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Juan Gavasa

Belleza

Estoy inmerso estos días de forma insistente en los envolventes sonidos de Mogwai. La melancolía atmosférica de sus primorosas orquestaciones me devuelve constantemente a tiempos pasados, a la niñez, cuando el frío o la lluvia me encogían el alma en un descenso frenético hacia el interior. Cuando escucho “Take me somewhere nice” comprendo que no todo se ha perdido, que aún es posible un mundo más hermoso, que aún existe ese lugar que demanda Mogwai. Esa isla en la que poder naufragar.

Cuando escucho a Mogwai identifico y comprendo la belleza, y me rebelo con más vehemencia contra la pesada levedad de esta sociedad pueril y alienada. Me rebelo contra el horror cotidiano de la televisión, contra esa tendencia autodestructiva alimentada con lo más soez y canallesco de nuestro mundo. Si había alguna posibilidad de que las cosas fueran más feas, esa posibilidad fue encontrada. Y así los personajes que proyecta la televisión son la peor versión de nosotros mismos, un triste chiste si no fuera porque son reales y omnipresentes. Escatológicos muñecos de trapo que se han apropiado de los iconos de nuestro tiempo, referencias visuales encontradas en los basureros más inmundos, deshechos sociales encaramados a la fama efímera, arrogante y humillante.

Así nos hemos constituido como sociedad moderna; en torno a políticos corruptos embadurnados de eufemismos para ocultar su inmoralidad, con patéticas figuras mediáticas que se constituyen en el modelo a imitar por las nuevas generaciones. Lo sucio y lo feo se ha impuesto en una sociedad que busca ejemplos de procacidad para justificar la pereza intelectual y el innecesario valor del conocimiento y de la experiencia. Caminamos por senderos sin retorno, guiados por impostores y poderosos “gurús” que han encontrado un campo abonado en los agujeros negros de nuestras mentes. Tan negros y tan grandes como el universo mismo.

El rock orquestal de Mogwai nos empuja a la reflexión autocrítica. Nos arroja por la ventana de nuestros propios miedos en la seguridad de que difícilmente quedaremos indiferentes. Cuando escucho a Mogwai reconozco la belleza pero, fundamentalmente, me defiendo ante el atronador estruendo de las radio-fórmulas, me apeo de una música que ni es mía ni quiero hacer esfuerzos para comprenderla. No quiero contextualizar el tedio, me niego a buscar coartadas para explicar lo que detesto. Cuando escucho a Mogwai me reafirmo en mis convicciones y acentúo mi irremediable frustración, mi eterno desengaño.

“Take me somewhere nice” es probablemente uno de los temas más utilizados en internet para ambientar montajes audiovisuales. La belleza contenida de sus acordes, esa desesperante melancolía de sus pasajes sonoros encierra el concepto mismo de la belleza, tal y como lo entiende cualquier persona sensible. En 1999 -dos años antes de publicarse el disco “Rock action”, en el que estaba incluido este tema-, Fridmanns hizo un soberbio vídeo titulado con el mismo nombre. Cuando Mogway publicó el disco lo utilizó para su vídeo; el resultado lo podéis encontrar en youtube. No creo que mis palabras puedan decir mucho más: http://www.youtube.com/watch?v=cIUHxVeFgSA&feature=related

Sin embargo, os quiero recomendar también el cortometraje animado realizado por el diseñador Manuel Morales hace 2 años. Utilizó el tema de Mogwai como banda sonora y seguramente no pudo encontrar mejor maridaje entre la ambientación musical y su discurso creativo, un compromiso con la paz y contra cualquier manifestación de violencia. La historia de los dos niños amigos, uno alemán y el otro judío, en la antesala del horror nazi sólo puede encogeros el corazón. En su pueril sencillez se encuentra la esplendorosa belleza, aunque a veces esta belleza produzca dolor.

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10 comentarios

Mayusta -

Feliz 2010...y que sigamos disfrutando de tu estupenda literatura. Un abrazo enorme.

laMima -

Hasta hoy no he podido ver y escuchar con tranquilidad los vídeos...ese de Fridmanns me ha parecido precioso.
En cuanto a tu reflexión, si, nos dejamos engañar. Es más cómodo mirar para otro lado, y lo estamos pagando. Y lo haremos pagar, todo.
Saludos.

Emilio -

Ya lo decía el Ivá: "que aquí todos somos culpables mientras dejemos que pase lo que está pasando".

Yo no pienso que la tele sea mala. Es malo no saber utilizarla, es como decir que internet es malo porque tiene mucha morrala o que los libros son malos por el Mein Kaff o por La Catedral del mar.

Es como lo de los jóvenes y adolescentes. Yo mantengo la esperanza en ellos. Todas las generaciones han contado con genios y borregos entre sus filas. Nosotros no somos mejores que ellos porque no tuvimos la LOGSE o el Gran Hermano. Entre mis coetaneos y los vuestros y los de mis padres y los de mis abuelos hay gente que se la sudan los derechos civiles, la igualdad, el pacifismo o leerse un libro y gente que se ocupa de todo lo contrario.

Hace unos 2500 años Socrates dijo algo que los telediarios de Antena 3 repiten sin parar "Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros."

De todas maneras si que estoy convencido de que se dbee producir un gran cambío social, sobre todo en lo referente a política y valores. El problema además es otro, creo que una revolución hoy en día sólo será posible si surge desde las organizaciones de clase, es decir partidos y sindicatos y para ello es necesario una buena purga dentro de ellos y visto el panorama español podría ser al estilo de Iósif Visariónovich Dzhugashvili deportándolos a Kabul por ejemplo.


Abrazos


Juan -

Es posible que tengas razón... que nos quejemos siempre de lo mismo. Dando la apariencia de que son los demás los que tienen la culpa de los problemas de la sociedad. Evidentemente, todos tenemos nuestra cuota de culpa y lo percibimos con más claridad cuando somos padres, y caemos incoscientemente en hábitos y modelos de educación que siempre habíamos detestado. Es una lucha diaria (y vosotras sóis madres),que necesita mucha fuerza de voluntad y reflexión. Creo que es una aspiración legítima intentar que nuestros hijos no sean como los demás, o que almenos tengan sensibilidades y gustos que les diferencien de la masa. Creo que con los años nos lo agradecerán.

cris -

Si Pili (por cierto qué bonito ese dibujo de la arena que has enviado) yo también suelo "pecar" de ver las cosas medio llenas. Y a veces me pongo la excusa de que, todo lo que yo no soy capaz de hacer lo harán mis hijos...imagino que lo mismo que mis padres...y sus padres..dentro de esat sociedad intento hacer lo que puedo, como vosotros, pero además hay que pararnos a reflexionar si esto es lo que queremos dejar a nuestros hijos.
A mi no me gusta nada y no espero que ellos carguen con todos nuestros males, claro. Pero van a tener esa mochila algo descompensada. Ya sabes que a pesar de estar en esta supuesta sociedad de "libertades" marcar la diferencia sigue siendo algo que hay que castigar. Es tanto el celofán que envuelve la realidad que nos impide ver todo ese caudal de hipocresía que hay dentro. Me gustaría dejar a mis hijos esa capacidad para ver a través de lo superficial. Su madre se lo está trabajando pero es una lucha extraña. Ni los medios son tan objetivos (insisto en los medios porque nos tienen pillados), ni la sociedad nuestra es laica...ni de lejos...ni somos tan estupendos liberales...ni tan siquiera somos honrados cuandoa seguramos que no somos racistas...en general claro. Asi que esas "honrosas excepciones" son a las que quiero que mis hijos se agarren...o que lo intenten.
cris

Pili A -

Voy a hacer un poco de abogado del diablo o sacar mi vena provocadora porque lo cierto es que también me empieza a cansar lo de quejarnos siempre de lo mismo.
Lo cierto es que la sociedad la formamos entre todos y todos contribuimos con nuestro granito de arena...
Yo pienso que algo quedará en "las mochilas" de los hij@s que estamos educando
(a no ser, claro, que deleguemos en la Gran Hermana: la televisión)

Islas siempre habrá, afortunadamente... (pero para algunos están más accesibles que para otros y eso habla poco en favor de lo que hemos ganado desde aquel famoso grito de: Libertad, igualdad y fraternidad)

Yo apuesto por la esperanza comprometida

Juan -

Es verdad, incluso las lágrimas generan conciencia. Los medios de comunicación son, en general, una de las grandes decepciones de esta democracia nuestra. Han utilizado su poderosa influencia de una forma inmoral e irresponsable. Por suerte, parafraseando a Sabina, siempre nos quedará una isla en la que naufragar, aunque él realmente pensara lo contrario. Pero cualquier canción, cualquier libro o cualquier película son una isla hoy en día. Para quien la quiera encontrar.

Pili Amparo -

Será que la nieve nos vuelve tierno el corazón, Cris

No dejemos que solo hablen "ellos" Los que ocupan con cosas intrascendentes y vanales las horas de nuestras vidas
Hablemos y digamos también nuestra opinión sincera.
Igual nos sorprendemos gratamente de no ser los únicos...

Besos de esperanza,
Pili A.

cris -

Vaya:
Esa animacíón tiene algo del libro de "el niño del pijama de rayas" que saca a flote lo poco que aún nos queda de la infancia. Y luego tu texto Juan que suscribo absolutamente. Imagino que para llegar a estas fantásticas conclusiones, hay que pasar por un proceso de reflexión profunda y, especialmente, un cursillo intensivo de aprender a escuchar. Yo estoy empezando a aprender a escuchar y, resulta, que no me gusta nada lo que oigo. Y menos lo que sale de las bocas de los medios de comunicación. Me averguenzo de pertenecer al gremio. No me extrana, Juan, que busques otros sonidos para alertar los sentidos más primarios. Lo necesitamos. Como necesitamos gente que escriba como tú porque, te aseguro, es el mejor sonido, como dice Pili, que se puede escuchar a estas horas de la mañana.
Asi que gracias por eso. Me sumo al club de los desertores de esta falsa realidad que nos quieren meter en vena. Pero ¿no nos damos cuenta de que estamos perdiendo al "hombre"?.
Gracias Juan. Una siempre piensa que está sola en estos pensamientos que, casi, da pudor compartir...asi que es un alivio.
un abrazo.
cris

Pili A. -

No está bien que nos hagas llorar ya por la mañana...
O si, seguro que si.

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