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Juan Gavasa

Adams & Camara, rock alucinógeno

La primera vez que Justin Adams y Juldeh Camara entrelazaron su guitarra eléctrica y su ritti (violín de una cuerda) aseguran haber experimentado una sensación casi mística. Lo han contado detalladamente en diversas entrevistas en las que suelen explicar la sorpresa que les causó la inesperada compatibilidad entre ambos instrumentos de cuerda, tan familiares en la técnica como lejanos en la geografía. El británico Adams apeló a la “buena “suerte”, el gambiano Camara a “los espíritus”; cuestión de orígenes.

Justin Adams y Juldeh Camara, JuJu en adelante, protagonizan uno de los experimentos musicales más transgresores e innovadores de la última década. Desde su disco de estreno “Soul Science” (2007), han catalizado una serie de energías sensoriales que se manifiestan en forma de canciones confeccionadas a partir de densas atmósferas, sonoridades distorsionadas, lenguajes indescifrables y dos espíritus en constante reto; el R&B de Adams y el afro blues de Camara. De esa conjunción de elementos de antropología musical emana un nuevo estilo en el que dialogan el jazz, el rock tradicional, el trance africano y el blues por encima de todas las cosas. Y se trata de una música personal e intransferible gracias al sonido hipnótico del ritti de Camara, ese violín de una cuerda tradicional del África occidental del que el gambiano es su intérprete más deslumbrante.

“Imagina a los primeros Stones liderados por Alí Farka Toure”. Así intentó explicar a sus lectores el periodista del diario británico The Telegraph, Mark Hudson, el sonido que habían pergeñado Justin Adams y Juldeh Camara en su primer disco. Después siguió el torrente habitual de comparaciones con otros nombres del espectro anglosajón, tan del gusto de la prensa especializada del Reino Unido, sobre todo si se trata de un producto exótico. Y en este punto parece que los devaneos teóricos apuntaban con tino hacia una secuencia de influencias que fácilmente se puede reconocer en la música de JuJu, principalmente en la parte que corresponde al guitarrista británico. Está clara la de Led Zeppelin –consagrada en su estrecha relación con Robert Plant-, The Clash, Muddy Waters, Johnny Otis o los riff de Bo Diddley. La pista también se pierde en algunos discos clásicos como el “Exile on main street” de los Rolling Stones. En cualquier caso, parece un juego de comparativas ciertamente liviano e insustancial en tanto que la propuesta de Adams y Camara es tan personal e insólita que no admite referencias absolutas.

Justin Adams es uno de los guitarristas más interesantes e innovadores de la escena británica. Curtido en el punk, de él han dicho en su país que es conocido como “el segundo hombre que más trabaja en la música mundial”. No han aportado pistas sobre quién ocupa el primer lugar. Pero es verdad que su actividad es frenética. Adams evolucionó hacia los registros del blues y del R&B, donde ha desarrollado en los últimos veinte años una fértil trayectoria vinculada a la vanguardia del World Music con gente como Jah Wobble, Natacha Atlas, Peter Gabriel, Brian Eno, Billy Bragg o Lo’Jo. Aquí surgió su interés por el conocimiento de las músicas africanas, que influyeron de manera notable en su manera de tocar la guitarra y por derivaciones antropológicas le acabaron arrastrando hasta Nueva Orleans.

El cantante de Gambia Juldeh Camara está considerado el maestro del ritti, un violín redondo de una cuerda que exuda un sonido zumbón que engarza con el trance o la sicodelia y a veces se confunde con una vieja armónica de blues. Es un virtuoso capaz de elevar la categoría y protagonismo de un instrumento en apariencia sencillo y menor. También toca el kologo, un banjo tradicional de Ghana.  Juldeh creció junto a su padre ciego, un griot (poeta y narrador de historias en el África Occidental), del que aprendió la técnica del ritt y también esa forma de cantar y de interpretar con ironía, declamaciones apasionadas y lamentos vocales. Camara tiene una larga trayectoria a sus espaldas, con colaboraciones estables en bandas tan importantes de la escena africana como sus compatriotas Ifang Bondi, Zubop Gambia o The Blind Boys of Alabama.

Los caminos de Adams y Camara se encontraron hace casi una década como una consecuencia inevitable del destino. Sus vidas  habían tenido muchas cosas en común que pronto sustanciarían la dupla musical. A la pasión por los instrumentos de cuerda se unió una infancia muy parecida de viajes y trasiegos; cada uno a su manera, cada uno en sus circunstancias. Adams era hijo de un diplomático que pasó su infancia y juventud viajando por África del norte y el Medio Oriente. Cámara era el hijo de un griot fulani, un pueblo nómada que se desplazaba por vastas regiones del África occidental. Así crecieron, asimilando culturas y sonidos. Cuando Justin Adams afirmaba en una reciente entrevista que “lo más bonito para mi es crear un sonido e imaginarlo más allá de las fronteras”, eran reconocibles las evocaciones que remitían a su infancia.

Desde “Soul Science” (2007) –con el que ganaron el premio World Music de la BBC al “mejor cruce de culturas-“, han producido dos discos más: “Tell No Lie” (2009) y el reciente “In Trance” grabado como un disco en directo en los estudios Real World, propiedad de Peter Gabriel. La revista “Rolling Stones” lo ha calificado como “fascinante” y “Jazz Magazine” como “uno de los discos más radicales del año”. El dub reggae y el jazz irrumpen con más fuerza que en las anteriores grabaciones, como parte de un proceso evolutivo en el que han influido notablemente los otros dos componentes de la banda; el bajista Billy Fuller y el percusionista Dave Smith. El primero ha colaborado con Massive Attack y con Geoff Barrow de Portishead. El segundo procede de los ambientes jazzy de Londres. Con estas credenciales es fácil entender las nuevas influencias que se incorporan a esta maraña de sonidos.

 JuJu ha actuado en directo con Robert Plant, que siente verdadera admiración por ellos. De hecho, el exlíder de Led Zepellin les ha elegido junto a John Baggot (teclista de Massive Attack), para formar su nueva banda The Sensational Space Shifters, que se presentará oficialmente a finales de julio  en el trigésimo aniversario del famoso festival Womad. Es en directo donde el grupo que lideran Adams y Camara alcanza su estado pleno de inspiración. Su arquitectura es caótica y salvaje, con síncopes y disonancias que alumbran un paisaje sonoro hipnótico, como solo puede resultar del  cruce entre el trance, la sicodelía, el viejo blues y ese ritti de Camara tan perturbador.

 

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