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<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>Blog de Juan Gavasa</title><link>http://juangavasa.blogia.com/</link><description><![CDATA[ Galería de reflexiones, pasiones y frustraciones. 
]]></description><ttl>60</ttl><pubDate>Tue, 22 Jul 2008 09:28:01 -0500</pubDate><generator>http://www.blogia.com</generator><item>
<title>Bruce</title>
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	<pubDate>Mon, 21 Jul 2008 23:23:00 -0500</pubDate>
<category>Música</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20080721232340-20080720elpepucul-1.jpg"  class="right" alt="20080721232340-20080720elpepucul-1.jpg" /><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">A Sara la primera hora no le gustó. Decía que Bruce estaba entretenido en otros asuntos ajenos a la música, perdido entre los toqueteos de los privilegiados que ocuparon la primera fila del concierto. Decía que la E Street Band andaba perdida y algo torpe, descreída por el acceso mesiánico del Jefe. A Carlos a Grosem y a mi no nos convenció la argumentación de Sara. En verdad a nosotros nada nos puede convencer de lo contrario; ni la peor de la sonorizaciones posibles ni el Bruce menos inspirado. Somos militantes y como tales no admitimos ni la disidencia ni la crítica, aunque sea constructiva. No cabe el quebranto en nuestro espíritu, somos fanáticos y hasta nos ponemos un poco burros cuando alguien osa mentar el nombre de Bruce en vano. Sara lo hizo y las recibió de todos los colores. ¡qué osadía! ¡a nosotros! En "Orquesta Club Virginia" un taxista sirio aseguraba que las naranjas de su país eran mejores que las valencianas. Sus pasajeros españoles -Quique San Francisco y compañía- le destrozaron el coche embrutecidos. Bruce es nuestra naranja valenciana, más o menos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">En Barcelona este sábado el Boss exprimió todas las naranjas y el zumo que nos dio era exactamente el que le habíamos pedido. No nos decepcionó pero tampoco nos sorprendió, fue lo esperado. Pero como su oficio está en unos niveles de coherencia y calidad  insuperables, cada rutina de sus conciertos es un momento extraordinario para la historia de la música. Un instante que pasa por ser tres horas de intensa emoción e iconos sonoros de nuestras vidas. En una semana he vibrado con dos tipos de 73 y 58 años; uno el rey del universo rumbero y el otro del rock contemporáneo. O me estoy haciendo muy mayor y tiendo a la nostalgia o realmente el panorama actual de la industria musical es un páramo creativo. Al igual que el eterno debate sobre la muerte de la novela, en el rock hace muchos años que todo se dejó inventado y lo que vino después fue una reinterpretación de los esquemas fijados. Sobre estas estructuras musicales se ha reinventado la industria una y otra vez a partir de maquillajes aditivos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">No hay mas que comprobar que hoy en día sólo cuatro músicos -todos ellos por encima de los 50 años- son capaces de llenar un estadio de 75.000 espectadores como el Camp Nou. Si fuera malicioso y radical optaría por pensar que en las dos últimas décadas no ha surgido nadie que merezca realmente la pena. Pero no creo que sea así. Sin embargo sí que pienso que esta cuestión biológica tiene algo que ver con la degradación del producto músical y su transformación en un bien efímero. Como he comentado en alguna otra ocasión, hasta no hace mucho la adquisición de un disco era un acontecimiento de relevancia en la trayectoria personal de cada uno. Marcaba de algún modo la trazabilidad en el proceso de construcción de la personalidad y los gustos. Ahora eso se ha relativizado hasta el punto de que los discos ya no se compran sino que se descargan algunas de sus canciones y cuando se han sobado demasiado se borran para dar paso a unas nuevas. Esas canciones, como los besos, se pierden en algún oscuro rincón del olvido.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Los dinosaurios que llenan los estadios pertenecen a un tiempo en el que la trayectoria y la solidez profesional se valoraban como un elemento indispensable para construir los mitos. Los advenedizos y oprtunistas caían por su propio peso y sólo se hacían grandes quienes realmente lo eran. Aunque el divismo es intrínseco a la música, ahora la industria comete frecuentemente el error de construir estrellas de papel que se tiran al primer signo de agotamiento. Pero mientras dura el invento estas estrellas de cartón piedra se vuelven arrogantes y pretenciosos, y se olvidan de que su profesión es la música. ¿Alguien cree que a Bruce se le ha olvidado su trabajo? Leonard Cohen y Morrisey han sido los otros dos grandes triunfadores del fin de semana en el FIb de Benicassim. Demasiada casualidad. El director de un conocido festival de música me decía recientemente que tras diecisiete años de experiencia podía asegurar que las estrellas más rutilantes eran siempre las más cercanas y normales. Los "jóvenes valores" eran los que, por el contrario, le solían tocar las narices con mil exigencias de niño consentido.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Bruce es la coherencia y el sentido de la responsabilidad. Principalmente con la música y con su público, al que le ofrece tres horas de ensueño convencido de que es lo mínimo que puede hacer por quienes han pagado una pasta por verle actuar. De nuevo en Barcelona reeditó el idilio iniciado un 21 de abril de 1981, cuando ofreció el mejor concierto de su vida, según el crítico musical Dave Marsh. Yo no soy especialmente mitómano (tiendo a imaginármelos sentados en la taza del baño como cualquier mortal), pero reconozco que Springsteen me tiene encandilado y siento por él un profundo respeto; no sólo porque me emocionan sus canciones, sino porque sigo creyendo que cree en lo que hace. Aunque Sara siga pensando que flojeó en la primera hora. Puede que sea así, pero yo no me di cuenta.</span>  </p>	
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<title>Jánovas (2)</title>
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		<description>Sigo estos días a medio camino entre Sallent de Gállego y Jaca sin perder de vista lo que ocurre con la reversión de Jánovas. En la última semana se ha publicado en toda la prensa una larga serie de entregas in...</description><comments>http://juangavasa.blogia.com/2008/071601-janovas-2-.php#comments</comments>
	<pubDate>Wed, 16 Jul 2008 19:38:00 -0500</pubDate>
<category>Pirineo</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20080716193813-tormenta-2bsobre-2bj-c3-a1novas.jpg"  class="center" alt="20080716193813-tormenta-2bsobre-2bj-c3-a1novas.jpg" /><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Sigo estos días a medio camino entre Sallent de Gállego y Jaca sin perder de vista lo que ocurre con la reversión de Jánovas. En la última semana se ha publicado en toda la prensa una larga serie de entregas informativas que permiten intuir que el asunto no va a ser ni sencillo ni rápido de resolver. Pero almenos sí que he percibido que el sentido común tiende a imponerse sobre el despropósito legal y cada vez son más las voces que exigen un tratamiento especial que no se someta a la tiranía administrativa sino al poder de la razón y el valor intangible del drama humano. Porque como escribía hoy <a href="http://janovasnorebla.blogspot.com/">Jánovas no rebla</a>: "t<span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;">an expropiados creo que debe considerarse en justicia a los que lo fueron legalmente como a los que vendieron creyendo que no tenían más alternativa". Y creo que aquí está el nudo gordiano de la cosa, la poderosa e irrebatible reflexión que explica la necesidad de que la administración sea por una vez un ente al servicio del ciudadano y sea capaz de estar a su altura. Sobre todo porque fue la administración (la franquista), la que promovió un proyecto y lo llevó adelante a sabiendas del grave perjuicio que estaba ocasionando sobre la población afectada. ¿No es más lógico que sea la administración la que indemnice a los ciudadanos perjudicados y asuma las responsabilidades del fracaso social y económico de un proyecto que nunca se llegó a hacer? ¿No sería de justicia que el estado pidiera un perdón simbólico a quienes arrancó de sus tierras sin otro equipaje que la incertidumbre y la desazón en esa España abisal de los 50 del pasado siglo? ¿No sería un inmenso acto de redención que el estado costeara la recuperación piedra por piedra del pueblo que arruinó a golpe de dinamita? Almenos en lo material la administración tiene la capacidad de corregir el desaguisado que cometió. En lo espiritual y sentimental cavó una sima impenetrable de la que muchos sobrarbenses ya nunca podrán salir. Y eso ya no lo puede remediar nadie. El estado es poderoso pero el alma rota de sus ciudadanos es impermeable. Son estas cosas las que no aparecen en los expedientes de expropiación. No hay un apéndice para levantar acta notarial de la estulticia de nuestros políticos.</span></span></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: "><span style="font-family: Times New Roman;">Como estos días no </span><span style="font-family: times new roman,times;">tengo demasiado tiempo para escribir posts en condiciones, voy recuperando cosas que publiqué hace tiempo y que de repente han adquirido un tono actual sorprendente. Esto me recuerda un aserto que me lanzó hace ya muchos años un periodista jaqués: "para ejercer esta profesión en Aragón hay que manejar tres o cuatro temas porque no hay mas, son los mismos de siempre, nunca se solucionarion y probablemente nunca se solucionarán. Si manejas bien estos temas no tendrás problemas para prosperar". El agua y el problema hidráulico era uno de ellos. El texto que cuelgo a continuación se titula "La tercera transición" y fue publicado en la desaparecida y añorada <em>Trébede</em> en octubre de 2001, pocas semanas después de anunciarse el informe negativo del estudio de impacto ambiental que descartaba definitivamente el pantano de Jánovas. Han pasado siete años y aquí seguimos hablando y escribiendo de lo mismo. Esta tierra es Aragón, tenía razón mi amigo.</span></span></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"></span></span></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: "></span></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span><span style="font-family: "><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span><span style="font-size: medium; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Hubo un tiempo en que el Pirineo se desangraba a borbotones como consecuencia de las profundas heridas que le provocaba el desarrollismo, los pantanos y la despoblación. La gente huía o la expulsaban de sus tierras y en su triste marcha dejaban también el orgullo montañés y la conciencia de pueblo entre casas espaldadas, campos yermos y valles inundados. Los sesenta cultivaron en el Pirineo un sentimiento derrotista y un complejo de inferioridad que perduró en el tiempo al albur de estúpidos estereotipos urbanos convenientemente fomentados por la sociedad capitalista. Comarcas como el Sobrarbe iniciaron el siglo XX con 23. 000 habitantes y lo han acabado con 6.000.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Nunca se valorará convenientemente en Aragón la brutal dimensión de la emigración que ha sufrido la montaña en las últimas décadas en beneficio de un confuso desarrollo.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span><span style="font-size: medium; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Muchos de los que se quedaron cultivaron cierto furtivismo sentimental, una especie de discreta militancia pirenaica no exenta de razonables dudas sobre la conveniencia de perseverar<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>o claudicar como lo habían hecho los que se fueron. Vivir cautivos en la tierra que amaban se convirtió en el gran conflicto interno, en la eterna duda existencial. Más tarde llegaron antropólogos e historiadores como Rafael Andolz, Julio Gavín, Durán Gudiol, Enrique Satué o Severino Pallaruelo, que reivindicaron la pervivencia de una valiosa cultura milenaria y alarmaron sobre los riesgos de su decadencia definitiva. Sus libros e investigaciones golpearon en la conciencia de quienes rehuían de sus orígenes por pudor o por simple desconocimiento, y de quienes desde la lejanía oteaban el horizonte montañoso con desdén e indiferencia.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span><span style="font-size: medium; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">El Pirineo se convirtió entonces en un producto turístico; muy lejos, desde luego, de las inquietudes que habían incitado el trabajo de aquellos estudiosos. Satué decía hace siete años que &amp;ldquo;el Pirineo está de moda. Lo está como estuvieron las playas del Mediterráneo hasta que se depreciaron por el caos y la contaminación. Pero la montaña es algo más que un sumatorio de especies a extinguir&amp;rdquo;. En este escenario surgieron los engendros urbanísticos de Jaca y sus sucedáneos, la obsesión por hacer unos cuantos <em>Salous </em>para<em> </em>los zaragozanos en invierno y la manía de meter la mano en cada palmo de tierra. Por desgracia seguimos en esta tesitura porque aquel &amp;ldquo;clan del hormigón&amp;rdquo; que defendía con ardor un veterano político oscense hace unos meses sigue marcando el ritmo de los acontecimientos.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span><span style="font-size: medium; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Pero no todo está perdido. La máxima de &amp;ldquo;cuanto peor, mejor&amp;rdquo; ha obrado en el Pirineo el renacimiento de la abandonada conciencia de pueblo, la recuperación de un orgullo por la tierra que se fortalece en la misma proporción en que se multiplican las agresiones externas. El rechazo a los proyectos hidráulicos ha sido el estandarte de esa unión que ha hecho posible manifestaciones populares inéditas en la montaña como el paro general del 25 de octubre pasado. &amp;ldquo;Queremos vivir en el Pirineo&amp;rdquo; se ha convertido en la proclama que resume todo, en la justa consigna que mueve a &amp;ldquo;esa minoría&amp;rdquo;, como le gusta denominar a Marcelino Iglesias.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Los conciertos de La Ronda de Boltaña, elevada a símbolo de la montaña aragonesa,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>han adquirido en los últimos tiempos un clima reivindicativo que recuerda ese aire de entusiasmo que envolvió a las actuaciones de los cantautores de la transición española. Quizá hoy los pirenaicos, enfrentados a los mismos problemas y a las mismas amenazas que hace cincuenta años, sentimos que nuestra transición a la democracia todavía no ha concluido. Por eso, el definitivo descarte del pantano de Jánovas ha sido un soplo de esperanza. Aunque &amp;ldquo;nos hemos hecho viejos esperando&amp;rdquo;, como lamentó Emilio Garcés, el último de Jánovas, al conocer la noticia.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span></span></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-spacerun: yes;"></span></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-spacerun: yes;"></span></span></span></span><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-spacerun: yes;"><span style="color: #ff0000;">La foto es de Juan Pulido Velasco y la he tomado prestada de </span><a href="http://janovasnorebla.blogspot.com/"><span style="color: #ff0000;">Jánovas no rebla</span></a></span></span></span></span></p></span></span></span><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"> </p></p>	
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<title>Peret</title>
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		<description>Escribo desde Sallent de Gállego. Estoy trabajando en el Gabinete de Comunicación de Pirineos Sur, el festival de música que se celebra desde hace 17 años en el escenario flotante del pantano de Lanuza. Ayer se inaugur&amp;oac...</description><comments>http://juangavasa.blogia.com/2008/071101-peret.php#comments</comments>
	<pubDate>Fri, 11 Jul 2008 20:02:00 -0500</pubDate>
<category>Música</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20080711235618-pirineos-20sur-2008-20peret-208.jpg"  class="right" alt="20080711235618-pirineos-20sur-2008-20peret-208.jpg" /><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Escribo desde Sallent de Gállego. Estoy trabajando en el Gabinete de Comunicación de Pirineos Sur, el festival de música que se celebra desde hace 17 años en el escenario flotante del pantano de Lanuza. Ayer se inauguró con el homenaje a Peret, el rey de la rumba catalana. A muchos puristas les sorprendió que el templo de la "world music" dedicara su primera noche al artista de Mataró, representante todavía en el subconsciente colectivo de la España de chiringuito, calimocho y verbena. Cinco minutos después de salir al escenario a nadie le quedaba duda de que la elección de la organización era un ejercicio de justicia con una de las personalidades más influyentes de la música española de las últimas décadas. En Peret han abrevado una cantidad ingente de grupos con mayor o menor fortuna; algunos (Estopa es el ejemplo más evidente), le deben la inspiración para asirse a la escena española como mercaderes de una propuesta tan callejera y popular como exitosa. Pero en verdad lo que han hecho es reinterpretar todo lo que Peret llevaba haciendo desde los años 70.  </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Decía Luis Calvo, director de Pirineos Sur, que la música española le debía un homenaje a Peret, un desagravio público despúés de años de desprecio y olvido. Para muchos el músico de Mataró era el representante de la España casposa que era necesario olvidar, una lastre franquista que había que lanzar al vacio en el vuelo a la modernidad que emprendió el país en los primeros años de la transición democrática. Esa injusticia estética y estilística la sufrieron también otros artistas como Alfredo Landa, ejemplares de deshecho que había que esconder como esconden las mejores familias a sus ovejas negras. Decía el crítico musical Gonzalo de la Figuera que la rumba estaba considerada "un género menor, hortera y pachanguero, un tipo de música absolutamente despreciable a los ojos de cualquier rockero enrollado e incompatible con el gusto por las guitarras eléctricas". Peret sonaba sin descanaso en ferias y autos de choque, "verbenas de fiesta mayor y discotecas playeras de la España franquista de los setenta". Ese era el Peret que conocimos muchas generaciones.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Confieso que yo era uno de los que estaba atiborrado de prejuicios respecto a Peret, como lo estoy en esta vida con tantas otras cosas por pura ignorancia. Peret tiene 73 años como mi padre, pero yo no me imagino a mi padre con ese derroche de fuerza y vitalidad que deslumbró ayer a los que estuvimos en el escenario natural de Lanuza. Al público no le movió la nostalgia, fundamentalmente porque la media de edad era de unos 25 años. Cuando Peret era el producto más exportado de la España franquista los que estaban ayer cantando todas su canciones no habían nacido. En Viña Rock, el festival de rock español más importante, el pasado año echaron  del escenario al impostor Ramoncín. Este año Peret ha sido la gran estrella de la muchachada de greñas y pantalones de pitillo. La cuestión merece un análisis casi sociológico. Probablemente la única razón es que al final del día, la honestidad y la modestia acaban recibiendo sus frutos. Y las modas son esas cárceles del pensamiento que al final, por suerte, siempre se acaban derribando para dejar en libertad a los mejores. Peret es uno de ellos. José Manuel Gómez, crítico de <em>El Mundo</em> y especialista en rumba, afirmaba ayer que cuando vió tocar de niño la guitarra a Peret comprendió que Elvis era un advenedizo. Quizá exagere pero ilustra la admiración que de repente ha levantado en este país quien hasta no hace mucho era un apestado cultural. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Ayer Peret demostró su grandeza en Lanuza con un catálogo de genialidades que nacían de su talento y, sobre todo, de su larga vida. El resto tendremos que vivir cuatro vidas para alcanzar a ver lo que él ha visto. Un amigo me contaba anoche que coincidió con él en Zaragoza el pasado mes de octubre: "Maestro -le preguntó-, ¿todavía sigue predicando?; no amigo, -le contestó- que ya no cuela". Otro golpe de efecto. Después le presentó a su novia de 19 años. Lo espiritual no vale nada cuando lo carnal tiene tanta pujanza.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">La noche caía en Lanuza y las mansas aguas del pantano pasaron a ser cristal, un espejo en el que se reflejaba la luna y las cumbres del valle. Me imagino que en una tarde como ésta hace casi dieciocho años Luis Calvo y compañía decidieron que éste era el lugar idóneo para inventarse un festival. Me los imagino sentados en la ladera junto a las casas espaldadas de Lanuza en plena ensoñación, ensimismados con La Foratata a la derecha y el agua en los pies. Me los imagino buscando las claves racionales para explicar semejante desvarío, vistiendo de sentido el sinsentido de un proyecto cultural que a principios de los noventa necesitaba los arrestos de un explorador insensato e inconsciente. Así quiero imaginar que nació y así cumplirá el próximo año 18 años. Bendita mayoría de edad.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; color: #ff0000; font-family: Times New Roman;">La foto es de Pilar Hurtado.</span></p>	
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<title>Jánovas</title>
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		<description>"Mi padre tiene alzheimer, ha vuelto a la niñez y hace tiempo que dice que él ya está en su pueblo. Mi madre está bien, y ella sí que se ha puesto muy contenta". Así describía Antonio Garcés la ...</description><comments>http://juangavasa.blogia.com/2008/070901-janovas.php#comments</comments>
	<pubDate>Wed,  9 Jul 2008 10:03:00 -0500</pubDate>
<category>Pirineo</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20080708103743-janovas202-203.jpg"  class="center" alt="20080708103743-janovas202-203.jpg" /><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">"Mi padre tiene alzheimer, ha vuelto a la niñez y hace tiempo que dice que él ya está en su pueblo. Mi madre está bien, y ella sí que se ha puesto muy contenta". Así describía Antonio Garcés la reacción de sus padres al conocer que el Ministerio de Medio Ambiente va a proceder por fin a la reversión de los terrenos expropiados o comprados en los años 50 del pasado siglo para la construcción del pantano de Jánovas. Pero la anhelada noticia tiene letra pequeña: los antiguos propietarios tendrán que pagar las cantidades que recibieron en su día pero actualizadas. Es decir; la administración no valora la tragedia de los habitantes de Jánovas, Lavelilla y Lacort, desprecia el sufrimiento al que se vieron sometidos y olvida que fueron arrancados de sus tierras por un regimen dictatorial que no garantiazaba los más elementales derechos ciudadanos. ¿Cómo se puede admitir esta ignominia? Antonio, como tantos otros hijos de Jánovas, ya ha dicho que pagará si le devuelven la casa tal y como estaba cuando se la expropiaron, antes de que la dinamita de los de Iberduero dejara todo en ruinas.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-size: medium; font-family: Times New Roman;">Jánovas no puede ser un expediente administrativo más, no puede ser gestionado desde la lejania de un despacho ministerial con la frialdad del derecho. Jánovas es un símbolo que representa eso que tantas veces se ha llamado la dignidad de la montaña, que en definitiva es el orgullo esquilmado de tantos y tantos pueblos a los que no se les dejó elegir su destino. Se corre el riesgo de cosificar el perfil humano de los que protagonizaron involuntariamente ese drama. No puede ser y el Gobierno de Aragón creo que tiene que ejercer de intermediario necesario para que no se reviva una vergüenza histórica incompatible con un estado de derecho. No estamos en pleno franquismo, pero a veces lo parece. La displicencia de la administración sigue recordando la de la España pretérita, la del "vuelva ustede mañana" de Larra. </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-size: medium; font-family: Times New Roman;">Pero, pese a todo, la noticia es una luz de esperanza, aunque a muchos les ilumine condenadamente tarde. Como a Emilio Garcés, el paradigma del resistente, el hombre que dignificó el espíritu de Jánovas y por extensión el de todas las injusticias sociales. Pero me alegro, sé que tarde o temprano todo se solucionará y en Jánovas volveran a escupir humo las chimeneas. Me alegro por los Garcés, por los Buisán, los Viñuales, los Palacio, me alegro por las gentes del Sobrarbe, por los montañeses, me alegro por Marisancho Menjón (sé que ayer fuiste inmensamente feliz), me alegro por los que han aportado su grano de arena a la causa (<a href="http://janovasnorebla.blogspot.com/">Jánovas no rebla</a>), y por los que nunca abandonaron la certeza de que resistir es vencer.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-size: medium; font-family: Times New Roman;">Hoy recupero un reportaje que publiqué hace diez años en la revista <em>El Mundo de los Pirineos</em>. En compañía del gran fotógrafo zaragozano Javier Cebollada estuvimos con Emilio y Francisca en Jánovas. Sus testimonios de entonces adquieren hoy una nueva dimensión. Va por ellos. </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-size: medium; font-family: Times New Roman;"></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-size: medium; font-family: Times New Roman;"></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-size: medium; font-family: Times New Roman;"></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Emilio y Francisca no visitan Jánovas desde hace más de dos años. &amp;ldquo;Me jode ver tanta ruina. No lo soporto&amp;rdquo;.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Ellos fueron el último matrimonio que abandonó el pueblo cansados de soportar las amenazas, la dinamita, la incomprensión de sus vecinos y la soledad. Eso fue en 1984, veinticinco años después de recibir la primera notificación de expropiación de Iberduero para construir un pantano. Hoy no hay pantano ni máquinas trabajando. Sólo ruinas, maleza y desolación, los ingredientes que provocan una reacción de odio en el matrimonio Garcés. &amp;ldquo;No sé cómo pudieron llegar a hacernos tanto daño para no conseguir ningún bien&amp;rdquo; lamenta Emilio, un hombre fortalecido por<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>la constante lucha contra todos los poderes que le arrancaron de las entrañas del pueblo que le vio nacer.</span></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span><span style="font-size: medium; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">El matrimonio Garcés vive ahora en Campodarbe, a escasos kilómetros de Jánovas. Viven solos, con la única compañía de las vacas, las gallinas y las ocas que cuidan a un propietario madrileño. Sus seis hijos residen entre Boltaña, Huesca y Barbastro pero todos los fines de semana acuden a visitarles. En 1959 Iberduero logró del régimen franquista los derechos de expropiación sobre un extenso territorio de la comarca del Sobrabe para la construcción de un pantano. Jánovas era uno de los pocos obstáculos para su ejecución. &amp;ldquo;Los de Iberduero vinieron y como todo el pueblo ya era de ellos nos llamaron para que fuéramos a cobrar las indemnizaciones. Ellos mismos las habían fijado previamente. Sólo acudieron cinco familias y les pagaron una porquería&amp;rdquo;. Emilio recuerda el caso de Severino Sierra Buesa, de casa &amp;ldquo;Sarrate&amp;rdquo;, el hacendado del pueblo. &amp;ldquo;Le dieron 823.000 pesetas por la casa y todos los terrenos que tenía, que eran una barbaridad. Era el más rico de Jánovas, de esos que para las fiestas sacaban a la calle a los mulos con campanillas para mostrar su poder. A pesar de su riqueza, tuvo que ceder&amp;rdquo;. Emilio Garcés y su familia, sin embargo, se negaron a abandonar el pueblo y soportaron durante varios meses las amenazas de los directivos de la empresa hidroeléctrica, la Guardia Civil y los oscuros poderes locales del antiguo régimen. &amp;ldquo;Dinamitaron las casas de los que se fueron, nos dejaron sin agua porque taparon las acequias de riego y nos desmontaron las fuentes&amp;rdquo;. Pero el episodio más triste se produjo la mañana en la que un ejecutivo de Iberduero tiró la puerta de la escuela a patadas mientras los niños estaban dando clase. &amp;ldquo;La gente cogió un temor enorme, fue la ruina, desistió y comenzó a marcharse. Fue terrible. La mayoría no tenía a donde ir pero no les quedó más remedio&amp;rdquo;, recuerda con la voz entrecortada Emilia.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>En 1964 la familia Garcés se quedó sola en el pueblo. Las obras del pantano se habían paralizado pero no el empeño de Iberduero por derruir el pueblo. Los seis hijos de Emilio y Francisca estuvieron tres años sin poder ir a clase hasta que finalmente les permitieron escolarizarlos en Boltaña. Hoy Emilio no puede disimular su emoción cuando enseña la orla de la más pequeña de sus hijas de la promoción del 90 de veterinaria de la Facultad de Zaragoza. &amp;ldquo;Por esto merece la pena todo lo que pasamos&amp;rdquo;. El tiempo ha reconocido la lucha solitaria de Emilio y Francisca. El pantano no se ha hecho y el pasado verano el Ayuntamiento de Fiscal, uno de los que defendía el embalse, le declaró su hijo predilecto. &amp;ldquo;La vida tiene estas cosas, te lo niega todo cuando lo necesitas y cuando ya no vale te sonríe, que le vamos a hacer&amp;rdquo;.</span></span></span></span></p>	
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<title>Restaurar el mito</title>
	<link>http://juangavasa.blogia.com/2008/070301-restaurar-el-mito.php</link>
		<description>Dice el libro sobre Canfranc de Pirineum Editorial que los mitos no se pueden destruir. Es posible. Pero algunos de ellos necesitan una profunda restauración para no correr el riesgo de perder su categoría. Es el caso de la estaci&amp;oacut...</description><comments>http://juangavasa.blogia.com/2008/070301-restaurar-el-mito.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu,  3 Jul 2008 15:05:00 -0500</pubDate>
<category>Pirineo</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20080703150536-nuevo-entarinado-cubierta-naves-esterior-1.jpg"  class="center" alt="20080703150536-nuevo-entarinado-cubierta-naves-esterior-1.jpg" /><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Dice el libro sobre Canfranc de Pirineum Editorial que los mitos no se pueden destruir. Es posible. Pero algunos de ellos necesitan una profunda restauración para no correr el riesgo de perder su categoría. Es el caso de la estación internacional de ferrocarril, uno de los iconos más solventes del imaginario aragonés y en la misma medida una de sus vergüenzas más aireadas. La celebración del 80 aniversario de su inauguración coincide con la finalización de las obras de la segunda fase de su recuperación.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Cuando el arquitecto zaragozano José Manuel Pérez Latorre recibió en 2000 el encargo del Gobierno de Aragón de proyectar la rehabilitación de la estación inaugurada en 1928, se encontró con la abrumadora responsabilidad de enfrentarse no sólo a un edificio sino a un símbolo. Era por tanto una tarea que no se resolvía exclusivamente con destreza técnica sino que demandaba unas altas dosis de sensibilidad y tacto. Había que respetar los sentimientos colectivos, que habitan en el terreno de lo intangible, y aplicar además soluciones racionales y funcionales a un edificio que nunca más volverá a recibir un tren.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El encargo no ha estado exento de controversia desde el primer momento, lo que viene a confirmar aquel aserto que Pérez Latorre suele utilizar con frecuencia para dibujar el limbo en el que está instalado el Canfranc: &amp;ldquo;en Aragón hay tres cosas que nacen en el estómago de las personas: el agua, el Pilar y el Canfranc&amp;rdquo;. Y como todos los asuntos que se tratan en los arrabales de la razón, el de la línea ferroviaria ha estado y estará sometido a apasionados debates públicos en los que el arquitecto encargado de su restauración es un blanco fácil. Él lo sabe y lo asumió cuando decidió aceptar el reto.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El 16 de diciembre de 2005 comenzaron oficialmente las obras de rehabilitación de la estación de Canfranc.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Aquél día se escenificó el inicio de una nueva época, la puesta de largo de un ambicioso proyecto para recuperar el esplendor perdido del complejo ferroviario mediante su inevitable catarsis. Los nuevos tiempos obligaban a un cambio en los usos del majestuoso edificio para transformarlo en un hotel de lujo con 115 habitaciones. Sería el mascarón de proa del renacer del valle, inmerso en una parsimoniosa decadencia desde que en abril de 1970 se clausurara el tráfico internacional a través del túnel del Somport.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">En estos dos años y medio el edificio ha sido sometido a una profunda rehabilitación para corregir y fortalecer su quejumbrosa estructura. Se ha utilizado el novedoso método de la fibra de carbono para reforzar la estructura de hormigón, se ha doblado el grosor de las losas y se han creado estructuras metálicas suplementarias en la cubierta. Ha sido un trabajo meticuloso y concienzudo, que ha servido también para conocer con exactitud su ADN y diagnosticar sin margen de error su cuadro clínico. Como insinuaban sus síntomas externos, el edificio corría serio riesgo de sufrir el desmoronamiento de todas sus constantes vitales. Por fuera la estación ofrecía un aspecto lamentable pero su corazón y sus vísceras todavía estaban peor. Ahora ya se puede decir que la estructura &amp;ldquo;está acabada y garantizada su estabilidad&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">En otoño desaparecerá el gigantesco armazón que ha cubierto en este tiempo todo el edificio. Pero eso no supondrá el fin de la obra. Muy al contrario, entonces comenzará el verdadero proceso de restauración de la imagen externa de la estación. Hasta ahora se ha trabajado en sus entrañas y en la cubierta pero ahora llega el momento de hacerle el lavado de cara. Y eso llevará un tiempo.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El equipo de José Manuel Pérez Latorre está volcado en este proyecto desde hace ocho años. Arquitectos, aparejadores e ingenieros trabajan en desentrañar los misterios que esconde el edificio y buscar las soluciones más razonables para que el mito siga vigente sin renunciar a su funcionalidad. Este concepto en el siglo XXI se traduce por viabilidad económica y rentabilidad. Y es precisamente una de las razones del conflicto causado por la idea original del arquitecto de elevar 1,20 m el volumen de la cubierta para que cupieran más habitaciones en el futuro hotel.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">APUDEPA (Asociación para la protección del Patrimonio Cultural Aragonés), denunció esta alteración de la morfología del edificio (declarado Bien de Interés Cultural) y finalmente el Gobierno de Aragón optó por recuperar el volumen original. Pérez Latorre señala en este sentido que la elevación de la característica cubierta en forma de mansarda estaba justificada desde la necesidad de garantizar la rentabilidad del edificio. &amp;ldquo;Es fácil tener dinero para la construcción pero muy difícil para su mantenimiento, por eso nosotros teníamos la obligación de buscar fórmulas razonables y sostenibles para conseguirlo. Hay casos muy significativos como la Gare de Orsay en Paris (reconvertida en el famoso museo de pintura impresionista), o el cercano Matadero de Huesca, transformado en Casa de la Cultura&amp;rdquo;. La polémica se congeló y ahora la vieja estación renace lentamente de su ignominioso abandono.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El despacho de Pérez Latorre está conquistado por el perfil del edificio diseñado en 1925 por el ingeniero Ramírez Dampierre. Se reproduce casi en cada rincón en forma de fotos, planos, bocetos, alzados... El espíritu del Canfranc sobrevuela por toda la casa. Es un piso amplio y luminoso situado en el céntrico Paseo Sagasta de Zaragoza. Las paredes están pintadas con colores vivos y rotundos, los techos altos enfatizan la sensación de espaciosidad y la ecléctica decoración revela el carácter creativo de los profesionales que allí trabajan.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Hay muebles antiguos en rebeldía con lámparas art decó, cientos de libros de arte y arquitectura, cuadros abstractos e impresionistas, grabados del XVI; todo el conjunto es casi un compendio de la historia del arte de los últimos siglos. Como colofón se esparcen por toda la casa algunas réplicas de edificios diseñados por Pérez Latorre, cuando eran tan solo una idea en la mente del arquitecto. Se podría decir que es uno de esos lugares que transmite &amp;ldquo;buenas sensaciones&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">La mesa de reuniones está presidida por una colección de grabados de Piranesi, el artista italiano del XVIII, correspondiente a su serie de las Carceri. Enfrente hay otro del siglo XVI perteneciente a la escuela del alemán Durero. Está extraído de un libro sobre la melancolía, argumento que da pie al arquitecto a iniciar su periplo por la azarosa memoria de su relación con el Canfranc. &amp;ldquo;La melancolía, como el Canfranc, es lo que nos da la sensación de la vida, la imposibilidad de alcanzar la perfección. Es un elemento fundamental del pensamiento, siempre se está en estado melancólico. Cuando uno se acerca al Canfranc y observa el abandono descubre la sensación de incapacidad del ser. Porque el tren era el anhelo de los aragoneses por salir a Europa y romper la barrera de los Pirineos. Ahí reside su simbolismo. El edificio no es tanto un edificio como un paisaje, desde la entrada del valle hasta las montañas que lo circundan. Y la pregunta inevitable que surge es: ¿qué hace un edificio de estas dimensiones en un lugar como éste?&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Pérez Latorre reviste de una pátina intelectual todo su ideario arquitectónico. Su discurso profesional está trazado a partir de conceptos filosóficos que buscan alimentar las explicaciones técnicas. En más de una ocasión ha reprochado a asociaciones críticas con su proyecto de rehabilitación como APUDEPA que<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>los criterios que exponían nacían exclusivamente de lo legislativo y no tenían ningún basamento intelectual. &amp;ldquo;El trabajo que hemos hecho es el resultado de una reflexión, no es una arbitrariedad. Aquí no existe el valor de la antigüedad sino el histórico-documental, el rememorativo o el instrumental, que son los que hacen deseable su preservación&amp;rdquo;. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El arquitecto suele describir la relación con el Canfranc como un diálogo en el que hay preguntas y son necesarias las respuestas para que la función fática actúe con eficacia. Es fundamental que exista una buena disposición mutua entre emisor y receptor. &amp;ldquo;Trato de entender el edificio. Tiene que haber una necesidad. En este caso el proyecto supera la naturaleza del encargo, que en esencia era restaurar el inmueble para convertirlo en un hotel. Visto así no es nada, si no se tratara del Canfranc&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Todo comienza en el Archivo General de la Administración (AGA) en Alcalá de Henares. Ahí se conserva íntegra la documentación sobre el Canfranc. Recuperando el símil hospitalario, &amp;ldquo;en ese archivo está toda la historia clínica del enfermo, que era preciso conocer si queríamos curarlo y permitirle otro tanto de vida útil dentro de lo efímero que es siempre el campo de la construcción&amp;rdquo;, apunta Pérez Latorre.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">En el archivo de Alcalá están detallados todos los proyectos, modificaciones y reformados a los que fue sometido el edificio a lo largo de su historia. &amp;ldquo;Al margen de la sorpresa que siempre genera su tamaño está su estructura; se trata de un edificio moderno de estructura de hormigón, aunque en el exterior tiene una fachada que no corresponde con los elementos de su interior.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Existe por un lado la estructura y por otro la forma y para nosotros esto fue un gran impacto. Para que la gente lo entienda, lo más parecido que podemos encontrar es el Pueblo Español de Barcelona. La fachada es sólo ornamento y detrás hay como una nave, por eso el Canfranc tiene algo de festivo&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">En esa inabarcable documentación se recogen los graves problemas que tuvieron que enfrentar los constructores para vencer el entorno hostil del valle de los Arañones. Se describen profusamente los continuos parones por culpa de los aludes de nieve o las inundaciones, y las indemnizaciones que hubo que afrontar por los desastres naturales que llegaron a cobrarse más de una vida. &amp;ldquo;Es en estos papeles &amp;ndash;indica Pérez Latorre- donde compruebas que hay una parte emocional y otra racional, donde se resumen las lecciones que dejó la construcción del Canfranc y que para nosotros han sido esenciales para afrontar su restauración&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Una de esas conclusiones es que la cubierta del edificio no estaba diseñada para soportar la climatología del Pirineo. En 1930, tan solo dos años después de inaugurarse el edificio, se produjo un grave incendio que destruyó el ala sur. Las armaduras se deformaron<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>y el hormigón aguantó, pero el informe técnico correspondiente ya advertía de la existencia de numerosas goteras en toda la techumbre.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Este dato y la evidencia del deterioro constante de la cubierta indujeron a introducir el zinc como sustituto de la pizarra. Este será uno de los grandes cambios en el nuevo Canfranc, aunque apenas se percibirá visualmente. &amp;ldquo;El zinc nos da garantías mayores -señala el arquitecto- y los problemas de humedad serán casi imposibles. Hay que tener en cuenta que el edificio tiene cerca de 3.500 metros cuadrados de cubierta y su mantenimiento incide muchísimo en su construcción&amp;rdquo;. Aunque la textura del zinc es diferente a la de la piedra, el resultado visual será el mismo, asegura Pérez Latorre. Además, se ha optado por un material al que ya se había recurrido insistentemente en otras épocas para cubrir zonas deterioradas del edificio, &amp;ldquo;por lo tanto, -afirma el arquitecto- no es un material en absoluto extraño&amp;rdquo;. El zinc también cubrirá respetando sus formas originales todos los elementos decorativos de piedra y hormigón que rematan el edificio.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Otra de las transformaciones se apreciará en las formas de la cúpula central. Se ha peraltado ligeramente pare evitar los problemas de acumulación de nieve que registraba desde su inauguración en 1928. También se sustituye el chapitel de remate por otro de zinc más proporcionado con la leyenda de Canfranc. La cubierta se elevará en toda su extensión entre 60 y 80 centímetros para crear una estructura de ventilación y distribución de otros servicios del inmueble. De este modo no será necesario construir nuevas chimeneas.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Existirá un Canfranc visible y otro oculto en las entrañas de la gran explanada que se creó de forma artificial en los años 20 del pasado siglo para hacer posible el complejo ferroviario. En su interior se prevé construir una galería de servicios que dejará visible la estructura de arcos de hormigón que soporta el edificio. También permitirá ocultar el parking del hotel, las cocinas y otros servicios como el spa o la piscina. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Es posible que todavía tengan que pasar algunos años para que el proyecto de restauración de la estación internacional de Canfranc sea una realidad. La coyuntura económica y los ritmos de la administración parece que tienden a ralentizar la culminación total de la obra. Pero se ha dado el primer paso para el renacimiento del emblemático edificio con todo su esplendor. Ya no hay duda de que, al menos, el mito ya nunca correrá el riesgo de derrumbarse.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium; color: #ff0000;">Artículo publicado en el número 220 de la revista "Jacetania".</span></span></span></p>	
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<title>España</title>
	<link>http://juangavasa.blogia.com/2008/070201-espana.php</link>
		<description>Después de quince días de vacaciones este blog regresa al tajo. Han sido dos semanas de imperfecta distensión, como todos los imperfectos estados de felicidad efímera. En este tiempo me aseguran que España ha cambia...</description><comments>http://juangavasa.blogia.com/2008/070201-espana.php#comments</comments>
	<pubDate>Wed,  2 Jul 2008 08:58:00 -0500</pubDate>
<category>Miscelánea</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20080702085815-dep389536be-1.jpg"  class="center" alt="20080702085815-dep389536be-1.jpg" /><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Después de quince días de vacaciones este blog regresa al tajo. Han sido dos semanas de imperfecta distensión, como todos los imperfectos estados de felicidad efímera. En este tiempo me aseguran que España ha cambiado, que ha sufrido la transformación pendiente, que su transición inconclusa a la modernidad por fin ha culminado con la victoria de la selección de fútbol en la Eurocopa. Ya adelanté al principio del torneo que el equipo de Luis Aragonés ni los que le precedieron habían logrado despojar mi indiferencia a la causa. Pero he de confesar que el formidable talento para el fútbol de estos chavales ha obrado el milagro;<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>estos días he disfrutado con el equipo como se disfrutan las cosas en la adolescencia, cuando no hay complejos ni prejuicios acumulados. En ese sentido me siento rejuvenecido pero bien es verdad que todo se debe a que, en la mejor tradición hispana, me he apuntado a caballo ganador cuando ya no tenía duda alguna de que iba a ganar. Pecado venial, desde luego. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Mucho de este fervor patrio creo que tiene que ver con el simple hecho de que el triunfo y el éxito son dos poderosos catalizadores que movilizan a las masas. No hay un incondicional orgullo patrio sino una oportunista y lógica devoción por el ganador, que en este caso es de casa. El vencedor lo tiene todo, que decía la canción. Y el perdedor no es digno de la memoria popular. Pero como escribía Benedetti: &amp;ldquo;el júbilo es un ángel sospechoso, casi un enmascarado del dolor, suele durar menos que una bengala o es sólo un estrambote de la suerte&amp;rdquo;. Entiendo y me parece natural que miles de españoles salten a las calles con la bandera rojigualda en ristre. El fútbol ha hecho feliz a millones de personas en un país que todavía esconde los fantasmas acomplejados de su pasado. Desde este punto de vista, el deporte ha sido nuevamente el motor de las pulsiones primarias de una sociedad. Ninguna objeción al respecto. El entusiasmo colectivo está plenamente justificado y puedo aceptar hasta un determinado grado de desbordado nacionalismo español en estas horas de euforia mediática. ¿qué país no ha reaccionado así en similares circunstancias? ¿qué país no soñaría con un triunfo así? </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Pero siento que la saturación ha llegado, y lo ha hecho demasiado pronto. Las ruidosas campañas de promoción de todos los medios de comunicación, la grandilocuencia de los periodistas, la hipérbole general y la liturgia mesiánica de Cuatro en la Plaza de Colón (la nueva Plaza Roja de Madrid), han llevado la íntima felicidad de cada ciudadano a una sobreexposición en la que no se admite la austeridad de los sentimientos. O se berrea a pulmón batiente o se es sospechoso de no ser adicto a la causa.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Y claro que uno se siente tremendamente feliz de ver jugar primorosamente a este grupo de jóvenes futbolistas. Pero no es necesario desplegar todos los atributos masculinos para expresar orgullo. Me recuerda al bando con el que Primo de Rivera proclamó la dictadura en 1923: &amp;ldquo;el que no sienta la masculinidad completamente caracterizada, que espere en un rincón&amp;rdquo;. Los que estamos rozando los 40 sabemos que hubo otra España deportiva de éxitos raquíticos e inferioridad patológica. Nosotros fuimos probablemente la última generación nacida en la caspa y el cornetín, la España de mesa camilla y deportistas lánguidos. Los triunfos que pudimos celebrar fueron discretos y aislados, fruto de la generación espontánea, tan prolífica en la producción de tipos talentosos en este país. Por eso es posible que nos encontremos incómodos ante tamaña manifestación de felicidad, tan llenos de remilgos y pudor como estamos.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Se ha escrito mucho estos días sobre el valor político y sociológico del triunfo de la selección del fútbol. Creo que es en este terreno donde el debate se ha embarrado y ha alcanzado las mayores cotas de estupidez. Del mismo modo que pienso que el fútbol es un elemento de cohesión sociológica del país, estoy convencido de que la victoria en la Eurocopa no ha servido para unirlo -en ese concepto de unión por exclusión- ni para que los que no se sienten españoles lo hagan ahora.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Las audiencias televisivas son esclarecedoras: la final la vieron 16 millones de personas, lo que indica que a otros 30 millones de españoles no les interesó para nada lo que pasaba en Viena. Una tercera parte del país pasó de &amp;ldquo;la roja&amp;rdquo;.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">He leído estos días profundas reflexiones sobre lo que significa la victoria de España. La derecha mediática ha cargado la escopeta y se ha lanzado a reconquistar los territorios desafectos blandiendo la Copa de Europa. De nuevo yerran en el diagnóstico del país. La selección no creo que fomente conversos al españolismo ni sirva para liquidar los brotes independentistas, como ha escrito algún columnista esta semana. Es un poco triste comprobar también como muchos han utilizado el triunfo de la selección para pasársela por los morros a los infieles vascos y catalanes, en un torpe ejercicio de pedagogía sociológica. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">La selección no es más que el reflejo de una sociedad y de un país. No somos ni Francia ni Brasil ni Argentina, por eso el equipo español siempre carecerá de afecto en algunos territorios del estado en los que sencillamente no existe el sentimiento español. El fútbol no puede acabar con esta realidad de siglos, aunque muchos se empeñen en lo contrario. El tejido afectivo está deshilachado en sus costuras. Creo que es una insensatez sentar a España en el divan para fortalecer su identidad con la autoestima que genera algo tan azaroso como el fútbol. No ha sido el sentimiento español el que ha provocado la explosión de felicidad sino el fútbol, no lo olvidemos. <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>El fútbol y el talento de unos futbolistas que juegan como los ángeles. Hemos ganado y además somos los mejores. Ese, entiendo yo, es el combustible que ha movilizado a miles de españoles, pero no a toda España.<span style="font-size: small; font-family: Calibri;">  </span></span></span></p>	
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</item><item>
<title>Expo</title>
	<link>http://juangavasa.blogia.com/2008/061701-expo.php</link>
		<description>Empezó la EXPO y he de reconocer que tengo sentimientos enfrentados con el evento en cuestión. No dudo de su importancia para la microhistoria de Zaragoza y de su categoría como evento de masas. Entiendo el entusiasmo colectivo q...</description><comments>http://juangavasa.blogia.com/2008/061701-expo.php#comments</comments>
	<pubDate>Tue, 17 Jun 2008 08:28:00 -0500</pubDate>
<category>El signo de los tiempos</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20080617082829-2575819151-f1017f1ee6.jpg"  class="right" alt="20080617082829-2575819151-f1017f1ee6.jpg" /><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Empezó la EXPO y he de reconocer que tengo sentimientos enfrentados con el evento en cuestión. No dudo de su importancia para la microhistoria de Zaragoza y de su categoría como evento de masas. Entiendo el entusiasmo colectivo que ha generado principalmente en la capital aragonesa y no es necesario esforzarse mucho para percibir que acabará siendo un éxito popular. Esto del éxito o el fracaso es un valor relativo que nunca se suele someter a juicios objetivos. Por sistema en este país los grandes y también los pequeños acontecimientos que nacen de una iniciativa pública suelen ir acompañados de un discurso triunfalista vacunado ante cualquier crítica. No se admiten las &amp;ldquo;moscas cojoneras&amp;rdquo;, salvo que se expongan a ser descalificados y tachados de antipatriotas. En el caso de la EXPO no deja de resultar sospechosa la unanimidad absoluta que ha brindado la clase política y los principales medios de comunicación en estos tres últimos años. Ni una mácula ni una duda; nada podía desenfocar el objetivo final.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Tengo mis dudas sobre el verdadero valor de la EXPO más allá de su condición de extraordinario y muy caro acontecimiento social y cultural. La verdad es que no tengo argumentos sólidos para defender mi tesis; más bien parte de una ligera intuición y del conocimiento superficial de experiencias similares celebradas en el pasado. Estos días creo que tanto los políticos aragoneses como los periodistas y analistas de temporada se han emborrachado con la euforia de la inauguración y han entrado en una dinámica de declaraciones y asertos grandilocuentes de escaso rigor. Dicen que Zaragoza ha recuperado la autoestima con la EXPO; parece ser que el orgullo de una ciudad se alimenta a base de ladrillo, hormigón y fantasía arquitectónica. Costoso tratamiento que al final puede generar el efecto contrario al deseado: una depresión colectiva si el dorado no era tal. </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Está claro que la autoestima no se recupera con cultura, civismo, solidaridad y bienestar. De unos años a esta parte estos conceptos -que serían objetivos irrenunciables de cualquier colectivo- se maquillan con grandes obras civiles que explotan nuestro orgullo ciudadano pero dejan intacto cualquier atisbo de conflicto moral. Los edificios emblemáticos y los cinturones de circunvalación acaban con cualquier sentimiento de inferioridad. No hay mejor antídoto contra la depresión y las deudas históricas.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">La EXPO además creo que va a empeorar aquél doloroso diagnóstico del sociólogo Mario Gaviria, que en plena transición hablaba del &amp;ldquo;Zaragoza contra Aragón&amp;rdquo; para describir las profundas desigualdades de la comunidad y su irreversible macrocefalia. A más Zaragoza menos Aragón. Pero quizá ésta era la última de las preocupaciones de quienes se inventaron la EXPO para espabilar a la provinciana capital. Fueron hábiles y buscaron en el agua la coartada perfecta para justificar el invento y dotarle de la legitimidad social y política exigida. El lema como excusa necesaria.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">No he ido a la EXPO pero iré. Por eso no hablo de su contenido ni me atrevo a adelantar opiniones de las que luego me pueda arrepentir. Por la televisión tiene buena pinta; el puente de Zaha Hadid es impresionante y la torre del agua tiene hechuras de icono. Un desapasionado vistazo a los periódicos nacionales logra encontrar el matiz crítico que en Aragón no surge ni por asomo.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Veremos en los próximos meses. De momento, os hablo de otra EXPO que se celebrará en Zaragoza del 28 de junio al 6 de julio pare denunciar los conflictos que el agua genera en todo el mundo. El agua aquí no es la coartada; es el drama.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Como es sabido, entre Junio y Septiembre tendrá lugar en Zaragoza la Expo Internacional &amp;ndash; 2008 bajo el lema &amp;ldquo;Agua y Sostenibilidad&amp;rdquo;. A pesar del lema, esta EXPO dista mucho de inscribirse en la lógica de la Nueva Cultura del Agua, al haber entrado en contradicción flagrante con los principios más elementales de la sostenibilidad; por otro lado, supone un gasto ingente de dinero público que podría y debería tener otros destinos más razonables.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Por ello, un amplio abanico de colectivos y movimientos sociales hemos decidido organizar el Foro Mundial de la Luchas del Agua (FMLA), a modo de un Foro Social del Agua, al margen de la Expo, abierto a la participación de los diversos movimientos que vienen luchando en todo el mundo por una Nueva Cultura del Agua basada en principios de sostenibilidad, equidad y participación ciudadana. </span></span><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">El FMLA acogerá y dará espacio de apoyo y debate a los representantes de los colectivos y movimientos que defienden el derecho de los afectados a vivir en sus pueblos, hoy amenazados por la construcción de grandes presas y trasvases; a las comunidades que viven de la pesca y defienden la salud de los ríos, lagos, humedales y manglares de los que depende su supervivencia; a los pueblos que vienen oponiéndose a la privatización de los servicios de agua y saneamiento, bajo la presión del Banco Mundial; a los movimientos que defienden el derecho humano al agua potable y que luchan contra la mercantilización del agua y de los ecosistemas acuáticos; a los que luchan contra la minería a cielo abierto que envenena las cabeceras fluviales y mata poco a poco a millones de personas; a las comunidades indígenas que luchan por preservar sus derechos ancestrales y su derecho colectivo a existir como pueblos&amp;hellip; </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: Times New Roman;"></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span></span><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">El FMLA, que se celebrará entre el 28 de junio y el 6 de julio de este año en Zaragoza, se convoca para acoger en nuestra casa a todos aquellos que están y han estado implicados en las luchas del agua. A todos aquellos que habiéndose sacrificado con generosidad para conservar lo más importante hoy se ven criminalizados y reprimidos con brutalidad en muchos casos. El Foro quiere convertirse en altavoz de denuncia, espacio de información y de participación ciudadana, al tiempo que en ámbito de solidaridad y acogida. </span></span><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Los días del Foro serán también reivindicativos. No queremos ni podemos callarnos; y no puede ser de otra manera en organizaciones nacidas en la lucha por la defensa de los derechos más inalienables.M </span></span><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span>uchos de esos grandes proyectos hidráulicos, de las actividades contaminantes más agresivas y de los procesos de privatización de aguas en países en desarrollo, están siendo protagonizados por empresas Europeas, e incluso Españolas. Por ello los movimientos de afectados en esos países buscan en Zaragoza, y encontrarán en este Foro un espacio de información, de denuncia y de solidaridad frente a estas empresas, que venden en los países desarrollados imágenes corporativas bien diferentes.</span><span style="mso-bidi-font-family: &amp;rsquo;MS Mincho&amp;rsquo;;"></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="mso-bidi-font-family: &amp;rsquo;Times New Roman&amp;rsquo;;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Por la mañana tendrán lugar reuniones y encuentros entre los diversos movimientos en lucha, no sólo de nuestro entorno europeo, sino de todo el mundo, abordando cada día un área temática. Junto a los debates y encuentros se están organizando actos reivindicativos. Por la noche, la Plaza de San Bruno será el espacio ciudadano de la Nueva Cultura del Agua y, tras presentar las conclusiones del día, disfrutaremos, en compañía de amigos y amigas, los conciertos diarios que se han organizado gracias al apoyo desinteresado de los artistas y grupos que han comprometido sus actuaciones.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">El Sábado tendrá lugar, en el Teatro Principal, un solemne y emotivo acto de homenaje a los pueblos que luchan en los múltiples conflictos de agua abiertos en todos los continentes. Con la participación de artistas, poetas, cantantes y personas de alto reconocimiento nacional e internacional, vinculadas en muchos casos a los movimientos altermundialistas, se rendirá un emotivo homenaje a los representantes invitados que vienen de Narmada (India), Tres Gargantas (China), Yacyretá (Argentina-Paraguay), Chixoy (Guatemala), La Parota (Méjico), Río Senegal (Senegal), Kariba (Mozambique), Mekong (Camboya), Cochabamba (Bolivia), Ilitsu (Kurdistán), Cajamarca (Perú), Alta (Noruega), Loira (Francia), Vajont (Italia), Klamath (EEUU). Junto a estas personas rendiremos también el merecido homenaje a las gentes que han luchado y luchan en nuestro país: Yesa, Biscarrués, Santaliestra, Jánovas, Delta del Ebro, Mularroya, El Val, Itoiz, Genal, Río Grande, Riaño, Castrovido, Ter, Bajo Júcar&amp;hellip; entre otros. </span></span><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Por último, el domingo 6 de Julio, cerraremos este Foro con la gran fiesta reivindicativa de los ríos europeos: el Big Jump, el Gran Chapuzón, que se convoca cada año en preparación de la convocatoria fijada para que en 2015 (cuando la Directiva Marco de Aguas esté completada) cientos de miles de europeos se bañen a la misma hora en sus ríos, como espacios ciudadanos a recuperar.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 12pt 21.25pt 0pt 14.2pt; text-align: justify;"><span><a href="http://www.coagret.com/"><span style="color: windowtext;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">www.coagret.com</span></span></a></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 12pt 21.25pt 0pt 14.2pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">coagret@coagret.com</span></span></p>	
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<title>Paul Newman</title>
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		<description>Lo publica hoy Carlos Boyero. Como en la mayoría de las ocasiones en las que cuelgo un texto ajeno, se trata de un artículo que me hubiera gustado escribir a mi pero alguien se adelantó. Y también como siempre, lo hace muc...</description><comments>http://juangavasa.blogia.com/2008/061301-paul-newman.php#comments</comments>
	<pubDate>Fri, 13 Jun 2008 09:38:00 -0500</pubDate>
<category>Cine</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20080613093859-b03352bf093619458d71f76b2b606ef3.jpg"  class="center" alt="20080613093859-b03352bf093619458d71f76b2b606ef3.jpg" /><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; color: #0000ff; font-family: times new roman,times;">Lo publica hoy Carlos Boyero. Como en la mayoría de las ocasiones en las que cuelgo un texto ajeno, se trata de un artículo que me hubiera gustado escribir a mi pero alguien se adelantó. Y también como siempre, lo hace mucho mejor que yo. Así que lo más inteligente es no caer en la tentación de emular a nadie y simplemente publicar el post con un poco de evidia sana y frustración eterna. Va por Paul.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Leo en este periódico que el irremplazable Apolo está seriamente enfermo. Lo ha contado su amigo y su socio. Lo desmiente el agente de una de las mayores empresas publicitarias del progresismo, de la belleza combinada con la inteligencia, de un tipo llamado Paul Newman. Y pienso que cada uno hace su trabajo, pero lamento que tu colega íntimo vaya de chota con los cuervos si tú no le has dado permiso para constatar la presencia del monstruo. Son cosas privadas. Tu enfermedad, tu decrepitud, tu adiós.</span></p><div class="info_complementa" style="text-align: justify;"><div class="listado_despiece"><ul><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;"></span></ul></div><div class="listado_hermanas"><ul><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;"></span></ul></div><div class="otros_webs"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Me enseñan fotografías publicadas en <em>The Independent</em> en las que percibes el ensañamiento del ogro con el rostro del hombre más bello (me he vuelto cursi, pero no encuentro definición más precisa) que ha existido, de alguien que representó durante infinitos años el esplendor en la hierba, de unos ojos espectacularmente azules que estaban coordinados con la inteligencia, del hombre más guapo, más sexy, más complejo, más inteligente, más fiable, que ha llenado la apetencia y los sueños del personal femenino desde que la cámara se enamoró de su jeta, de sus armónicos movimientos, de una gestualidad hipnótica, de un fondo de credibilidad, de una forma de ser y de estar. Era escandalosamente guapo sin ser ofensivo para los tíos. Era listo, era ágil mentalmente, podía encarnar nuestras incertidumbres y nuestros miedos, podía encarnar la derrota existencial a pesar de ser apolíneo, era alguien cercano a pesar de su condición divina.</span></div></div><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">No habiendo disfrutado por desarreglos genéticos y vocacionales de la condición homosexual o bisexual, tan de moda ellas, confieso sentir el placer de la hermosura cuando veo y escucho en una pantalla a Cary Grant, a Brando, a Bogart, a Mitchum, a Nolte, a Connery. Y haciendo esfuerzos épicos incluso encuentro en el cine moderno a un chulazo sensible como Matt Dillon recogiendo esa herencia de machos. Pero, ante todos, flipo con la hermosura del Newman joven, admiro cómo consolida su talento cuando el físico amenaza con el deterioro, y cuando se hace definitivamente viejo posee el respeto, la admiración y el amor de las leyendas perdurables, del incontestable veredicto del </span><em><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">jamás existió un actor tan guapo, tan magnético, tan deseable.</span></em><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Siempre desconfié del Newman joven. Demasiado narcisismo, demasiada interiorización, demasiado tributo a ese invento fatuo, prestigioso y sobrevalorado (quería decir asqueroso, pero el maximalismo sin causa ya no queda bien a mis años) que se inventó el intocable Stanislasvki, esa cuna de impostores que podían disimular con adornos la falta de auténtico talento, de simulacros obsesionados con la expresión corporal, de tanto sentimiento vistoso y hueco.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Pero un tal Robert Rossen, un chivato de la caza de brujas, alguien simplemente eficiente que a raíz de su sentido de culpa, del pecado y la necesidad de explicarlo se inventa dos películas tan atormentadas como geniales llamadas <em>El buscavidas</em> y <em>Lilith</em> le ofrece que interprete a Eddie Felson, ese virtuoso del billar que no sabe beber, ese genio arrogante que tendrá que sufrir el templado e implacable machaqueo del Gordo de Minnesota, el suicidio de esa borracha coja que intenta convencerle de que un artista jamás es un perdedor, la necesidad de la redención para sobrevivir en el infierno. Y a partir de ese momento sublime, entre humo, resaca, tormento, peligro, desolación, Newman encarna la épica más dolorosa, la resistencia moral frente al capitalismo inteligente y depredador. Le recordaría durante toda mi vida aunque solo hubiera interpretado a esa piltrafa que aprende dignidad y desafía a su amo con un sobrecogedor: "Dime Bert: ¿Cómo puedo perder? Ya sé lo que es tener carácter".</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Nadie ha envejecido mejor que Newman. A partir de los 40 años todo en él es veracidad, ritmo, matices, gracia, aroma, seducción, profundidad. Se despidió del cine con una interpretación memorable en <em>Camino de Perdición,</em> la de ese patriarca irlandés que tiene que salvar a Caín aunque ame a Abel. Qué grande es usted, señor Newman. La demostración de ese milagro de que el más guapo también puede ser el más listo.</span></p>	
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<title>Nabateros</title>
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	<pubDate>Wed, 11 Jun 2008 10:24:00 -0500</pubDate>
<category>Pirineo</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20080611102405-11981018147288.jpg"  class="center" alt="20080611102405-11981018147288.jpg" /><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">El viernes se inaugura la Expo de Zaragoza y Severino Pallaruelo ha publicado en Prames un necesario libro sobre la historia de las nabatas y los nabateros. Con ese trabajo metódico de recopilación y reflexión, mostrado ya en libros imprescindibles como "Pastores del Pirineo, "José. Un hombre del Pirineo" o la "Guía de Aragón", Severino aporta un estudio riguroso pero agradablemente ameno sobre la historia de los hombres que usaron durante siglos los ríos del Pirineo como caminos. En pleno jolgorio de la fiesta del agua, este libro es una serena aportación que nace de la experiencia anónima de cientos de pirenaicos. Está planteado también como un justo homenaje a su memoria y tiene la vocación de reivindicar unos modos de vida que cayeron fulminados cuando el rayo del progreso reventó de pleno en las montañas. Pero no lo hace con melancolía ni nostalgia. Severino Pallaruelo no ha caído en la tentación de otros historiadores de mirar al pasado con frustración, como si su tiempo fuera el que nunca llegó a conocer. La historia es una secuencia de acontecimientos que sólo se puede alcanzar a analizar desde su globalidad, sin pervertir la lógica de la relación causa efecto. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Y en este sentido Pallaruelo no se cansa de relativizar el mito romantico de las montañas, construido sobre lugares comunes y una sobrecarga de teoría y literatura fantástica. Lo que ocurrió en el Pirineo a mediados del siglo pasado -la crisis del mundo rural y el éxodo a las ciudades- fue la consecuencia de un conjunto de elementos y circunstancias que no pueden ser segmentados. Hubo una parte de displicencia y otro de catarsis necesaria; un abandono forzado y también un camino abierto entre matorrales hacia la modernidad. Todo ocurrió demasiado rápido, pero la velocidad no puede errar el objetivo del análisis. En su libro sobre los nabateros Severino ofrece la crónica del fin de una época y, como todos los profundos cambios, fue una traumática experiencia en la que se colapsó el sentido de la vida y el tradicional pausado ritmo de los acontecimientos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">He rescatado un artículo que nos escribió Severino Pallaruelo hace 8 años para el monográfico de la revista "El Mundo de los Pirineos" que dedicamos al siglo XX; la centuria de la revolución pirenaica. Es un evocador artículo sobre las nabatas y los nabateros, un texto de corte periodístico sobre el comienzo del fin. Severino, que es hijo de nabatero, lo narra con la fuerza y el crédito del testigo presencial. Ocurrió hace casi cien años pero la crónica</span> <span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">parece extraída del diario de ayer.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">"Al comenzar el siglo XX había grandes planes para los ríos pirenaicos. En los despachos de la Administración<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>y en las sedes de las grandes compañías, entre datos pluviométricos y medidas de aforos, bullían los proyectos hidráulicos: presas, canales, centrales eléctricas, regadíos... Nadie parecía acordarse de que los ríos eran también caminos. Se estaba planificando cómo cerrarlos y cómo sacar el agua de sus cauces naturales sin que una sola voz se alzara para recordar que por los ríos navegaban los troncos y que mucha gente, en los Pirineos, se ganaba la vida conduciendo madera desde los bosques de las montañas hasta las ciudades de las riberas y hasta las puertas del mar. Los llamaban almadieros en Navarra y en la parte occidental de Aragón, nabateros en el Cinca y raiers en Catalunya, pero los tres nombres definían un mismo oficio: el de los hombres que, erguidos sobre grandes plataformas de madera atados con ramas de avellano o de sauce, guiaban la madera mediante remos muy largos sobre las aguas que nacían de las nieves pirenaicas.</span></span></span><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Para construir presas había que hacer túneles que desviaban el caudal hacia las entrañas de la roca, dejando libre el viejo cauce. A los hombres del río no les dijeron nada. Un año, al descender con sus almadias,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>en mayo, vieron gente que medía algo y examinaba las rocas del acantilado donde el valle se estrechaba en un desfiladero imponente. Al año siguiente, cuando volvieron a descender, en primavera, ya no pudieron pasar por el camino fluvial que habían seguido ellos y sus padres desde tiempo inmemorial: les hicieron entrar con sus nabatas por un túnel al que llegaba el caudal describiendo un quiebro dificilísimo. Alguien pagó con la vida el nuevo camino. Pero nadie les dijo nada. No importaban: eran seres del pasado. Su futuro era oscuro como el túnel.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>En los años veinte no se hacían sólo obras hidráulicas. El ferrocarril estaba llegando a las entrañas de los Pirineos. Donde llegaba el tren desaparecía la almadía. En el río Gállego se abandonaron al comenzar el siglo. En la cabecera del Aragón pocos años después el ferrocarril de Canfranc acabó con el transporte fluvial. Lo mismo sucedía con las carreteras: su apertura traía el abandono del camino del río. En los años del dictador Primo de Rivera la fiebre de las carreteras llegó a todas partes. Los camiones pudieron acceder a los principales valles y los almadieron, impotentes, tuvieron que dejar su viejo oficio.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES-TRAD;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>Agonizaban sin sufrir la más pequeña evolución técnica. Los dibujos del siglo XVI muestran nabatas y herramientas de nabateros que son exactamente iguales a las que se empleaban en 1930, cuando el oficio de raier se extinguió en Catalunya y, en Navarra, los almadierons dejaban de conducir madera por el agua, camino del Ebro. Tras la Guerra Civil, el proceso de ruralización que se dio en toda España, y la escasez de combustibles aun forzaron una cierta revitalización del viejo oficio del río, que todavía resistió una década. Los que más aguantaron fueron los más aislados, los que no tenían ferrocarriles ni camiones, aquellos a los que habían obligado en 1915 a pasar con sus troncos<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>por un túnel tenebroso. Los nabateros del Cinca cerraron la página del transporte fluvial en los ríos pirenaicos: en julio de 1949, con madera procedente de los montes del Sobrarbe, llegaron a Tortosa los últimos nabateros. El asfalto había ganado. Los ríos ya no eran caminos".</span></span></span> </p>	
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<title>El último partido</title>
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	<pubDate>Tue, 10 Jun 2008 09:43:00 -0500</pubDate>
<category>Personajes</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20080610094355-20080610elpepidep-7.jpg"  class="center" alt="20080610094355-20080610elpepidep-7.jpg" /><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;"><span style="color: #0000ff;">Hoy debuta España en la Eurocopa pero he de confesar que el partido no ha logrado despertar mis efluvios futbolísticos. España no me pone, definitivamente. Y el fútbol cada vez menos. Pero hoy he leído en <em>El País</em> un reportaje de Vitorio Duque de Seras sobre el último partido internacional que disputó la selección de la España republicana; fue un 3 de mayo de 1936, dos meses antes de que estallara la Guerra Civil. Y este texto sí que ha logrado captar mi atención, aunque sólo tenga una relación transversal con lo que hoy se cocina en Innsbruck. El artículo tiene un incontenible e inevitable hedor melancólico, porque es una historia que acaba mal.</span> </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Berna, 3 de mayo de 1936. Estadio de Neufeld: 12 jugadores españoles, junto al seleccionador y un directivo, posan para una foto antes de enfrentarse a la selección suiza. Sobre el pecho, el escudo de la Federación Española de Fútbol. Un cronómetro suizo se alza desafiante a sus espaldas. La publicidad reza <em>Zenith, die genaueste Uhr</em>, que, traducido al castellano, viene a decir algo así como <em>Zenith, el reloj más exacto. </em>Aquel formidable equipo de España había llegado a su cénit aquella mañana suiza. Un grupo de futbolistas que jamás volvería a reunirse tras esa foto. Dos meses después, la Guerra Civil dio un zarpazo brutal a <em>la</em> <em>furia</em> que nació en Amberes. Sólo uno de ellos, Gorostiza, volvería a enfundarse la camiseta nacional.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Tras la guerra, Blasco, Luis Regueiro, Lángara, Aedo y Ventolrá siguieron sus exitosas carreras profesionales en México. Zubieta, el jugador más joven en debutar con la selección absoluta y que esa tarde alcanzaba su segunda y última internacionalidad con 17 años, llegó a ser todo un ídolo en Argentina. Fue capitán del San Lorenzo de Almagro y ha sido el jugador que más veces se ha enfundado la camiseta del club argentino. Muguerza y Guillermo Eizaguirre se retiraron del fútbol. Zabalo triunfó en Francia. Roberto Echevarría, Lecue y Gorostiza siguieron jugando en nuestra Liga. Pero ya nada fue lo mismo. Un océano de penosas circunstancias había separado a aquellos 12 futbolistas para siempre.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">"Cuando mi padre se fue de gira con la selección vasca durante la guerra, lo hizo porque era un deportista. Era un futbolista. Si sus compañeros iban, él tenía que ir", relata emocionado el hijo de Aedo desde México. "No podía estar parado. Mi padre era un aldeano de Barakaldo que no entendía de política. Inconscientemente, tomó una decisión deportiva que tuvo consecuencias políticas. Pero era un hombre de principios. Cuando a los jugadores vascos exiliados se les ofreció regresar, la mayoría de aquella selección vasca optó por no hacerlo", añade; "habían tomado una decisión y la siguieron hasta el final. Mi padre no volvió a ver a su madre. Mi padre no regresó para firmar con el Barcelona, con quien lo tenía hecho para la temporada 1936-1937 por un dineral. El valor de una palabra dada, aunque vaya en contra de tus intereses, era sagrado para él". La ropa de invierno de su padre estuvo muchos años esperándole en una maleta en la sevillana pensión de las hermanas Conde, lugar donde vivía antes de la guerra Serafín Aedo, entonces jugador del Betis.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Simón Lecue, el jugador que marcó el último gol de aquella España republicana aquel día en Berna, pasaba el verano de 1936 en su Arrigorriaga natal. Al estallar la guerra, un directivo de la federación le recogió en su coche y, vía Barcelona, le trasladó a Madrid. <em>El niño de oro</em> debía estar a buen recaudo, lejos de riesgos para la entidad que había invertido muchísimo dinero en su contratación. Una vez terminada la guerra y según reza su ficha federativa, fue sancionado con seis años de suspensión seguramente "por jugar donde no debía". La pena le fue conmutada por la de seis meses de suspensión.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">Gorostiza, que se enroló en la selección vasca durante el periodo bélico, decidió regresar a España. Volvió a vestir la camiseta roja en la entonces España franquista. Acabó sus días en un asilo, olvidado de todos, como recoge el maravilloso documental de Manuel Summers <em>Juguetes rotos.</em> Para unos fue un traidor. Para otros, un héroe. Él sólo fue un futbolista. Cuando no les fue útil, le abandonaron los unos y los otros. Paradojas del destino: su último partido con la selección española fue ante Suiza, como sus compañeros de foto de 1936, pero <em>el día de los inocentes</em> de 1941.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: times new roman,times;">El 22 de julio de 2006, y sobre el mismo césped de Berna, un miembro de esa misma Federación Española de Fútbol mira su reloj. Piensa en un segundo que ha llegado al cénit de su carrera arbitral. Va a dirigir la final del Campeonato de Europa sub 19 femenino entre Alemania y Francia. Se llama Paloma Quintero Siles. Ella no sabe lo que pasó en el Neufeld Stadion hace 70 años. Le llama la atención el viejo graderío con bancos de madera. Parece como si... Pero sí, ha pasado el tiempo. Mucho tiempo. Y ha pasado para bien. Ella es una excelente muestra de ello.</span></p>	
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