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Juan Gavasa

El espíritu de Al Andalus cierra Pirineos Sur

El flamenco nacido en Aragón y la música arábigo-andalusí establecen nuevamente territorios de entendimiento en el proyecto que lidera el guitarrista malagueño afincado en Huesca, Manuel Santiago. La veta la abrieron hace dos años el guitarrista zaragozano Alejandro Monserrat y el colectivo de músicos marroquíes Al-Baïda, también en el marco del proyecto de cooperación cultural que bajo el nombre “Miradas cruzadas/Regards Croises”, promovió Pirineos Sur en colaboración con el Festival L’Boulevard de Casablanca. Monserrat habló entonces de “un encuentro de músicos más que de músicas”, para subrayar la importancia básica que las relaciones humanas tenían en el establecimiento de diálogos interculturales. Desde esa lógica de entendimiento es más fácil explorar después los lugares comunes entre dos sociedades y sus respectivas tradiciones. Así fue como “Miradas cruzadas” logró hacer verídica y coherente la fusión de la música marroquí tradicional con el flamenco y con otras expresiones mas actuales como el reggae, rap y hip hop. Aquella experiencia de reencuentro definió un amplio espacio de colaboración y posibilidades, y una insólita gama de sonoridades.

            Manuel Santiago lidera ahora una nueva expedición por el pasado común de España y Marruecos con el objetivo de profundizar en las raíces culturales y en los lenguajes musicales. Aceptó la propuesta de Pirineos Sur como un reto cultural y personal, como una de esas aventuras artísticas que se intuyen perecederas en la trayectoria de un músico. También se ha buscado un juego de etimologías y un punto físico en la línea espacio-tiempo para determinar el origen de las catas. “Al-Baida” hacía referencia a la Zaragoza bajo dominación musulmana, que en árabe significaba, “la ciudad blanca”, como la Casablanca marroquí. El grupo que acompañará mañana a Manuel Santiago en el escenario de Lanuza se hace llamar “Alquibla”, el barrio árabe que existió en Huesca durante la Edad Media. Como se ve, no es necesario realizar contorsiones históricas para encontrar puntos de encuentro. Los tenemos en cada girón de nuestro pasado. Como explicaba en Pirineos Sur hace dos años el músico ney Mohammed Yassine, “la música siempre ha sido el punto de reunión entre España y Marruecos, tenemos las mismas raíces en la historia y en el Mediterráneo”. La convivencia de los músicos ha creado una paleta de sonidos amplia y atractiva que perfecciona el maridaje entre los ritmos flamencos y las melodías magrebíes, con incursiones en la música gnawa.

            Santiago se hace acompañar de esta Alquibla formada por tres gitanos flamencos de la inagotable cantera oscense y por otros tantos músicos marroquíes. Los de casa son lo mejor de lo mejor; todos ellos protagonistas de las aventuras musicales más inspiradas y serias que ha dado la historia del flamenco en Huesca. La voz de Raúl Giménez “el Gamba”, hermano de “Tutero” y antiguo miembro del mítico grupo “Lizana”, aporta el poderío vocal al grupo. Junto a él Javier Giménez “Teto”, guitarrista de largo recorrido que estuvo en Willy Giménez y Chanela, Lizana y ahora en el proyecto “Aramenco”, que dirigido también por Manuel Santiago fusiona la jota y el flamenco. Por último destaca el teclista Adán Giménez “Nano”, con un curriculum similar.

            La aportación marroquí es también de gran calibre. El baterista Abrahim Tekemani ya sabe de qué va la cosa puesto que participó en Al-Baïda junto a Alejandro Monserrat. Conoce las dinámicas de grupo cuando a falta de una lengua común para entenderse sólo sirve la música como vía de comunicación. Fardi Ghanna, canta y toca el bajo y el gumbiri. Sus dotes vocales son excepcionales, como pudo comprobarse en la presentación del proyecto el pasado mes de mayo en el Instituto Cervantes y en el festival L’Boulevard de Casablanca. Jamal Nouman incorpora la guitarra y el laud a la acústica del grupo.

Y como maestro de ceremonias descuella la figura de un Manuel Santiago en plenitud. El malagueño de Huesca atraviesa uno de los momentos más productivos y fértiles de su carrera, afirmación que debe situarse en el contexto de un artista que en sus más de 40 años de profesión ha trabajado con los más grandes (Camarón, Antonio Canales, Fosforito, José Mercé, Carmen Linares, Remedios Amaya…), y ha forjado su carácter como músico en la dura escuela de los tablaos y corralas. Ha exportado la guitarra flamenca en largas giras por medio mundo para acabar encontrando su espacio vital en la capital oscense, donde ejerce la docencia y agita la vida cultural con nuevos proyectos e ideas. 

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