12/05/2008

Más Alfonso

El próximo viernes 16 de mayo a las 19.30 horas presentaremos en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza (Pº Independencia) el libro "Los años convulsos" del historiador Juan José Oña. Ya os he informado sobradamente de la publicación de este hermoso volumen en el que recuperamos la figura del fotógrafo madrileño Alfonso, que cubrió como enviado especial de los diarios La Voz y El Sol la sublevación republicana de los capitanes Galán y García Hernández en diciembre de 1930 en Jaca. Hace dos semanas Antón Castro dedicó en su programa "Borradores" (Aragón TV), un amplio espacio al libro y abrió la entrevista con un excelente montaje de la realizadora oscense Yolanda Liesa, en el que se recrea con las fotografías de Alfonso y consigue transmitir toda la intensidad y turbulencia de aquellas históricas jornadas. Son dos minutos que resumen a la perfección lo que es el libro, no son necesarias más explicaciones. Nos vemos el viernes.

12/05/2008 12:43 Autor: juangavasa. #. No hay comentarios. Comentar.

06/05/2008

Transpirene

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Al final he encontrado unos minutos para escribir. Estoy en Vielha, en el valle de Arán, ese territorio decididamente francés que en extraña negociación quedó en manos de los reyes españoles hace ya unos siglos. Estoy recorriendo el Pirineo de mar a mar en coche por encargo de una editorial. Una aventura tan entretenida como agotadora. La montaña está espléndida, exhuberante en su plenitud primaveral, con unos ríos y unos barrancos que transportan más agua de la que en ocasiones pueden soportar. Sus cauces son torrentes memorables que auguran un verano plácido. Aunque estos anuncios son frecuentemente heraldos de futuros abusos. Al tiempo. Vielha es una pequeña Andorra que se ha transformado en una urbe a veces intransitable por el conocido "efecto Baqueira". Se huele a dinero por sus esquinas y también se constatan los perversos efectos de un desarrollo tan desaforado que produce vértigo. El valle es una curiosidad casi antropológica. Sus políticos se empeñan en mantener las distancias respecto a Catalunya y enfatizan su hecho diferencial sustentado en su lengua (el aranés), y una tradicional organización política autónoma que tiene mucho que ver con su histórico aislamiento. Hace tiempo hablaba con el Sindic del Val D’Aran, Carles Barrera (ignoro si continúa en el cargo), y cada declaración la iniciaba con una frase inquietante: "como español pienso que...". Lo que yo pensaba es que su impostado españolismo no era más que una elegante pose de pragmatismo político dirigida a Barcelona. En la casa consistorial todavía se conserva en la fachada una placa que recuerda la primera visita de un monarca español a "tierras aranesas". Fue Alfonso XIII en 1925, "bajo directorio militar". El valle tiene estas cosas, imagino que argumentadas nuevamente desde un pragmatismo feroz, no vaya a ser que el nieto de aquél rey deje de venir a esquiar.

En estas diatribas sigo inmerso mientras acabo mi cerveza y me voy a dormir. Mañana voy camino de Puigcerdà. Os dejo una fotografía que hice ayer en Gavarnie. ¿A que mola?

06/05/2008 21:35 Autor: juangavasa. #. Hay 1 comentario.

04/05/2008

Aclaración

Veréis que se han colado algunos anuncios publicitarios en este blog de cuyo contenido discrepo profundamente y en algunos casos desprecio. Supongo que es el peaje que hay que pagar por acceder gratuitamente a esta maravillosa herramienta que es el blog. Sin embargo, sería de justicia disponer de una especie de "derecho de admisión" o una posibilibidad de filtrar el tipo de publicidad que se inserta. Como me temo que eso no es posible de momento, sólo me queda el recurso al pataleo y aclarar que no me gustan un pelo los enlaces publicitarios que me han colgado y que en absoluto defiendo que pongáis la X en la casilla de la iglesia en vuestra próxima declaración de la renta. Los que me venís siguiendo desde que abrí este blog hace tres meses creo que sabéis perfectamente a estas alturas cómo pienso. Pues eso.

04/05/2008 21:27 Autor: juangavasa. #. Hay 5 comentarios.

Minutos musicales

 

Voy a estar una semana fuera por motivos profesionales. Dudo de que encuentre tiempo para publicar algún post, así que en un gesto mezcla de previsión y vagancia, os dejo con unos minutos musicales (una canción para cada día de la semana), como si fuera la Carta de Ajuste: "estamos a la espera de recuperar la señal...". Son algunas de las cosas que me siguen haciendo vibrar exactamente igual que la primera vez que las escuché. Va por vosotros... y también por mi.

Lunes

Frank Sinatra

"I’ve got you under my skin"

Martes

Miles Davis & John Coltrane

"So what"

Miércoles

Ella Fitgerald

"Misty"

Jueves

Rolling Stones

"Fool to cry"

Viernes

Massive Attack

"Unfinished simpathy" 

04/05/2008 14:16 Autor: juangavasa. #. No hay comentarios. Comentar.

01/05/2008

Borradores

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“Borradores” recibe al periodista y editor Juan Gavasa, al escritor Fernando Lalana. Amancio Prada y a la actriz Lola Dueñas también conversarán con Antón Castro acerca de sus nuevos trabajos y proyectos. "Borradores" recibe en el estudio al grupo Eraje, una banda de folk-fussion, que interpretará dos temas de su último disco: “Extravagante”, grabado en 2007

Acuden al plató el periodista y editor Juan Gavasa, responsable del sello Pirineum que acaba de editar “Los años convulsos. El fotógrafo Alfonso y la Sublevación de Jaca (1923-1936)”, que ha preparado el historiador Juan José Oña. El libro es realmente espectacular y recupera un espléndido material gráfico de este gran reportero madrileño, vinculado a la dictadura de Primo de Rivera, las ejecuciones de Galán y García Hernández y la proclamación de la II República. También visitará “Borradores” el escritor Fernando Lalana, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, que acaba de publicar el libro “1808. Los cañones de Zaragoza” (Alfaguara), escrito al alimón con José María Almárcegui.

Antón Castro, en "Borradores", nos ofrece una extensa entrevista con Amancio Prada, que acaba de publicar dos discos: uno sobre San Juan de la Cruz, grabado en la iglesia de los Jerónimos, y “Vida de Artista”, su homenaje particular al cantautor y compositor francés Leo Ferré; emite un reportaje sobre “Cosas del Surrealismo”, la gran exposición de diseño, moda, publicidad y arte surrealista que se expone en el Museo Guggenheim de Bilbao patrocinada por el BBV. Finalmente, Antón Castro conversa con la actriz Lola Dueñas, acerca de su trayectoria y de sus colaboraciones con Nacho García Velilla, Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar.

"Borradores" se emite el jueves a las 23:20 horas.

 

01/05/2008 11:49 Autor: juangavasa. #. Hay 4 comentarios.

30/04/2008

Defensa

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He comenzado a leer el último libro del escritor italiano Alessandro Baricco. Se trata de un ensayo titulado "Los bárbaros" en el que recopila los artículos publicados en el periódico La Reppublica entre el 12 de mayo y el 21 de octubre de 2006. Escritos con la precipitación que exige el ritmo casi irreflexivo de los diarios, son sin embargo un friso clarividente de las mutaciones que está sufriendo el mundo. El propio escritor (su popular novela "Seda" acaba de ser llevada al cine), advierte en el prefacio de la imperfección estilística de sus textos, una mácula pretendida que refuerza su valor como documento notarial de un tiempo que se presume la antesala de una  nueva sociedad probablemente peor. Baricco reconoce que "podría haber hecho algo más ordenado, más sólido y menos bárbaro, pero hubiera quedado un poco muerto y decidí conservarlo tal cual, sin correcciones, porque lo más importante para mi es la fuerza y la vitalidad".

Ha utilizado el fútbol, el vino y la industria editorial para construir las metáforas sobre las que se asienta su autopsia de un cadáver agredido por esos bárbaros que están mutando los valores culturales consolidados durante más de medio siglo. El buscador Google es el paradigma de todos ellos, un mecanismo -denuncia el escritor- que ha conseguido que las prospecciones culturales se queden en la superficie, imbuidas por un frívolo espíritu que se conforma con las luces del boato mediático en detrimento de la pausada y reflexiva búsqueda del verdadero conocimiento.

No soy un gran conocedor de la obra de Baricco pero su literatura me atrapa con frases certeras capaces de sintetizar un millón de sentimientos. Hay una especialmente sugestiva y terriblemente triste, extraida de uno de sus relatos que casualmente también ha publicado en su blog el escritor Daniel Gascón. Utiliza al defensa de un equipo de fútbol para dibujar la metáfora del ser resignado, limitado por sus miedos ancestrales y sus prejuicios religiosos. El miedo a la vida es el temor del defensa a subir al ataque y participar del éxtasis colectivo del gol. El gol es la verdadera fiesta de la vida, el deseo de libertad. Dice Baricco: "en esa época tenía yo la idea de que la vida era un deber que tenía que cumplirse, no una fiesta que había que inventar". Es conmovedor. Reproduzco parte del artículo, os lo recomiendo.

Cuando empecé a jugar con la pelota eran los años sesenta y todavía no existían Moggi ni Sky. Era el único que no tenía botas de fútbol (no éramos pobres, pero éramos católicos de izquierdas), por lo que jugaba con las botas de montaña atadas en el tobillo: por eso, y según una lógica imperiosa, los mayores decidieron que tenía que jugar en la defensa. En esa época tenía yo la idea de que la vida era un deber que tenía que cumplirse, no una fiesta que había que inventar, y por eso durante años me ceñí a esa indicación categórica, creciendo con la mentalidad de un defensor y ascendiendo en las categorías futbolísticas llevando en la espalda el número 3. Era, en esa época, un número carente de poesía, si bien aludía a una disciplina enérgica e imperturbable. Se correspondía más o menos con la idea, imperfecta, que me había hecho de mí mismo.

En ese fútbol, el defensor defendía. Era un tipo de juego en el que si uno llevaba en la espalda el número 3, podía jugar decenas de partidos sin traspasar nunca la línea del centro del campo. No era necesario. Si el balón estaba allí, tú esperabas aquí, y te tomabas un respiro. El asunto te proporcionaba una extraña percepción del partido. Yo, durante años, he visto a mi equipo marcando goles lejanos y vagamente misteriosos: era algo que ocurría allí al fondo, en una parte del campo que no conocía y que, a mis ojos de defensa lateral, reproducía el aura legendaria de una localidad balnearia, más allá de las montañas: montañas y gambas. Cuando marcaban un gol, allá en el fondo se abrazaban, esto lo recuerdo bien. Durante años vi cómo se abrazaban, desde lejos. De vez en cuando incluso me dio por recorrer todo el campo para unirme a ellos, y abrazarme yo también, pero la cosa no salía muy bien: uno siempre llegaba un poco tarde, cuando la parte más desinhibida del asunto ya había terminado: y era como emborracharse cuando los demás están volviendo a casa.

30/04/2008 10:30 Autor: juangavasa. #. Hay 1 comentario.

28/04/2008

Indiana Jones

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El 22 de mayo se estrena Indiana Jones and the kingdom of the crystall skull. Soy un rendido admirador del personaje creado en 1982 por Lucas y Spielberg. Desde que con apenas 10 años ví por primera vez Indiana Jones. En busca del arca perdida, no ha menguado mi fascinación por la trilogía cinematográfica que ahora se amplía con una nueva entrega en la que Harrison Ford (con 65 años) regresa a muchos de los lugares comunes de la primera película. Estoy entusiasmado, aunque echaré de menos a Sean Connery. El periodista Jacinto Antón publicó este fin de semana un artículo en el que comparte la misma ilusión casi infantil por el inminente estreno.

Vuelve Indiana Jones! Millones de personas en todo el mundo aguardan con expectación apenas contenida el estreno el 22 de mayo de Indiana Jones and the kingdom of the crystal skull. El nombre del aventurero arqueólogo se inscribe ya con mayúsculas en la cultura y el imaginario de nuestro tiempo. Su chaqueta de cuero y su sombrero, reconocibles en todo el planeta, se exhiben en el Museo Smithsonian de Washington, donde quien firma los pudo ver hace unos meses, con la natural emoción, no lejos del Spirit of St. Louis de Lindbergh y junto a la guerrera de ante con flecos del general Custer y las pistolas de Jeb Stuart, otros iconos, estos bien históricos, de la aventura.

Lo de Indy es asombroso e invita a la reflexión: unos adolescentes estadounidenses reprodujeron en vídeo, plano por plano, a lo largo de siete años, En busca del arca perdida (es verdad que sin los 500 extras y las 7.000 serpientes originales). Un novelista español de éxito confiesa haber visto el primer filme de la serie ¡27 veces seguidas! Un arqueólogo ofrece en Internet visitas a los lugares reales en que se desarrollan las búsquedas de su colega de ficción, como el templo de los guerreros chachapoyas, aunque parece que no están ahí la letal piedra rodante ni el feo cadáver del infortunado Forestal. Se discute científica, sesudamente, estos días la veracidad del MacGuffin -el objeto que impulsa la trama- de la nueva entrega, los célebres cráneos de cristal pulido precolombinos, que parece ser nos van a conducir a una historia de tintes fantásticos e incluso -ay, ay, ay- roswellianos. Los aficionados se interrogan con escalofríos de emoción anticipada sobre el significado del número marcado en la misteriosa caja de madera "Property of Dr. Jones" que aparece en el cartel y el tráiler de la nueva película -9906573- que es, por supuesto, una variación del legendario 9906753 impreso en el cajón donde se guarda el Arca de la Alianza al final de la primera entrega...

Rizando el rizo, el arqueólogo de carne y hueso más popular hoy, el egipcio Zahi Hawass -que compite en buscar cosas extraordinarias con nuestro héroe: ahora la tumba de Cleopatra-, luce un sombrero como el de Indiana Jones en el que es probablemente el mayor homenaje que puede hacerse a la creación de George Lucas.

Nadie, en suma, parece inmune al encanto y la llamada del valiente, inteligente, vulnerable, romántico, divertido y a menudo cáustico Indiana (pruebe usted mismo a ponerse un sombrero). ¿Por qué ese éxito del personaje y la serie? ¿Qué tienen Indiana Jones y sus aventuras que los hacen tan irresistibles, que provocan que el bueno de Harrison Ford, con 65 años, vuelva a la carretera -para darse batacazos otra vez- y nosotros, que algunos ya peinamos canas, nos precipitemos con el corazón abierto a los cines? Bueno, Indiana Jones, es obvio, encarna un arquetipo. Su dualidad -el respetado profesor de arqueología Henry Walton Jones Jr. y su álter ego el aventurero Indy ("¿y tú eres profesor?", le espeta tras una escena de acción en la nueva entrega su ¿hijo? Shia LaBeouf; "de vez en cuando", responde nuestro hombre)-, remite al Zorro, a la Pimpinela Escarlata, a Scaramouche y a todos los modernos superhéroes. Y es típica de los héroes mitológicos, como lo es la ausencia de madre, la marca física (la cicatriz), la lucha contra los ejércitos del mal (nazis, thugs o soviéticos de Irina Spalko), el embarcarse en la búsqueda de un objeto mágico, la (mala) relación con las serpientes o el arma propia (el látigo).

Indiana además  esencializa el estereotipo de héroe aventurero moderno. Lo hace con toda la potencia que le proporciona el cine de Hollywood pero también con toda la carga de un mito enraizado profundamente en la tradición de la literatura de aventuras y viajes. Indiana es heredero de todos aquellos que en la realidad o la ficción mezclaron, como señala la estudiosa Sylvain Venayre (La gloire de l’aventure, gènese d’une mystique moderne 1850-1940, Aubier, 2002), "la pulsión de afrontar riesgos mortales con el deseo de espacios ilimitados". Es heredero, pues, de los hombres que quisieron ser rey -el rajá Brooke, Mayrena de los sedangs, los bribones del Kafiristán- y de los que prefirieron el tráfico y el contrabando -Rimbaud, Henri de Monfreid-. Toda la "fuerte raza de los aventureros" que decía Blaise Cendrars.

Pero Indiana es muy especialmente hijo de todos esos científicos embarcados en la aventura, desde los de Julio Verne hasta el gran Belzoni, el egiptólogo del XVIII que competía -a menudo a pistoletazos- por conseguir las mejores antigüedades faraónicas. En su genealogía están Lawrence de Arabia, arqueólogo en Karkemish y hombre de (mucha) acción -¿no es acaso Indy uno de sus "soñadores de día", uno de esos seres envidiables que cumplen sus sueños despiertos?-; y Malraux, que igual pilotaba y tiraba de pistola que arrancaba frisos de Angkor Wat. Por ahí anda también Howard Carter, otro con sombrero.

La historia de cómo surgió el personaje es bien conocida: Lucas y Spielberg se encuentran en una playa hawaiana tras el estreno de Star Wars en 1977. El primero le habla de la idea de una película sobre un arqueólogo con látigo, un tipo con aire vintage, de los años treinta, que vive aventuras en la jungla y reproduce las viejas series de televisión que Lucas había visto de niño. Lo bautizan Indiana como el malamute de Lucas... En fin, pura historia de las ideas del siglo XX.

Lo que tenemos es un héroe de capa y espada -los anglosajones tienen esa diabólica palabra que suena como una estocada, swashbuckling- revestido, y ahí está la gracia, de arqueólogo. Los complementos vienen a continuación. La indumentaria no es en absoluto original: el fedora (sombrero tipo borsalino) es el de Humphrey Bogart en El tesoro de Sierra Madre; el látigo nos remite al Zorro o al domador Clyde Beatty; la chaqueta de cuero es un clásico del aventurero, con referencias a la aviación pionera y de combate -véase en el mismo Smithsonian la tan estupenda de Claire Chennault, el líder de los Flying Tigres-, y qué decir de la universalidad del cinturón y la pistolera Sam Browne, la camisa kaki, el macuto, las botas...

La inspiración iconográfica general fue el personaje de Harry Steele que encarnó Charlton Heston (¡) en Secret of the incas, y que, naturalmente, se basaba en el arqueólogo profesor de Yale y explorador -redescubrió Machu Picchu- Hiram Bingham. Los retratos en campaña de Hiram Bingham le muestran ciertamente como un Indiana Jones avant la lettre pero flacucho y avinagrado. Su lado oscuro -expolió las antigüedades peruanas- nos recuerda las contradicciones que se agitan en el alma de Indy (y la enriquecen). Nuestro héroe es, no lo olvidemos, un conseguidor de objetos para los museos occidentales -¡el Grial en una vitrina!- con mentalidad bastante colonial. Por supuesto, esto se disfraza en los filmes con la encarnación de las mayores pulsiones negativas de Indiana en personajes rivales, verdaderos dobles especulares, como son el arqueólogo francés sin escrúpulos René Belloq o los arqueólogos nazis -que traslucen la búsqueda por la organización Ahnenerbe de las SS de objetos esotéricos para Himmler y Hitler-.

Indiana es reflejo de otros muchos personajes, pero entre los más significativos se encuentra sin duda Roy Chapman Andrews, que llevaba sombrero y revólver y merodeaba en los años veinte por lugares agrestes y remotos en busca de objetos asombrosos, en su caso fósiles de dinosaurio para el American Museum of National History. La arqueología y la paleontología son los dos grandes reinos científicos de referencia de Indiana, aunque él todavía no ha corrido detrás (o más bien delante) de ningún tiranosaurio -eso ha quedado para su sosias de Parque Jurásico Alan Grant, que también luce sombrero-.

Lucas y Spielberg, con su gran intuición y esa comunión tan estadounidense con la infancia propia que sensibiliza y predispone al contacto con lo arquetípico, son grandes reelaboradores de mitos. Su mayor acierto con Indiana ha sido entender que el gran héroe aventurero de masas ya no es -no puede ser- el militar, el explorador o el aviador, sino que su mito lo encarnan hoy el arqueólogo y su pariente el paleontólogo, empeñados en traspasar esa última frontera que es el pasado, la historia y la prehistoria de las que brotan, para nuestro alborozo, tesoros y monstruos.

28/04/2008 18:08 Autor: juangavasa. #. Hay 1 comentario.

Discos

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Me gustó por su clarividencia el artículo publicado hace una semana por el crítico musical Diego Manrique en El País. Yo, que nunca me he descargado una canción de internet y que sigo asistiendo ingenuamente a la compra de un CD como un acontecimiento de gran significado personal, comparto la crítica hacia esa hipocresía general que alimenta la crisis de la industria musical. Pienso que todos tienen (tenemos) nuestra cuota de culpa circunscrita casi siempre a pequeños gestos profundamente delatores. Desde los grandes magnates de las discográficas hasta el último consumidor de ese producto cultural que es la música, todos achican agua con cubos de plástico en un barco bombardeado en su línea de flotación. Nadie cree en lo que está haciendo pero nadie para.

El pasado sábado se celebraba en Estados Unidos y Canadá el Día de la Tienda de Discos. De las tiendas independientes, naturalmente, no se trataba de las cadenas que venden pocas referencias (o que obligan, caso de Wal-Mart, a fabricar discos censurados que no polucionen los oídos de esos clientes que se la cogen con papel de fumar). Se pretendía destacar el papel social de esas tiendas llevadas por gente que ama la música, gente que cuida de personas aquejadas de la misma enfermedad.

Cuentan que fue una gran fiesta, con conciertos de pequeño formato, presencia de superestrellas (¡Metallica charlando con sus beligerantes fans en una tienda californiana!), ediciones especiales a la venta solamente durante el sábado, regalitos, sesiones de DJ a cargo de algunos ilustres clientes. Una celebración urgente: sólo en EE UU, han desaparecido más de tres mil puntos de venta en los últimos cinco años. En España, no tenemos estadísticas fiables pero la situación luce catastrófica.

Las causas son bien conocidas. En su inefable ceguera, las discográficas penalizan a las tiendas modestas, bien con condiciones onerosas o bien favoreciendo a los grandes comercios. Aunque el mayor enemigo, sin duda, son las descargas: Internet hace prodigios por la difusión de la música, pero está resultando fatal para los minoristas del disco. Lo siento: la excusa habitual de "me lo bajo y, si me gusta, me compro el CD" no casa con el descenso de ventas y la consiguiente ola de cierres.

Aquí, algo semejante sería difícil de materializar: las compañías desprecian a las tiendas pequeñas ("pagan mal...hacen pedidos ridículos"). Además, nuestras estrellas no compran discos, como si el acudir a una tienda de música fuera síntoma de falta de inspiración (curioso: nuestros astros van a las librerías, convencidos de que adquirir un tomo de Paulo Coelho les proporciona caché). Su insensibilidad al respecto resulta apabullante. Hace unos años, entrevisté a ese cantante que va de tipo humilde. Me explicaba muy convencido que detestaba los centros comerciales, los grandes almacenes, las cadenas: "Lo mío son las tiendecillas de barrio". Dado que controla muy de cerca todo lo que se hace con su producto, le pregunté inocentemente si se ocupaba de que las tiendecillas pudieran despachar sus discos a precio competitivo. Su confusión parecía genuina: "No... yo no me puedo meter en esas cosas... Podría enfadarse El Corte Inglés".

Entre todos la mataban y ella sola se moría. En España se alza un coro de plañideras cuando los cines caen ante las fuerzas inmobiliarias. Y si echa el cierre una librería emblemática en cualquier ciudad, el escándalo siempre es general. Sin embargo, dejó de funcionar Discoplay y no he visto el más mínimo reflejo en la prensa. Discoplay, que nació como tienda cara al público en la Gran Vía madrileña, se recicló en servicio de venta por correo y, a lo largo de sus treinta años de vida, hizo más por la difusión de la cultura que algunos ministros del ramo.

En realidad, las tiendas de discos son focos musicales, puntos de encuentro, nudos del tejido cultural. Como tales, deberían ser mínimamente protegidos, aunque sólo fuera para evitar la homogeneización del paisaje urbano, invadido por los Zara y los Starbucks. Me adelanto a las objeciones. Acepto que las disquerías no siempre son lugares acogedores: abundan los dependientes impertinentes, al estilo de Jack Black en Alta fidelidad, por no hablar de los tenderos demasiado cool. Y tampoco deben ser necesariamente lugares diminutos. Para muchos, entre los que me cuento, hay pocos recintos más sagrados que los tres establecimientos de Amoeba en California, hangares donde caben todas las músicas: aparte del stock profundo, cumplen las reglas de los precios moderados y los empleados eruditos; ellos editan incluso un fanzine donde comparten sus hallazgos. Como debe de ser.

 

28/04/2008 17:08 Autor: juangavasa. #. No hay comentarios. Comentar.

26/04/2008

Olvido

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Llevo días de mucho trajín y apenas he podido dedicar unos minutos a echarle agua al blog. Siento esta pequeña falta de responsabilidad con mis compromisos. Lo cotidiano frecuentemente acaba devorando estos pequeños gestos carentes de solemnidad pero que tienen un poderoso valor terapéutico. He leído varias cosas estos días que me han llamado la atención, y ninguna tiene que ver con el conflicto interno del PP, que dista poco del que pueda tener la Pantoja con el Muñoz o el hijo de la primera con su variada troupé. En esencia son lo mismo, es decir; nada.

Escuché a Juan Gelmán el miércoles en la entrega del Cervantes. Estos argentinos tienen poesía en su fonética, no necesitan mucho más para encandilar al personal. Luego, si construyen hermosos edificios sintácticos como los que diseña el poeta, apenas un suspiro les separa de la excelencia. Es sorprendente este país. Algunos de sus hijos han aportado a la humanidad un puñado de las creaciones literarias más bellas y perfectas de la historia. Borges, Cortazar, Aira o Sábato han hecho de Argentina esa onírica tierra que pervive como un sueño frustrado en el imaginario de muchos españoles.

Es la misma tierra capaz de colapsar la razón con infaustos brotes de violencia colectiva surgidos habitualmente del germen de las bajas pasiones que suele ser el fútbol. Algún psicoanalista (argentino seguro), dijo una vez que este trastorno bipolar nace de la oscura noche de la dictadura militar. Es una teoría más, pero tiene sentido. La violencia sólo genera más violencia, y la represión un dolor eterno. El subconsciente guarda en muchas ocasiones lo peor de nosotros mismos y sólo es necesaria una espita para que brote con la fuerza con que lo hace a veces.

En realidad quería acabar hablando de Gelman pero algunas de las cosas que dijo en su discurso tienen mucho que ver con lo escrito anteriormente. El poeta habló del olvido y de la injusticia de su imposición. Como escribió Benedetti, el olvido está lleno de memoria y por mucho que unos se empeñen en enterrarla nada será posible mientras no exista  la voluntad del perdón. Y nadie, que yo sepa, lo ha pedido todavía. Estoy leyendo estos días la biografía que Santiago Carrillo ha escrito de ese poliédrico personaje que era La Pasionaria. El autor recuerda la profunda convicción de la líder comunista sobre la necesidad de cerrar y olvidar las heridas del pasado para construir la incipiente democracia española. Este argumento, que lo he escuchado hasta la náusea en los últimos meses, probablemente fue el alto precio que tuvieron que pagar hace treinta años los perdedores de la guerra civil para recuperar el sistema democrático y cerrar la etapa más sombría de la reciente historia de España. Olvidar para volver a ser libres. Pero treinta años después, las nuevas generaciones de españoles nacidos en democracia (muchos los nietos de los represaliados), han convenido que ha llegado el momento de cerrar de una vez por todas la transición. Gelman habló de ello el miércoles y dijo algo certero y desolador: “esa clase de olvido es imposible”.

 

He celebrado hace dos años, [...] mi llegada a una España que no acepta las aventuras bélicas y que rompe clausuras sociales que hieren la intimidad de las personas. Hoy celebro nuevamente a una España empeñada en rescatar su memoria histórica, único camino para construir una conciencia cívica sólida que abra las puertas al futuro. Ya no vivimos en la Grecia del siglo V antes de Cristo en que los ciudadanos eran obligados a olvidar por decreto. Esa clase de olvido es imposible. Bien lo sabemos en nuestro Cono Sur.

Para san Agustín, la memoria es un santuario vasto, sin límite, en el que se llama a los recuerdos que a uno se le antojan. Pero hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares desaparecieron. Pesan en el interior de cada familiar, de cada amigo, de cada compañero de trabajo, alimentan preguntas incesantes: ¿cómo murieron? ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para recuperarlos y darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la verdad, su verdad? La nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos, la cobardía del silencio. Así prolongan la impunidad de sus crímenes y la convierten en impunidad dos veces.

Enterrar a sus muertos es una ley no escrita, dice Antígona, una ley fija siempre, inmutable, que no es una ley de hoy sino una ley eterna que nadie sabe cuándo comenzó a regir. “¡Iba yo a pisotear esas leyes venerables, impuestas por los dioses, ante la antojadiza voluntad de un hombre, fuera el que fuera!”, exclama. Así habla de y con los familiares de desaparecidos bajo las dictaduras militares que devastaron nuestros países. Y los hombres no han logrado aún lo que Medea pedía: curar el infortunio con el canto.

[...] Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es la verdad. Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero. La memoria es memoria si es presente y así como Don Quijote limpiaba sus armas, hay que limpiar el pasado para que entre en su pasado. Y sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular.

26/04/2008 22:43 Autor: juangavasa. #. No hay comentarios. Comentar.

23/04/2008

El libro

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23/04/2008 21:48 Autor: juangavasa. #. No hay comentarios. Comentar.


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