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Juan Gavasa

Francisco Suárez: “Canadá se está dando un balazo en el pie”

Francisco Suárez: “Canadá se está dando un balazo en el pie”

El Embajador de México en Canadá, Francisco Suárez, ofreció en exclusiva una entrevista a PanamericanWorld coincidiendo con su participación en el Toronto Global Forum celebrado a finales del pasado mes de octubre, en el que participó como panelista. Suárez es licenciado en Derecho y posee una larga trayectoria en el mundo de las finanzas, la política, la diplomacia y la educación en su país. Es autor de varios libros y está considerado un reputado experto en economía.

En esta entrevista analiza el estado actual de las relaciones entre Canadá y Mexico, que están  inevitablemente condicionadas por el conflicto de las visas. El Embajador es tajante en este punto: “Canadá se está dando un balazo en el pie”. Sin embargo apunta hacia varios indicadores que insinúan un cambio de rumbo hacia una solución del problema. Pese a todo, los datos macroeconómicos y las balanzas comerciales muestran la robustez de unas relaciones que cumplen este año su 70 aniversario. Suárez pone especial empeño en reordenar el tradicional desequilibrio de fuerzas entre los “three amigos” que forman la NAFTA y recuerda que en la actualidad la economía mexicana está creciendo tres veces más que la de sus vecinos del norte.

¿Cuál es el momento que atraviesan las relaciones entre México y Canadá?

En las relaciones económicas vivimos un excelente momento. Nos hemos consolidado como el tercer socio comercial de Canadá. Tenemos flujos de turismo muy importantes de Canadá a México, más de 1.800.000 visitantes en el último año. Hay un dato que a mí me parece impresionante: Toronto, Montreal y Vancouver cada uno por separado envían más turistas a México que España. Ahora creo que se está empezando a ver el mismo fenómeno que en su día se produjo con algunas empresas mexicanas que irrumpieron en el mercado de Estados Unidos. Bimbo abrió el camino al adquirir en su día Sara Lee, una firma muy relevante en el mercado americano, y ahora ha hecho lo mismo con Canada Bread… Todas estas noticias son positivas porque es importante que haya comercio, inversión y turismo entre ambos países.

No hay que olvidar que estamos celebrando 70 años de las relaciones diplomáticas, los 20 años de la NAFTA y los 40 años del programa de trabajadores agrícolas temporales, que es muy importante en la parte de movilidad laboral. Después en el ámbito de la cultura hay una interesantísima presencia de México en exposiciones, certámenes de gastronomía y una admiración cada vez mayor por nuestro cine y por directores como Guillermo del Toro.

Pero sigue habiendo un problema llamado “visas”

Así es; el único problema, el más serio e irritante se llama visas. Eso ha generado en México una gran irritación. Creo que los canadienses se están dando un balazo en el pie, como así lo dicen muchos componentes del sector privado y de la inteligencia canadiense. Es un balazo en el pie porque si hay 1.800.000 canadienses viajando cada año a México podría haber los mismos en sentido contrario. Sin embargo, ahora se registra una cifra ridícula que apenas alcanza los 200.000 y que además se cayeron de nivel por el problema de las visas.

Esto está generando problemas de todo tipo. Le pongo un ejemplo: un alto cargo político de nuestro país iba a asistir recientemente a una conferencia en Toronto pero finalmente decidió no viajar porque temía que le pudieran secuestrar por dos semanas su pasaporte, algo que sería fatal para él puesto que suele viajar de manera frecuente por todo el mundo. Es un problema muy serio y tiene que resolverse.

Como usted ha apuntado, algunos sectores del mundo empresarial han reconocido que la política de visas con México fue un error. ¿Se está en el camino de resolverse?

Se han tomado algunas medidas positivas. Está la “Canada Plus”, también si tienes la visa americano-canadiense se facilitan las cosas… Teóricamente hay una “Express Visa” para turistas, estudiantes y empresarios. Parece que se está caminando en la buena dirección pero seguimos recibiendo muchísimas quejas.  Los argumentos son absurdos; preocupa que por México pasen somalíes y yo les digo que en somalíes en México en los últimos años no han pasado más de 500. Y sin embargo en Canadá existe una comunidad somalí muy grande. Yo creo que pronto se va a entender que México no representa un problema de terrorismo yihadista ni de otro tipo. Nosotros somos un país completamente seguro. Para mí un camino de solución sería empezar a prepararse para que México se integre con todos los países salvo USA en el Sistema ITA (Industry Training Authority).

Pese a todo, hay datos que muestran la relación cada vez más estrecha entre ambos países. Hace pocas semanas un informe revelaba que los estudiantes mexicanos preferían Canadá a Estados Unidos.

Hay una encuesta del CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas), que indica que a lo largo de la última década el país más popular para los mexicanos ha sido Canadá, incluso por delante de España y otros países supuestamente más cercanos culturalmente. Obviamente con el problema de las visas este estatus ha cambiado y Canadá ya no ocupa ese lugar, pero el dato es tremendamente significativo.

En mi generación muchos padres enviaban a sus hijos a estudiar a Canadá porque tenía las ventajas de la educación inglesa y francesa sin los defectos de la americana. Es una mezcla: lo mejor de USA y lo mejor de Europa y la posibilidad de estudiar, por ejemplo, en Quebec, con la venta del bilingüismo. Eso se sigue manteniendo desde la perspectiva mexicana pero se corre el riesgo de perderse si continúa esta situación.

La nueva Ley de Reforma Energética aprobada por el gobierno de Peña Nieto abre un nuevo escenario lleno de posibilidades para las empresas canadienses, muchas de ellas ya integradas sólidamente en el mercado mexicano.

Yo ya he ido tres veces a Calgary y ha sido muy interesante. La primera fue antes de la reforma y el escepticismo era absoluto, nos decían: “no va a pasar”. Regresé meses después cuando ya había sido aprobada la reforma constitucional pero entonces seguían las dudas respecto al proceso de aprobación de las leyes secundarias. “El diablo está en los detalles, no va a pasar”, nos decían entonces.

Y ya ha pasado y todo se ha hecho en un año. En el Foro de Energía de Calgary siempre se registra un lleno absoluto y en la Embajada tenemos ya la visita de muchas empresas canadienses interesadas en nuestro país. Las grandes empresas ya conocían México y trabajaban o tenían intereses en nuestro territorio, pero ahora están llegando pequeñas y medianas empresas vinculadas al sector servicios atraídas por las posibilidades que se abren tras la reforma energética.

¿Cuándo va a comenzar a ejecutarse el nuevo marco legal?

En 2015. La verdad es que nos hemos movido muy rápido. La Ronda 0, que es principalmente PEMEX y asociaciones con PEMEX, ya está en marcha. La Ronda 1, que ya está abierta a empresas al margen de PEMEX, se va a iniciar en breve y se harán presentaciones incluso en Calgary. Las oportunidades de negocio se encuentran en la zona de El Golfo, en la zona de El perdido, pegada a USA. Está también la zona de Burgos, al sur del Río Grande, y otros yacimientos ya más maduros como el de Chicontepec.

Se habla de México como “el tigre dormido” de la NAFTA.

Yo diría que es el jaguar o el puma, y además ya despertó. México invertía muy poco en infraestructuras; Corea invertía cerca del 10% de su PIB si contamos tan solo  la inversión pública. México tiene un mediocre 4% pero queremos llegar a esos niveles de inversión de Corea que alcanzarían el 30% si sumamos la inversión privada. Ese tiene que ser nuestro escenario.

Yo insisto siempre en recordar que somos parte de Norte América, la parte más dinámica de esta parte del planeta. Estamos creciendo 2 o 3 veces lo que están creciendo Estados Unidos y Canadá. Las cifras del FMI que miden el PIB como debe medirse, como “paridad poder de compra”, sitúan a México en el 11º puesto, pegado a Inglaterra e Indonesia. Con estos datos México ya es una economía un 20% más grande que la de Canadá. Por lo tanto, lo que tenemos que seguir fomentando es las relaciones bilaterales con USA y Canadá para fortalecerlas y construir un triángulo todavía más fuerte que se beneficiará, por ejemplo, del bajo coste de la energía si lo comparamos con otras regiones del mundo. Eso nos va a hacer realmente competitivos.

Yo siempre recuerdo que México forma parte de Norte América; no somos ni Sudamérica, ni Centro América ni el Caribe. Formamos parte de una de las regiones más prósperas en la actualidad. Europa está para llorar, Japón está regular y China en fase de desaceleración. Por el contrario, la Cuenca del Pacífico de América Latina y Costa Rica muestran índices positivos y ellos son también nuestros aliados naturales. Por lo tanto tenemos que aprovechar todas estas circunstancias y este enorme potencial.

Da la sensación de que en Canadá no se tiene constancia todavía de ese poder económico de México.

Es una sociedad la canadiense muy abierta y cerrada al mismo tiempo. Con el caso de la adquisición de Canada Bread por Bimbo, el impacto fue parecido al que causó en su día la compra de Sara Lee en Estados Unidos. Pero hay un amplio sector empresarial y financiero canadiense que conoce perfectamente la potencialidad de México, sobre todo en el ámbito energético. En minería ha habido una gran experiencia, a veces buena y a veces no tanto porque han existido compañías que han intentado hacer en México lo que no podían hacer en Canadá. Pero en general las empresas canadienses han hecho un buen trabajo en México.

En agricultura hay intercambios muy fuertes y uno ya puede encontrar aguacates o pepinos mexicanos aquí en Canadá. También la industria cultural, bien conectada con Guadalajara, o la relacionada con la salud, en Monterrey. Hay nuevas áreas que ahora están descubriendo que México es un país más manufacturero que Canadá; que no es como Brasil, generador fundamentalmente de materias primas. Tengo el ejemplo de la empresa de muebles Palliser, cuya matriz está en Winnipeg. Ellos tienen dos plantas en Saltillo y a pesar de los problemas fronterizos y de la distancia han integrado perfectamente la producción de sus plantas de montaje mexicanas en su sistema de montaje y distribución general.

¿Pueden ser los Juegos Panamericanos de Toronto una nueva oportunidad para estrechar lazos entre Canadá y México?

Puede ser pero lo que hay que decirles es que se pongan las pilas si quieren atraer visitantes mexicanos. Y para ello es indispensable que se faciliten visas, que se suavicen estos procesos. Nosotros tenemos la experiencia de los Juegos de Guadalajara de 2011, que fueron admirablemente bien organizados. La delegación canadiense fue testigo y espero que nuestra experiencia sea útil para ellos.

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