazas de sus cafeterías.

            Buena parte de las casas que tejen actualmente el casco urbano pertenecen a una época mucho más reciente, pero en su modernidad han sabido respetar en parte el legado histórico recibido. Las calles de la “Font Nova” o la de “La Favorite” son dos de las arterias más transitadas. Están salpicadas por numerosos comercios que venden los productos del país entre escudos de la villa y banderas catalanas, otro rasgo que evidencia el inconformismo social ante algunas fronteras forzadas.

            La comarca del Vallespir, el Rosellón, el Conflent, el Capcir y el norte de la Cerdanya fueron para Francia en el reparto firmado en el año 1659 en el Tratado de los Pirineos. Prats de Molló se convirtió en puesto fronterizo. Una subversión social conocida como la “revuelta de los Angelets de la Terra” se transformó en un levantamiento antifrancés que convenció a Luis XIV de la necesidad de construir un fuerte en la plaza. Así se levantó el Fort Lagarde bajo el mando del mariscal Sébastien Vauban junto a las ruinas del Castillo de Parella (siglo XII), perteneciente a los Condes de Besalú y destruido por Luis XIV. El fuerte preside todo el valle y tiene un acceso subterráneo que puede ser visitado.

            En Prats de Molló hay otros rincones dignos de ser visitados como la Plaza Josep de la Trinxeira, donde se encuentra el ayuntamiento construido en el siglo XVII; la Plaza de Armas, el Puente de la Guillema, la Plaza del Rey, la Puerta del Verger o la Puerta de la Fábrica, que servía de acceso vigilado a la fortaleza. El turismo se ha convertido en prácticamente la única actividad económica de la zona. Las aguas termales localizadas en La Preste (localidad que conforma el municipio Prats de Molló-La Preste), han dado impulso a un nuevo visitante atraído no sólo por la historia y los paisajes sino también por las bondades del balneario. En cualquier caso las aguas de la Preste se vienen aprovechando desde hace siglos. El poeta catalán Jacint Verdaguer visitó La Preste en los veranos de 1879 y 1880 para iniciar sus ascensiones al Canigó que culminarían en la composición de la epopeya homónima en 1886, cumbre de la literatura catalana del XIX. Su acopio de leyendas sobre el valle es inagotable.

            El entorno de Prats de Molló es majestuoso. En la vertiente occidental se eleva el pico Costabona (2.464 m), en la septentrional el Puig de Tres Vents (2.731 m) y un poco más lejos el Canigó (2.784 m). Desde hace algún tiempo existe la Reserva Natural de Prats de Molló, una figura protectora que afecta a más de 11 kilómetros de su término municipal desde la zona alpina del Prat de Guillem. La riqueza de sus ecosistemas  y la variedad de especies justifican este esfuerzo conservador. En este ámbito se pueden encontrar grandes superficies de hayedos y abetos, especies animales como el rebeco, el urogallo, la perdiz nival o el desmán; y un nutrido catálogo de flores y plantas subalpinas.

En el cercano Sant Llorenç de Cerdans comenzó en el año 1661 la revuelta popular de “Los Angelets” en contra de la reinstauración del impuesto sobre la sal promulgado por Luis XIV. El creciente malestar contra el poder francés de unas tierras que fueron catalanas hasta el Tratado de los Pirineos (1659), culminó en 1793 con la Guerra de la Convención o la Guerra del Rousillón, que se concentró fundamentalmente en esta zona del Pirineo. Tropas españolas dirigidas por el General Ricardos intentaron invadir el antiguo territorio español por Sant Llorenç de Cerdans. Durante unos meses reconquistaron algunas de las plazas francesas pero finalmente tuvieron que desistir ante el ímpetu de la respuesta francesa. La firma de la Paz de Basilea en 1795 acabó con el conflicto. También por este paso y por el del Coll d’Ares planeó invadir Catalunya en 1926 Francesc Macià y la dirección del Estat Català para proclamar su independencia, en lo que se conoció como el fallido “Complot de Prats de Molló”.

Manos limpias

Manos limpias

Miguel Bernard, presidente del sindicato de ultraderecha Manos Limpias, ex líder de Fuerza Nueva y admirador declarado de Blas Piñar -político español cuya trayectoria política y vida pública siempre se caracterizó por su identificación con Franco y sus principios ideológicos-, se querelló el pasado 26 de enero contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por su causa general contra el franquismo.

Bernard argumenta para justificar la querella, admitida hoy a trámite por el Tribunal Supremo, que Garzón incurrió en prevariación al iniciar un procedimiento para la investigación y exhumación de las fosas del franquismo sin tener competencia para ello y en contra del criterio de la propia fiscalía de la Audiencia Nacional.

El presidente de Manos Limpias, que tiene como principio básico que "allí donde existe un delito debe haber alguien capaz de denunciarlo", no oculta su nostalgia hacia la ultraderecha posfranquista, violenta y reaccionaria, que a su juicio equilibraba las fuerzas durante la transición.

"Objetivamente, con todos los defectos que pudiera tener Fuerza Nueva, el partido de Blas Piñar desempeñó un papel importante en la transición española. Si no hubiera existido una oposición de este tipo, llamémosle violenta, a lo mejor la transición se hubiera hecho de otra manera. Tal y como se desarrolló hubo un equilibrio de fuerzas y terminó, con los incidentes que existieran por el camino, con un texto constitucional", declaró Bernard al diario El Mundo el 27 de febrero de 2005.

Bernard, cuyo sindicato compartía sede en Madrid con el sindicato filofascista Fuerza Nacional del Trabajo, y tras fracasar en su intento de formar en España un partido como el francés de Le Pen, ya intentó llevar a los tribunales a Garzón por el caso Pinochet o GAL.

Hoy en Público.

L'Boulevard

L'Boulevard

Pirineos Sur viaja esta semana a Casablanca para presentarse y participar en L’Boulevard Festival, uno de los acontecimientos culturales más emblemáticos de Marruecos y con el que el Festival Internacional de las Culturas colabora este año, dentro del programa de cooperación cultural. Este proyecto desarrollado en representación de la Diputación Provincial de Huesca cuenta con la participación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

Pirineos Sur cursó el pasado año una invitación a los responsables del festival magrebí para que asistieran al festival oscense. Fruto de aquella visita surgió la posibilidad de una colaboración conjunta, cuyos resultados van a darse a conocer ahora; primero en Casablanca, en un escenario en el que en los últimos once años han pasado los artistas más interesantes de la nueva escena musical independiente del país, y posteriormente en Sallent de Gállego y Lanuza.

Este jueves 28 de mayo, L’Boulevard Festival comienza su andadura, mostrando las propuestas musicales más recientes de Marruecos. Éste será también el punto de arranque real de los proyectos de Cooperación Cultural que desarrollan conjuntamente los festivales marroquí y oscense. La producción musical "Casser le mur /Romper el muro", premiada la semana pasada con el primer premio de la Muestra Aragonesa de Artes Escénicas y de la Música 2009. En la misma participan los artistas locales Khalid El Berkaoui, Oum, Mood DJ, Hicham Bajjou y Foulane Bouhcin y los integrantes del grupo aragonés Biella Nuei.

El espectáculo volverá a mostrarse en el Instituto Cervantes de Casablanca, donde se presentará oficialmente Pirineos Sur y se estrenará la producción teatral  conjunta, "Habibi / Amado", escrita y dirigida por Jesús Arbués, de Producciones Viridiana, en la que participan artistas de ambos países. Los dos espectáculos se verán en el programa que Pirineos Sur desarrollará en Lanuza y Sallent de Gállego del 9 al 26 del próximo mes de julio.

El grupo aragonés Biella Nuei y los músicos marroquíes Khalid El Berkaoui, Oum, DJ Mood, Hicham Bajjou y Foulane Bouhcin lograron con la producción "Romper el Muro/Casser le Mur", el primer premio de la Muestra Aragonesa de las Artes Escénicas y de la Música 2009 que se clausuró la pasada semana en Alcañiz. En este caso, la coproducción musical dirigida por el lider de Biella Nuei, Luis Miguel Bajén, profundiza en las relaciones históricas entre Aragón y Al-Andalus, poniendo el acento en los numerosos nexos culturales que todavía mantienen ambos territorios. 

Según el propio Bajén, "hemos unidos dos tradiciones musicales que tienen muchísimo que ver. Es increíble que no se hubiera trabajado antes porque hay una evidente hermandad cultural entre el folclore aragonés y el bereber que se manifiesta en muchos elementos". Esta afinidad histórica es la que ha servido de base para el trabajo que han realizado durante 15 días en Zaragoza los músicos aragoneses y marroquíes en la primera parte de la residencia musical, que tendrá su continuidad a partir del 28 de mayo en Casablanca.

La Muestra Aragonesa de las Artes Escénicas y de la Música está organizada por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón. Se trata del escaparate más interesante para las nuevas producciones aragonesas y una cita obligada para los programadores de los municipios aragoneses, los artistas, grupos y empresas vinculadas al mundo de las artes escénicas. El premio concedido a la producción promovida por Pirineos Sur supone, por lo tanto, un reconocimiento de los profesionales aragoneses a su calidad, originalidad e innovación.

Luis Miguel Bajén ha señalado que "ante todo hemos querido desarrollar un proyecto de música contemporánea" que ahonda sus raíces en la tradición cultural de Aragón y Marruecos. "Hay evidencias de la relación entre ambos territorios en la música -afirma Bajén-, nosotros tenemos la gaita o dulzaina, un instrumento elemental de la fiesta en nuestros pueblos, y ellos también la tienen. Está el laud, el canto, los ritmos... hay vestigios sonoros que hemos compartido y que no dejan de sorprendernos". El músico aragonés explica que en la concepción del proyecto de cooperación cultural con los músicos marroquíes "hemos realizado también una prospección en nuestra historia común para darle un valor y un sentido a todo lo que hemos hecho. El espíritu de convivencia que existió entre nuestros pueblos, por encima de los conflictos, que también los hubo, es lo que nos ha inspirado a todos".

 

PROGRAMA L’BOULEVARD FESTIVAL

 

31 DE MAYO

L’Boulevard : Tremplin 2009

Matadero de Casablanca. Escenario 2

Concierto: Casser le mur / Romper el muro: Biella Nuei et Azawan

 

1 DE JUNIO

Instituto Cervantes de Casablanca, 19.00 h.

Conferencia de Prensa: Presentación del Festival Pirineos Sur 2009 (Con la presencia del Presidente de la Diputación de Huesca, de la Diputada de Cultura, del Asesor de Cultura y del Director del Festival Pirineos Sur).

A continuación, concierto Casser le mur / Romper el muro : Biella Nuei et Azawan

 

3 DE JUNIO

Instituto Cervantes de Casablanca, 20.00 h.

Estreno de Habibi / Amado

Coproduction scénique: Producciones Viridiana / L’Boulevard Festival / Pirineos Sur.

Con el apoyo de la Embajada de España en Marruecos y el Instituto Cervantes de Casablanca

 

5 DE JUNIO

Sala de fiestas del Ayuntamiento de Agadir, 20.00 h.

Presentación del espectáculo Habibi / Amado

Coproduction scénique: Producciones Viridiana / L’Boulevard Festival / Pirineos Sur