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Juan Gavasa

Transpirene

Transpirene

He vuelto, nunca me fui, aunque lo pareciera. El último mes ha sido un caos de trabajo y obligaciones y, como siempre, lo acaba pagando el pobre blog, que lo tenía olvidado y tristón. Bueno... para retomar el pulso os deseo a todos unas felices fiestas y os informo de que ya está en la calle la guía del Pirineo "TRANSPIRENE", que publico con Sua Edizioak. Un buen regalo para estas navidades si no se os ocurre nada mejor. Os adjunto la intro de la guía para que os hagáis una idea de su contenido, en el que he estado trabajando casi dos años, aunque no lo parezca.

 

 

TRANSPIRENE es un ambicioso proyecto que pretende mostrar de forma original pero al mismo tiempo rigurosa y veraz todo el valor de la cordillera pirenaica. La propuesta se podría resumir de manera simple: 7 etapas desde la montaña de Jaizkibel hasta el Cap de Creus; 1.462 kilómetros para recorrer en coche lo que en línea recta apenas superaría los 400 kilómetros. ¿una locura? Quizá, pero se trata de un reto apasionante concebido para abrir la piel del Pirineo y adentrarse en su universo mágico de pueblos, montañas paisajes, fauna, flora, historia, leyendas, tradiciones…

 

El biólogo francés Claude Dendaletche escribió que “los Pirineos separan dos mundos muy distintos: al norte un país de colinas y laderas con hábitat dispersos, a menudo verdeante, cubierto de robledales salpicados de landas y de cultivos; al sur un país seco, árido, de tipo mediterráneo, donde el ocre domina y donde los lechos de los cursos de agua son desmesuradamente grandes”. Este Pirineo diverso y complejo es el que pretende desnudar este trabajo, que tiene la doble vocación de guía turística al uso y de libro de viajes, al estilo de las narraciones clásicas de los viajeros.

 

Se suele decir que el Pirineo es una unidad geográfica, un territorio con un tronco común y una identidad propia forjada por encima de los vaivenes de la historia y de los mapas administrativos. Es cierto en parte. Esta descripción, avalada por una entusiasta defensa de una suerte de civilización pirenaica, no puede obviar la extraordinaria diversidad de la cordillera y la existencia de tantas realidades como los valles que surcan su orografía. Sabido es que el Pirineo es la única cadena montañosa de la tierra que une dos mares: el Cantábrico y el Mediterráneo. Entre ambos extremos se extiende un bello territorio de profundos contrastes y de gran riqueza, condicionado por su rotundo carácter montañoso y por la influencia que esta circunstancia ha ejercido desde siempre en sus habitantes.

 

Queda muy lejos ya el espíritu de los primeros pirineistas, a los que les guiaba la pasión por el conocimiento y la aventura. Nada tiene que ver el viajero de hoy con el que describía el sabio Henri Beraldi en el siglo XIX, quien tan sólo consideraba buen pirineista al que escalaba montañas, sentía y escribía. Hoy, por suerte, ya no es necesario enfrentarse a empresas de este calibre para ser considerado un buen viajero, pero es importante no perder la capacidad de sorpresa y el deseo de descubrir nuevos territorios.

 

El filósofo francés Hyppolyte Taine trazaba a mediados del XIX una ingeniosa y cruel taxonomía de los turistas de la época, una categorización que en muchos casos mantiene una sorprendente vigencia. Taine se refería en uno de los apartados a los “turistas sedentarios”. Los describía sagazmente: “Contemplan las montañas desde sus ventanas; sus excursiones consisten en pasar de su habitación al jardín inglés, del jardín inglés al paseo. Sestean sobre el brezo y leen su periódico tendidos en una hamaca. Después de esto dicen que han visto los Pirineos”. Cerraba Taine la certera radiografía afirmando que “no hacen ni sienten nada si no es con una obra escrita en la mano, y además hecha por buenas autoridades”.

 

Desde la humildad, este libro/guía está concebido para ser un buen compañero de viaje; sólo tiene sentido en las manos de un viajero en plena actividad. La utilidad de su lectura menguará en el reconfortante sillón del hogar. Pero, desde luego, sus informaciones, consejos y documentación, –más allá del cumplimento del trazado propuesto-, no son más que un incentivo para el vuelo libre, intuitivo e imaginativo. Es la forma en la que definía el periodista Manuel Leguineche la diferencia entre el viaje y el turismo: “el primero se produce como consecuencia de una mala planificación”. 

 

Aunque los tiempos han cambiado, hay actitudes que perviven y hoy en día parece muy extendida esa forma de viajar que sólo aspira a acumular lugares sin desentrañar su alma. No importa tanto lo que se ha visto como cuánto se ha visto. Este libro intenta romper esa inercia e invitar a sondear el alma de los pueblos y valles pirenaicos, el espíritu de sus gentes y el tangible peso de su historia; incitar la curiosidad y combatir cierta pereza intelectual que es hija de un modo de viajar agostado por el tiempo y las prisas. Esta tendencia a la superficialidad ha convertido la aventura del viaje en una prospección sobre el terreno que frecuentemente se queda en la epidermis.

           

TRANSPIRENE aspira a romper esa inercia y ser el vehículo de las pulsiones del viajero. Decía Marcel Proust que viajar “no es cambiar de paisaje sino cambiar de mirada”, y lo que pretende este libro es abrir una nueva mirada al Pirineo que nos permita observar más allá de los tópicos y convencionalismos. La ruta que propone TRANSPIRENE, es de entrada, una original propuesta de viaje que quiere combinar los lugares más conocidos de la cordillera con otros que no suelen aparecer en las rutas de viaje. Por eso se han diseñado unos trayectos en los que frecuentemente se invitará al lector/viajero a adentrarse por carreteras secundarias, puertos de alta montaña y rutas alternativas que nos mostrarán un Pirineo menos conocido, pero igualmente exuberante. Itinerarios que generalmente integran ambas vertientes con el fin de reforzar esa idea de unidad territorial.

 

Las 7 etapas –más una previa a modo de prólogo en Jaizkibel-, mantienen cierta coherencia geográfica, climatológica e incluso cultural. Desde el ondulado perfil de las verdes montañas navarras hasta el abrupto paisaje marino del Cap de Creus, pasando por los colosos del Pirineo aragonés; el viajero podrá recorrer la cordillera en estado puro y percibir de manera privilegiada y gradual los profundos contrastes del territorio.

 

El país de los Pirineos es real y se constituye a partir de una diversidad fascinante. Aunque TRANSPIRENE propone 7 etapas para cubrir en otros tantos días, lo cierto es que la propia confección de esas etapas permite absoluta libertad para realizarlas como se considere oportuno: a veces como una lucha contra el tiempo y los kilómetros; y otras como una oportunidad de deleitarse de forma relajada con todo lo que brinda la cordillera. En última instancia, será el lector quien decida el ritmo del viaje.

 

El tronco principal del libro es la ruta TRANSPIRENE, definida claramente por las citadas 7 etapas con sus correspondientes kilometrajes –acumulados y totales-, tiempos parciales y totales, carreteras atravesadas y lugares visitados. Esta información viene detallada con una amplia documentación de todos los núcleos que recorre la ruta, poniendo especial énfasis en la historia, el patrimonio, los paisajes, la cultura, el ocio y los servicios (restaurantes, alojamientos, museos, centros de interpretación…) de cada lugar. Al final de cada etapa se dedica un capítulo especial a la localidad de destino, con una atención más pormenorizada y una extensión acorde como su importancia. Estas localidades son Hondarribia, Elizondo, Otsagabia, Jaca, Bielsa, Vielha, Puigcerdà y Cadaqués. De algún modo representan la columna vertebral del Pirineo.

 

El tono utilizado en todo el libro es pretendidamente ameno al tiempo que divulgativo. Se suceden las descripciones del paisaje y de las carreteras que atravesamos, apuntes históricos, reflexiones personales del autor, referencias a las leyendas y tradiciones de los lugares visitados, aportaciones geomorfológicas, alusiones a la flora y fauna, visiones sobre la montaña y una constante mirada retrospectiva para rescatar lo que otros viajeros vieron y escribieron con anterioridad sobre los mismos paisajes.

 

Las 7 etapas de TRANSPIRENE permiten atravesar buena parte de los puntos de interés más notables y de los lugares más bellos y espectaculares del Pirineo pero, como es obvio, se tienen que quedar otros muchos fuera. En ocasiones se ha optado a conciencia por diseñar itinerarios poco convencionales para llegar a espacios menos difundidos en detrimentos de los evidentes. Precisamente con el objetivo de darle un valor añadido a esta novedosa propuesta de viaje.

 

Sin embargo, la publicación ofrece una información añadida de gran utilidad para que este libro sea en realidad una gran guía de todo el Pirineo. Esa información no hace sino completar todos los destinos que cualquier amante del Pirineo demandaría. Se han articulado de tal modo que siempre aparecen de manera destacada como alternativa a la ruta principal de TRANSPIRENE:

 

Espero que la lectura de este libro estimule su deseo por hacer la TRANSPIRENE y conocer estas maravillosas montañas, su historia, y las gentes que habitan en ellas. Si disfruta tanto como lo he hecho yo, habrá merecido la pena.

 

 

 

La foto está tomada en el Cap de Creus.

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3 comentarios

laMima -

Bueno, pues ya tienes otra lectora. Y me acabas de solucionar un regalo de cumpleaños para dentro de cuatro meses. Que se de un par que serán felices con ese libro entre manos.
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Emilio -

Da gusto leerte again. Has ganado un lector y mi viejo un regalo de reyes.

Felices fiestas.

Abrazos

Amparito -

Hace años, antes de tener hijas, mi chico y yo empezamos la ruta GR-11 andando con la casita a cuestas desde el Cabo de Creus (que viento y que curioso lugar el garito que hay allí...)
Algún día retomaremos la ruta... Las últimas étapas que hicimos estaba embarazada de mi hija mayor, Alba, que ahora ya tiene 9 años.

Que estos días nos quedemos solo con lo bueno... que para lo malo ya hay muchos otros.
Besos,
Pili Amparo
Pd.-tiene buena pinta tu hijo (me refiero al libro)un buen regalo sin duda.
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