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Juan Gavasa

Nostalgia y vanguardia

Nostalgia y vanguardia

La primera noche del Ribagorza Pop Festival en el escenario del Centro Recreativo Gradense respondió a las expectativas de la organización. Noche de verano, buena entrada y tres propuestas musicales tan diferentes que permiten entender con claridad cuál es la filosofía de este Festival: valores emergentes del panorama nacional con estrellas consagradas. Esta parte de la programación quedó en manos de Los Secretos, mítica banda madrileña  que acaba de iniciar su nueva gira después de recorrer el país con un tour primaveral en el que recuperaron parte de su repertorio menos conocido. Sin embargo, en Graus la banda que lidera Álvaro Urquijo fue a lo seguro y durante hora y media se dedicó a repasar su inmensa y brillante discografía, compuesta por algunos de los iconos musicales más populares de la música española de las últimas tres décadas. Nostalgia y profesionalidad, una buena mezcla que Los Secretos pusieron en práctica ante un auditorio que sabía lo que quería. Cuando en el repertorio conviven canciones como "Déjame", "Sobre un vidrio mojado" o "La calle del olvido", todas ellas parte de la memoria musical de toda una generación de españoles, dificilmente se puede fracasar.

    Con esa materia prima lo normal es que el público se rinda ante los primeros acordes. Y si además los músicos son buenos profesionales, solventes y eficaces con sus instrumentos, el éxito es una cuestión rutinaria. Y así ocurrió ayer. Los Secretos manejan un catálogo memorable de canciones y Álvaro Urquijo puso ese conocido tóno melancólico en cada interpretación, que las hace inimitables e intemporales. 30 años de historia se pueden resumir de muchas maneras y seguramente una de las más interesantes es a través de la música. La memoria de un país es también la memoria de sus canciones y Los Secretos son responsables de un pedazo fundamental de su banda sonora. Grupo superviviente y tenaz, recuperado una y mil veces de cada golpe de la vida, y en su caso han sido unos cuantos. El recuerdo de Enrique Urquijo sobrevoló inevitablemente el auditorio gradense y cada una de sus canciones fue como un pequeño homenaje de un público, mayoritariamente "cuarentón", que regresó por unos minutos a los felices tiempos de la adolescencia.
   
    Antes de Los Secretos abrió la noche el grupo local El eterno proyecto, interesante banda que transita entre el Indie y el Pop. Los grausinos son un claro ejemplo de la filosofia que impregna la programación del Ribagorza Pop Festival. La apuesta por grupos emergentes de calidad que difícilmente pueden encontrar un hueco en los circuitos habituales. Su programación en la nueva edición del Festival responde a esa idea genérica de apoyar todo lo bueno que está surgiendo en el panorama musical nacional. El eterno proyecto demostró sobre el escenario que tiene tablas y una idea muy precisa del sonido que quiere experimentar. Algo parecido a lo que ocurre con Telephunken, la extraordinaria banda liderada por el zaragozano Ernesto Sánchez. Ellos tienen un recorrido más largo y una trayectoria avalada por cuatro discos y un sonido que ha sido unánimemente elogiado por la crítica musical. Sobre el escenario son un cañón de sonidos y estilos en los que se entrevera el funk, el jazz, el break beat, la música latina o el raggamufin. Una propuesta moderna, atractiva y sofisticada que mejora con el paso de los años. Telephunken forma parte de la élite española de la música electrónica y en cada concierto se muestran más solventes y brillantes. Ayer hicieron un concierto impecable, ideal para una noche de verano y para un público que sólo quería bailar y pasarlo bien. Y en eso Telephunken son auténticos maestros.

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