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<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>Blog de Juan Gavasa</title><link>http://juangavasa.blogia.com/</link><description><![CDATA[ Galería de reflexiones, pasiones y frustraciones. 
]]></description><ttl>60</ttl><pubDate>Thu, 19 Nov 2009 13:43:15 -0600</pubDate><generator>http://www.blogia.com</generator><item>
<title>Otoño</title>
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	<pubDate>Thu, 19 Nov 2009 13:39:00 -0600</pubDate>
<category>Pirineo</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20091119133943-20090520123921-mg-0265.jpg"  class="center" alt="20091119133943-20090520123921-mg-0265.jpg" /><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Hace unas cuantas semanas tomé un café con <a href="http://escalambrujos.blogia.com/">Emilio</a> y <a href="http://keniacelma.blogia.com/">Kenia</a>. Los muy &amp;ldquo;jodíos&amp;rdquo; están ahora en Vietnam. Emilio me regaló una de sus formidables fotografías: Time Square de Nueva York. La tengo ya colgada en mi oficina. Los dos compartimos la misma fascinación por esta ciudad y a los dos nos ha ido uniendo poco a poco el virus bloggero y una común inquietud por muchos temas, casi siempre relacionados con las alcantarillas de esta sociedad y de esta partitocracia que seguimos llamando democracia.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>En aquel café precipitado acabamos hablando del Pirineo; más bien de la visión desenfocada que se suele tener de la vida en la montaña y del lastre ideológico que muchos cargan cuando vienen aquí en busca de una nueva vida. No es fácil, pero de eso uno se da cuenta cuando ya ha caído en la farragosa introspección del alma. Desde mi punto de vista, o más bien a través del filtro de mis sensaciones, no hay nada más triste que un pequeño pueblo pirenaico en una tarde de noviembre. No hay melancolía más punzante que la de unas calles vacías y oscuras, cargadas de silencios y ausencias. En los pueblos pirenaicos esas ausencias se perciben más que en cualquier otro lugar; esas ausencias representan el fracaso de un modelo de vida y la claudicación sin condiciones de una civilización milenaria.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>El hombre solitario acaba convirtiéndose en un ser huraño y asocial, renuente a la convivencia y, finalmente, triste y desnortado. No pretendo trazar un perfil psicológico del hombre rural; soy incapaz de ello. Sólo plasmo las reflexiones que he ido construyendo a lo largo de los años a base de conocer y escuchar historias; a través de la convivencia, a veces fugaz otras más sólida, con hombres y mujeres pirenaicos que me mostraron los jirones causados por una soledad doliente pero, quizá, inconsciente. Una soledad casi somática. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>Muchos podréis rebatir estos argumentos con cientos de ejemplos que muestren lo contrario. Sin duda, los habrá. Pero no habló del individuo como un ente autónomo sino como parte de una sociedad que se desangra sin remisión. La inmensa mayoría de los pueblos del Pirineo aragonés tienen cercana una segura muerte biológica. Hoy son tan solo hermosos barrios residenciales de fin de semana ubicados en parajes de ensueño. Es el resultado de casi un siglo de lenta despoblación, como una sutil pero irreversible eutanasia que ha acabado con una cultura y la ha sustituido por un remedo folclórico sin alma. Como explicaba una vez Severino Pallaruelo, &amp;ldquo;determinadas tradiciones recuperadas en el Pirineo son como un pájaro disecado&amp;rdquo;. Lo mismo ocurre con la vida misma en los pueblos.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>En otoño esa melancolía del abandono se vuelve insoportable. Y el ánimo de montañés dibuja un mohín forzado por viejas historias íntimas y unas cuantas frustraciones. Hace poco un amigo, secretario de ayuntamiento en un pueblo pirenaico, me confesaba su derrota: &amp;ldquo;tengo claro que no nos queda otra alternativa que ser un parque de atracciones, he desistido de luchar por otro futuro, la realidad se ha impuesto tozuda. Nuestros pueblos se mueren&amp;rdquo;. Aquella declaración ahondó mi pesimismo. En otoño este pesimismo también es insoportable. Tengo la sensación que nos empeñamos en destacar los ejemplos de quienes han venido a vivir con nosotros porque buscamos desesperadamente un signo de esperanza. Tantos se han ido a lo largo de los años y tantos se irán, que la extraordinaria osadía de un ingenuo romántico nos encoge el corazón y nos ilumina el alma. Pero sospecho que es la luz de una vela a punto de apagarse.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">La foto es de Emilio Mateo en la Semana Santa de Fuentes Claras. Me gusta el lúgubre encanto de esta estampa. Tiene algo del turbador y pretendido pesimismo visual de las fotos de Eugene Smith en Deleitosa.</span></span></span></span></p>	
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<title>Muros</title>
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		<description><![CDATA[ Hay en el mundo 17 muros que separan países, culturas, economías y personas. En el 20 aniversario de la caída del muro de Berlín el dato estremece y amortigua, sin duda, la relevancia histórica de la efemérid... 
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	<pubDate>Wed, 11 Nov 2009 15:34:00 -0600</pubDate>
<category>El signo de los tiempos</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20091111153431-muros-1-.jpg"  class="right" alt="20091111153431-muros-1-.jpg" /><p class="MsoPlainText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Hay en el mundo 17 muros que separan países, culturas, economías y personas. En el 20 aniversario de la caída del muro de Berlín el dato estremece y amortigua, sin duda, la relevancia histórica de la efeméride. Hay otros tantos muros en proyecto y la perversa mente humana levantará en el futuro nuevas murallas; desoladora metáfora en la sociedad globalizada.</span></span></span></p><p class="MsoPlainText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Escribía Manuel Rivas que a veces el infierno está en el interior de nosotros mismos. Los muros más infranqueables se construyen también en la mente de los políticos y en el fanatismo de las personas. De hecho, el fanatismo es el primer muro de la humanidad, el más letal y efectivo. Las murallas mentales son las que han provocado las guerras a lo largo de la historia; las que han azuzado el conflicto de civilizaciones que teorizó Huntington en 1996, las que han alimentado el racismo, los dogmatismos y la ortodoxia ideológica.</span></span></span></p><p class="MsoPlainText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Son muros invisibles y, por lo tanto, inermes para transformarse en iconos en esta sociedad visual. Finalmente, inexistentes ante los ojos de la inmensa mayoría, necesitada de imágenes que refuercen sus fatuas convicciones.</span></span></span></p><p class="MsoPlainText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Hay murallas electrificadas, recubiertas de cables de espino, vigiladas por gorilas bien adiestrados, inaccesibles ante el sueño de la libertad y la esperanza. Hay murallas invisibles y discretas, que crecen en lo más profundo del ser humano. Sus ladrillos son pequeños brotes de egoísmo, ignorancia, incultura, egocentrismo, necedad y radicalismo. Por sí solos bien podrían ser pequeños defectos humanos, merecedores de indulgencia; juntos forman una aleación de efectos corrosivos y destructivos.</span></span></span></p><p class="MsoPlainText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;">Los muros no generan fronteras lejanas. Los muros mentales están conviviendo con nosotros, en cada conversación doméstica y en el posicionamiento diario ante cada hecho de la vida. Todos somos animales políticos. Y esas barreras pertenecen al lado más oscuro e inconfesable de nuestro ser. Aunque todos los días nos subimos al andamio para poner un nuevo ladrillo en el muro.</span><span style="mso-spacerun: yes;">  </span></span></p>	
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<title>Por tierra de Cajal</title>
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		<description><![CDATA[ Hay un viento matutino que golpea cada día suavemente las tierras del Reino de los Mallos. Lo llaman &amp;ldquo;Alaniés&amp;rdquo; y es el causante de la extraordinaria luminosidad del lugar y de la pureza de su atmósfera. Este aire dulc... 
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	<pubDate>Wed,  4 Nov 2009 15:00:00 -0600</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20091104150009-20090329-ramonycajal.jpg"  class="right" alt="20091104150009-20090329-ramonycajal.jpg" /><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Hay un viento matutino que golpea cada día suavemente las tierras del Reino de los Mallos. Lo llaman &amp;ldquo;Alaniés&amp;rdquo; y es el causante de la extraordinaria luminosidad del lugar y de la pureza de su atmósfera. Este aire dulcifica el clima hasta extremos inverosímiles en el Altoaragón y facilita la producción de vino y aceite, la observación de rapaces, la escalada o el senderismo. A ello se une un patrimonio cultural de primera magnitud que ha acabado por convertir el territorio en un próspero polo de atracción turística.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>Lo que se conoce por arte del márquetin como &amp;ldquo;Reino de los Mallos&amp;rdquo; tiene un poso histórico que le concede cierto rigor y sustancia. El territorio que limita al norte con las sierras de San Juan de la Peña, Oroel y el Puerto de Santa Bárbara y al sur con la ciudad de Huesca, fue en época medieval un efímero reino surgido de un gesto de amor. El rey Pedro I dejó en 1097 en herencia a su segunda esposa, doña Berta Cruz, un territorio que comprendía los mallos de Riglos y su entorno. Era la dote más hermosa de sus vastas posesiones. Tiempo después Alfonso I el Batallador reintegró el pequeño lugar en el Reino de Aragón, frustrando la última voluntad de su hermano.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>Aquellos mallos enigmáticos y grandiosos son hoy el icono principal en torno al que se ha construido la nueva marca turística. Pero sería un error pensar que el valor de la zona sólo se limita a su inquietante orografía y a su intrincado pasado. En la última década sus habitantes han sido capaces de modificar un destino que parecía irreversible y han logrado hacer de la necesidad virtud y recuperar la economía de la zona. Hace 20 años se modernizó la N 330 por el puerto de Monrepós y supuso la puntilla para la carretera autonómica 132, eje vertebrador del territorio de los Mallos y hasta entonces conexión principal con el Pirineo. El tráfico derivó a la nueva vía y la otrora transitada carretera prácticamente cayó en el olvido. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>La crisis provocó la catarsis y la puesta en valor de un potencial que nunca hasta entonces había sido necesario explotar. Ahora ha dejado de ser zona de paso para convertirse en destino. La apuesta por un turismo diversificado y renuente a la masificación ha obrado el milagro. En una década ha cambiado profundamente la economía y el paisanaje de la zona. Los tipos con neopreno que se lanzan por las turbulentas aguas del Gállego se mezclan con los circunspectos ornitólogos; los escaladores de siempre conviven ahora con los amantes del enoturismo y con los que se pierden por las suaves laderas del entorno en busca de setas. En el Reino de los Mallos se produce vino (hay 3 bodegas), el río ha generado una potente estructura de empresas de aventura que da trabajo estable durante casi todo el año, se ha fomentado un elitista turismo ornitológico y gastronómico, y ha adquirido una nueva proyección el valiosísimo patrimonio monumental, manifestado principalmente en el Castillo de Loarre y la Colegiata de Bolea. Hay un dato que resume definitivamente la magnitud del cambio: hace 10 años no había ninguna habitación con baño y ahora hay más de 300 en los nuevos hoteles y casas de turismo rural que se han abierto. Como afirma José Antonio Sarasa, Alcalde de Ayerbe, &amp;ldquo;hace una década pensábamos que nos íbamos a quedar solos y ahora no dejamos de crecer&amp;rdquo;. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>El Reino de los Mallos está situado geográficamente en el pre-Pirineo pero ha mantenido históricamente importantes lazos económicos, sociales y culturales con la gran cordillera. Su proximidad y el empaque que le conceden los mallos de Riglos y Agüero le ubican sin discusión en ese universo montañero por el que tantos suspiran. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Aunque administrativamente pertenece a la comarca de la Hoya de Huesca, lo cierto es que tradicionalmente ha tenido una personalidad propia que ha sabido difundir con la poderosa presencia de las moles graníticas. En la actualidad la zona está formada por los municipios de Agüero, Ardisa, Ayerbe, Biscarrués, Bolea, Riglos, Loarre, Loscorrales, Lupiñén, Murillo de Gállego, Puendeluna y Santa Eulalia de Gállego. Se trata de un territorio de grandes contrastes que transita entre los paisajes abruptos del norte y los sinuosos perfiles del pantano de la Sotonera, zona de paso de las grullas e importante reserva natural. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>Todos los pueblos de la zona ofrecen un importante legado monumental y un catalogo más que respetable de ejemplos de arquitectura tradicional. Se hace<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>indispensable una visita a la bella iglesia de San Salvador de Agüero (S.XI), con su hermoso retablo barroco, o a la de Murillo de Gállego, de imponentes dimensiones. Son, tan sólo, dos ejemplos de un rico patrimonio que incluye además decenas de pequeñas ermitas que han sido restauradas con cuidado en los últimos años. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>Ayerbe ha sido históricamente el centro neurálgico de la zona y una de las localidades más prosperas de la provincia. Hoy está volcada en el turismo y en una discreta actividad agrícola. Su feria fue en tiempos un verdadero acontecimiento social y económico que reunía a gentes de todo el entorno. Las fotos en blanco y negro de hace un siglo muestran un hervidero de gente haciendo transacciones de dinero, de ganado y de materias primas. Todo eso es ahora tan solo un rumor en la memoria pero las dos plazas contiguas de Ayerbe siguen imponiendo. El Palacio renacentista de los Marqueses de Urriés (s.XV), separa los dos espacios y le otorga cierta distinción al lugar. Se trata de una valiosa pieza de arquitectura civil aragonesa que está siendo rehabilitada para diversos usos públicos y privados. Los Urries fueron una de las familias más poderosas e influyentes en tiempos del emperador Carlos I. Como establecen los códigos de poder, en su árbol genealógico enraizaban militares, empresarios, curas e incluso obispos.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>Junto al Palacio se encuentra la Torre del Reloj, un edificio exento levantado en 1798 que permanece inalterado pese a los avatares de la historia y su aparente fragilidad. La iglesia de Ayerbe está dedicada a San Pedro. Fue construida en el siglo XVI y es llamativa la ausencia de campanario, por lo que los ayerbenses escuchan las campanas de la torre de San Pedro, adosada a los restos de la antigua colegiata, y miran la hora en la Torre del Reloj de la plaza. En lo más alto del cerro sobre el que se esparce el casco urbano de Ayerbe, se conservan los restos del que fuera el castillo musulmán más septentrional de la península.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Las historias de Ayerbe se entreveran bajo el sol impenitente que golpea en la plaza. Por sus calles correteó el Premio Nobel, Santiago Ramón y Cajal, que vivió aquí su infancia (1860-1869), y dejó deliciosas anécdotas de ese tiempo en su célebre biografía. La casa familiar es hoy un Centro de Interpretación sobre la vida del científico, en el que tienen tanto peso sus correrías por las tapias del cementerio de Ayerbe como sus primeras aproximaciones al complejo interior del cerebro humano. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Junto a la antigua vivienda de los Cajal abrió sus puertas hace casi 20 años Casa Ubieto, un establecimiento de alimentación que, en realidad, es el punto de referencia para quienes quieren adentrarse por primera vez en el territorio. Emilio Ubieto es una caja de sorpresas. Llegó a Ayerbe atraído por el mundo de la micología, del que es uno de los expertos más reputados, y acabó desarrollando múltiples facetas al estilo del hombre renacentista. Es el organizador de las afamadas &amp;ldquo;Jornadas Micológicas&amp;rdquo; de Ayerbe que se celebran en octubre, y su libro &amp;ldquo;Trufas. Guías y recetas&amp;rdquo; recibió en 2007 el prestigioso Premio Gourmand al &amp;ldquo;Mejor libro de cocina innovadora del Mundo&amp;rdquo; y al &amp;ldquo;Mejor libro de fotografía en lengua española&amp;rdquo;. Su tienda tiene probablemente la mejor selección de títulos sobre micología de todo el país y la única temática dedicada a Ramón y Cajal. Un espacio que proyecta el sabor de los viejos colmados pero con hechuras de templo del gourmette. &amp;ldquo;Promovemos los productos de la zona; el vino, la miel, el chocolate&amp;hellip; porque son realmente excelentes. Tenemos que recuperar nuestra autoestima&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">La conversación con Emilio fluye de un rincón a otro con asombrosa facilidad. Habla del espectáculo de los almendros en flor que cautivó al director británico Ridley Scott cuando en 2004 grabó en Loarre el &amp;ldquo;Reino de los Cielos&amp;rdquo;. Reflexiona sobre las huellas descarnadas que dejó la Guerra Civil en toda la zona y atisba signos de esperanza cada vez que un nuevo forastero decide instalarse en algún pueblo del entorno. El último de ellos en un profesor de la Sorbona de París y su mujer, entregados a un estudio sobre la etnociencia y la etnología de la comarca.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Ayerbe es el punto de partida de todos los caminos. Desde aquí se toma la carretera que conduce a las faldas de los mallos de Riglos, siempre deslumbrantes y sobrecogedores. Al otro lado del río Gállego se erigen los de Agüero, más discretos y contenidos. Ambos son un lugar de peregrinación para los aficionados a la escalada en roca y un paraíso ornitológico. Recientemente se ha puesto en funcionamiento el Centro ARCAZ de Riglos para la observación de aves rapaces y la educación medioambiental. La instalación forma parte del proyecto de cooperación conocido como &amp;ldquo;Vultouris&amp;rdquo;, en el que participan también los centros pirenaicos de la Foz de Lumbier y Aste-Beon en el Valle de Ossau.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El río Gállego se desvía a la altura de Ayerbe y continúa su curso hacia Biscarrués. El nombre de esta localidad se ha asociado en los últimos años al proyecto de embalse que amenaza el futuro de la zona. Los vecinos lideraron una frontal oposición que obligó a la administración a reconsiderar el proyecto original, que anegaba el casco urbano de la localidad y arruinaba el negocio de las empresas de aventura. Lola Giménez, portavoz de la &amp;ldquo;Coordinadora Biscarrués&amp;rdquo;, asegura que el nuevo proyecto &amp;ldquo;sigue inundando todo el cañón de aguas bravas, lo que en la práctica supone acabar con uno de los medios de vida más estables de la zona&amp;rdquo;. Así lo confirma Gustavo Ortas, presidente de la Asociación de Empresas de Aventura, quien recuerda que en un reciente estudio socieconómico de la zona quedaba constatado que la influencia del sector en el territorio era fundamental para mantener la población y cifraba el impacto económico entre los 6 y los 9 millones de euros.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Un impacto también relevante es el que generan los dos grandes monumentos de la zona. El Castillo de Loarre es la joya de la corona. Su primoroso estado de conservación &amp;ndash;es la fortaleza románica mejor conservada de Europa- y su privilegiada posición sobre un promontorio de vistas inabarcables lo consolidan en la lista de los monumentos más valorados de todo el país. El lugar es fascinante. Desde su posición se puede controlar la extensa llanura de la Hoya de Huesca, y no es difícil imaginar la tensión con la cercana Bolea, la principal plaza musulmana en este extremo de la Marca Superior de Al-Andalus.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">En esta localidad se esconde otro de los tesoros del patrimonio de Huesca, la Colegiata de Santa María. Levantada en el siglo XVI, acoge en su interior el maravilloso retablo mayor, considerado una obra maestra de la pintura española del Renacimiento. Pedro Bergua, Presidente de la Comarca de la Hoya y fundador de la &amp;ldquo;Asociación de Amigos de la Colegiata de Bolea&amp;rdquo;, explica con pasión los arcanos del templo, al que ha dedicado parte de su vida. Le ha tocado de todo, desde recoger restos humanos de una cripta hasta hacer labores de peón. En realidad, su perfil político se diluye cuando ejerce de cicerone; &amp;ldquo;la Colegiata y su retablo es una de las grandes joyas de nuestro patrimonio y no podemos olvidar que ha sido la iniciativa ciudadana la que evitó en su día que el templo acabara prácticamente en ruinas&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">La reflexión adquiere el aire de metáfora vinculada con el propio territorio del Reino de los Mallos. Los años de incertidumbre que cayeron sobre la zona parece que se están superando como si se tratara de un monumento en proceso de restauración. Por toda la zona se suceden las obras de rehabilitación de iglesias y ermitas (Marcuello, Agüero, Mueras, Concilio, Santa Águeda&amp;hellip;), los planes de dinamización y los proyectos empresariales que responden a una idea de país basada en la prudencia y la austeridad. Como indica Silvia Fernández, gerente del Plan de Dinamización Turística que destina 3 millones y medio de euros a inversiones en la zona, &amp;ldquo;tenemos que coger nuestros recursos y ponerlos en valor para creer en nosotros mismos&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"></span><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">Artículo publicado en el número 72 de la revista <em>El Mundo de los Pirineos</em></span></span></span></span></p>	
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<title>Viajeras (y IV)</title>
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	<pubDate>Fri, 30 Oct 2009 11:45:00 -0500</pubDate>
<category>Pirineo</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20091030114922-anne-lister.jpg"  class="right" alt="20091030114922-anne-lister.jpg" /><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">La baronesa francesa George Sand, -seudónimo de Amandine-Aurore-Lucile Dupin-,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>visitó también la cordillera en dos ocasiones: 1825 y 1837, en esta ocasión con su hija Solange. Fue una mujer realmente especial e irreverente, un alma libre que contravino todas las normas escritas y no escritas de la sociedad de su época. Prolífica y brillante escritora, abandonó a su esposo y comenzó a utilizar ropa masculina para lograr penetrar en los exclusivos ambientes parisinos limitados al hombre. Esta actitud le ocasionó numerosos problemas. Se le atribuyeron infinidad de romances y sórdidas historias que dejaremos aparcadas en el quicio de la leyenda.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Nos interesa su vertiente viajera y su paso por el Pirineo, al que llegó por primera vez en julio de 1825 para tomar las aguas en el balneario de Cauterets. En este lugar inicia una intensa vida social y fomenta nuevas amistades que le permitirán descubrir territorios desconocidos de la cordillera y protagonizar, al tiempo, algunos escándalos sociales en la recatada sociedad agüista. &amp;ldquo;Me siento tan entusiasmada con los Pirineos que, el resto de mi vida, sólo voy a soñar y a hablar de montañas, grutas, torrentes y precipicios&amp;rdquo;, señaló en alguna ocasión. De hecho, algunos de esos escenarios, como Cauterets, el circo de Gavarnie o las grutas de Loups servirán de influencia para algunas de sus novelas posteriores.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Con la separación de su marido en 1836 comienza una nueva etapa en su vida marcada, como hemos indicado antes, por una auténtica reafirmación de su personalidad y una defensa a ultranza de la libertad y la independencia. Inicia su faceta como escritora y publica en revistas como &amp;ldquo;Figaro&amp;rdquo; o &amp;ldquo;La Revue de París&amp;rdquo;. Participa en el libro &amp;ldquo;Rosa y Blanco&amp;rdquo; con Jules Sandeu, aunque es éste el que firma en exclusiva la novela. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Su aportación literaria más destacada es &amp;ldquo;Lavinia&amp;rdquo;, ambientada en Saint-Sauveur, lugar en el que aireó su amor secreto con el joven Aurèlien durante sus estancias en Cauterets. Después escribe &amp;ldquo;Géant Yéous&amp;rdquo;, una narración legendaria del combate de Miquelon cerca del Midi de Bigorre. &amp;ldquo;No pensé necesitar guía alguno: me parecía que los torrentes, de los que tan sólo debía seguir sus cauces con mis piernas o con mis ojos, debían ser los hilos de Ariadna destinados a conducirme a través de este laberinto de gargantas&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El universo de los balnearios y centros termales era realmente especial. Monarcas, miembros de la nobleza, acaudalados empresarios y todo tipo de espíritus ociosos convivían en lujosos lugares que eran como islas en mitad del paupérrimo Pirineo. El francés Hipólito Taine en 1858 es quien probablemente mejor describió lo que ocurría en esos ambientes de frivolidad, ostentación y lujo: &amp;ldquo;Está generalmente admitido que la vida en los baños es muy poética y que se suele encontrar allí aventuras de toda clase, sobre todo aventuras del corazón. Si la vida en los baños es una novela, lo es solamente en los libros. Para ver allí grandes hombres es preciso traerlos encuadernados en piel, dentro de la maleta&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Y es verdad que muchos de los testimonios dejados por estas viajeras agüistas parecen novelas pertenecientes al género rosa. Parece ser que muchas de ellas llegaban a Cauterets, Bagneres de Bigorre, Bagneres de Luchon, Eaux Bones o Panticosa, no sólo a tomar las aguas sino también a buscar aventuras amorosas que rompieran la mordaz rutina de la vida palaciega. Así lo podemos comprobar en textos como el de la anteriormente citada George Sand, o en los que dejaron Juliana de Krüdener o Sophie Cottin. Esta última, una popular escritora, estuvo en Cauterets en 1791 y posteriormente en Bagneres de Bigorre en 1803, donde escribe en medio de una gran expectación popular su novela &amp;ldquo;Mathilde&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Algunas de esas mujeres llevaron una vida sedentaria pero otras optaron por aprovechar los maravillosos entornos naturales de los balnearios para emprender excursiones de mayor o menor dificultad, guiadas por un notable espíritu de aventura. En determinados casos se unía la envergadura de la expedición con la condición real de sus protagonistas. Quizá el más relevante es el que llevó a cabo en 1807 la Reina de Holanda Horetensia, esposa de Luis Bonaparte, hermano de Napoleón I. Ascendió en compañía de un notable séquito a la &amp;ldquo;Hourquette d&amp;rsquo;Ossoue&amp;rdquo; (2.734 m) y descendió hasta Gavarnie. Recompensó a dos de sus porteadores con una medalla conmemorativa y un sueldo anual de 100 francos durante 22 años.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Esta pequeña hazaña de la Reina Hortensia fue un acicate para otra mujeres, que siguiendo el ejemplo de la monarca se atrevieron a experimentar sensaciones acotadas hasta entonces al género masculino. Así en 1809 (dos años después tan solo); la joven Duquesa de Abrantes viaja a Cauterets para tratarse de una enfermedad nerviosa y contrata a los dos porteadores premiador por la Reina Holanda. Su intención es alcanzar la cima del Vignemale pero aunque nunca fue sincera del todo &amp;ndash;en su narración dice expresamente: &amp;ldquo;Martín me dijo que no tuviese miedo y se lanzó conmigo desde la cima del Vignemale hacia los valles inferiores&amp;rdquo;-,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>parece que sólo alcanzó la misma altura que su predecesora.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Tuvieron que pasar casi 20 años &amp;ndash;1828- para que otra mujer perteneciente a la nobleza italiana, Marie-Caroline de Nápoles, duquesa de Berry, protagonizara un nuevo hito del montañismo femenino. Alcanzó la Brecha de Rolando después de realizar durante varios días diversas excursiones por todo el entorno. Fue la primera mujer que lo logró y según anotó en 1843 en su diario Juliette Drouet, otra de las grandes mujeres del montañismo pirenaico: &amp;ldquo;las mujeres no realizan ascensiones difíciles en los Pirineos, a excepción de la Duquesa de Berry, que llevó a cabo la de la Brecha de Rolando acompañada por treinta guías&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Un año después Madame de la Granville de Beaufort llega al Pirineo procedente de París para tratarse de una tuberculosis bastante avanzada. En Bonnes se somete a una intensa cura durante diez días que no logra combatir por completo la enfermedad. Prosigue su peregrinar rumbo a Saint-Sauvert, otro de los balnearios preferidos por la nobleza y la burguesía, y allí asciende en compañía de porteadores a Gavarnie. En su diario de viaje, compuesto por 18 cartas,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>deja la siguiente reflexión: &amp;ldquo;Estas montañas de piedra han sido talladas con demasiada audacia; se recortan y se dibujan con demasiado orgullo, para mostrar otra mano que no sea la de Dios&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Hubo otras mujeres dignas de reseña como Henrica Rees Van Tets, viajera por Gavarnie, Cauterets y Luz; la que afirmó ante el Monte Perdido: &amp;ldquo;qué pequeñas son las obras de los hombres comparadas con estas escenas realizadas por la mano del Gran Ser&amp;rdquo;. Las dibujantes Henrietta-Ann Fortescue y Josephine Sarazin, la inglesa Sarah Ellis, que escribió en 1840 &amp;ldquo;Summer and winter in the Pyrenees&amp;rdquo;, un repaso a todos los lugares de moda y balnearios pirenaicos de la época; la irlandesa Louisa Stuart, que viajó por el Pirineo vasco en 1843 y escribió &amp;ldquo;Bearn and the Pyrenees; un legendario tour...&amp;rdquo;, o la irritable Mary Eyre, autora en 1865 de &amp;ldquo;Over the Pyrenees into Spain&amp;rdquo;, una crítica visión de la cordillera con perlas como ésta: &amp;ldquo;los habitantes de Ariège son malos, los andorranos peores, los españoles los peores de todos&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">He dejado para el final a tres mujeres que considero especiales por sus singulares estilos de vida, su interesante aportación a la historia del pirineismo y por lo que representaron para otras mujeres.</span></span></span></p><p class="textonormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: auto 0cm;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">En el verano de 1859 la emperatriz Eugenia de Montijo y Luis Napoleón Bonaparte estuvieron varios días tomando las aguas en el balneario de Saint Sauver. Nunca más volvieron pero aquella estancia sirvió para dar el empujón definitivo al centro termal y construir el popular Puente de Napoleón colgado a 66 metros sobre la gave de Pau. Se levantó un año después de la visita real para salvar la garganta de St. Sauver. Junto a él se localiza el paseo de Eugenia, que desciende hasta la base de la garganta fluvial para culminar en un mirador.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">La española Eugenia de Montijo fue una habitual de los centros termales pirenaicos, frecuentaba Euax-Bonnes, Cauterets, Biarritz y, sobre todo, Saint Sauver. Su sola presencia, siempre radiante y febril, fue determinante para el desarrollo del turismo termal de la zona. Atrajo a otros representantes de la nobleza e invirtió importantes esfuerzos en dotar de nuevas infraestructuras a los establecimientos. Su vida en los balnearios no se limitó al descanso, también se aventuró por senderos y cumbres de relativa accesibilidad.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">La condes de L&amp;rsquo;Epine, de la que me han oído hablar a lo largo de esta charla, fue la primera mujer que atravesó el corredor entre Gavarnie y el Valle de Hèas por Coumèly, la entrada al circo de Estaubé, las Gloriettes y la entrada de Tromouse para acabar en Cauterets, todo en un mismo día. Ocurrió en 1818 durante un largo periplo pirenaico que hizo en compañía de sus dos hijos. Atravesó Aragón y Catalunya junto a un amplio séquito en el que incluye varios guías autóctonos. Dado su habitual cinismo y vehemencia, sorprenden los halagos que vierte sobre sus acompañantes:</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">&amp;ldquo;Estos ligeros montañeses que, descalzos, se aferran a esas rocas tan duras...: trepan, saltan, escalan con un equipo que resulta prodigioso. Arriesgamos mil veces la vida y, sin embargo, inspiran tanta confianza que no sentimos ningún temor&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El resumen de sus experiencias por el Pirineo quedó plasmado en el libro &amp;ldquo;Voyage dans les Pyrenees&amp;rdquo;, que durante mucho tiempo fue atribuido a otro autor. L&amp;rsquo;Epine resulta atractiva por la viva personalidad que desprende y, desde un punto de vista literario, por la visión extremadamente subjetiva que proyecta sobre todo lo que ve. Quizá es el ejemplo más radical dentro del ámbito de la literatura pirenaica de mujeres.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: ">Y finalmente les quiero hablar de la inglesa Anne Lister y el Vignemale. La gran montaña del Pirineo francés fue </span><span style="font-family: ">el escenario de la legendaria rivalidad entre Ann Lister y el Príncipe de Moskova por coronarla por primera vez en el verano de 1838. La pionera fue la intrépida aventurera británica, pese a las malas artes del noble, que intentó convencer a todos de que él había sido el primero. Al final se descubrió su engaño y Lister pasó a la historia como la primera montañera que ascendió el Vignemale. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: ">El conflicto que protagonizaron Lister y Moskova y la despreciable actitud del mediocre Príncip, hicieron verter ríos de tinta y colocaron el episodio en un lugar prioritario de la historia del pirineísmo. La reacción de ambos ante el brillo de la fama es fiel reflejo de cómo el hombre y la mujer afrontaron de manera diferente el hecho del viaje o el de la escalada: el hombre buscaba el reconocimiento y la mujer simplemente, la belleza o la experiencia interior.</span><span style="font-family: "></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoBodyText2" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="color: windowtext;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Explica Nanou Saint-Lèbe, gran estudiosa del fenómeno de las viajeras pirenaicas que &amp;ldquo;después de 1850 las mujeres escalaron las cimas más altas acompañadas por una persona allegada y pocas veces sola. Habrá que esperar algunos decenios a la emancipación femenina, para que algunas de ellas fueran consideradas como pirineistas de pleno derecho&amp;rdquo;. Esta realidad enfatiza más si cabe el valor de la hazaña de Anne Lister, a la que sería injusto tratarla sólo como una montañera. </span></span></span></p><p class="MsoBodyText2" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="color: windowtext;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoBodyText2" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="color: windowtext;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Fue una precursora de los movimientos feministas y de igualdad, viajó por todo el mundo, escribió y reflexionó sobre la sociedad que le tocó vivir y, además, heredó una gran fortuna que le permitió desarrollarse como mujer y proyectar todos sus sueños y empresas. Pero quizá la parte menos conocida de Lister es la relativa a su condición sexual. Fue una de las primeras mujeres que habló abiertamente de su homosexualidad, toda una provocación para la época. Afirmó que &amp;ldquo;amo y sólo amo al sexo más hermoso y así, siendo amada por ellas, mi corazón rebela contra cualquier otro amor que no sea el suyo&amp;rdquo;. Lister se refería a su simbólica esposa Ann Walker, con la que acudió en 1838 a Saint-Sauver, punto de partida de su mítica ascensión al Vignemale. Anne Lister es uno de los personajes más admirados por los movimientos homosexuales, ella defendió derechos que hoy en día sólo se cuestionan desde posiciones extremadamente conservadoras.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Podríamos seguir hablando durante mucho más tiempo. Quedan muchas cosas por contar y por analizar, como la visión que los hombres tenían de estas mujeres. Pueden imaginarse la falta de tacto y la insolencia con la que observaban estos gestos de rebelión y afirmación personal. Sólo citaré brevemente algunos ejemplos: Lambrón decía que las mujeres no tenían la fuerza para llevar a cabo la ascensión de una cumbre; Oscar Commettant reconocía el derecho de la mujer a &amp;ldquo;la belleza, al encanto, a la gracia... y a la idiotez&amp;rdquo;. El Conde Roger de Bouillè las consideraba simplemente &amp;ldquo;ridículas&amp;rdquo; y bramaba que &amp;ldquo;no necesitamos leonas que enseñen a nuestros cachorros las virtudes de las amazonas&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">En fin... por encima de la trascendencia de las hazañas montañeras o el valor testimonial de los diarios de viaje, yo prefiero quedarme con el espíritu libre de estas mujeres. Fueron la vanguardia de los movimientos femeninos y canalizaron a través de su amor por la aventura y su pasión por los Pirineos una forma de entender la vida que rompía con siglos de exclusión y sometimiento. La verdadera montaña que escalaron fue la de la sinrazón, el machismo, la incultura y los dogmas. Y la conquistaron.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: Times New Roman; color: #ff0000; font-size: medium;">Imagen: Anne Lister</span></span></p>	
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<title>Viajeras (III)</title>
	<link>http://juangavasa.blogia.com/2009/102801-viajeras-iii-.php</link>
		<description><![CDATA[ Probablemente Josephine de Brinckmann fue la primera viajera francesa por la España del siglo XIX. Recorrió parte del país entre 1849 y 1850; un país convulso y sumido en una caótica efervescencia política y ... 
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	<pubDate>Wed, 28 Oct 2009 10:50:00 -0500</pubDate>
<category>Pirineo</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20091028105011-litografia-4.jpg"  class="center" alt="20091028105011-litografia-4.jpg" /><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Probablemente Josephine de Brinckmann fue la primera viajera francesa por la España del siglo XIX. Recorrió parte del país entre 1849 y 1850; un país convulso y sumido en una caótica efervescencia política y bélica. Finalizaba la segunda Guerra Carlista y Madrid era una corte de intrigas y despropósitos que nada podía hacer para frenar la inestabilidad y precipitada decadencia del país. De Brinckmann se encontró un panorama desalentador, agravado por su condición de mujer. Por ejemplo, su llegada a algunos pueblos andaluces causó tal expectación que la Guardia Civil tuvo que actuar para protegerla de los curiosos. Luego conoceremos sus opiniones al abandonar nuestro país por el valle de Tena.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Pocos años antes, en 1830, Madame de la Granville de Beaufort cuenta en su &amp;ldquo;Viaje a los Pirineos&amp;rdquo; una ilustrativa anécdota de su llegada a un pueblo de la cordillera, cuyo nombre no especifica. La situación pone blanco sobre negro también el cosmos que separaba a las mujeres pirenaicas de las esporádicas visitantes: </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">&amp;ldquo;Había que ver cómo nos escudriñaban todos esos ojos, examinando nuestros sombreros y nuestros abigarrados vestidos, un poco maltratados por la lluvia. Alguien procedente de la Conchinchina no hubiera suscitado tanta curiosidad y sorpresa. Finalmente nos vimos envueltas en carcajadas, más o menos reprimidas, que me desconcertaron hasta el punto de hacerme abandonar el lugar&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">La controvertida Madam d&amp;rsquo;Aulnoy recuerda al inicio de sus memorias sobre el viaje a España en 1679 &amp;ndash;viaje que, por cierto, no está nada claro que hiciera, más bien fue fruto de su fértil imaginación-, que poco antes de su llegada a la península se había producido la ejecución en la hoguera de una mujer por delitos de brujería. En esas circunstancias su propia extravagancia podía ser considerada resultante del maligno. El contraste entre la lúgubre realidad <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>de la ultracatólica España y la Europa de la cultura, la razón y la ilustración es de proporciones siderales.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">La francesa Josèphine de Brinckmann, perteneciente a una acaudalada familia de ingenieros, recorre España y establece una intensa relación epistolar con su hermano Hugues, que vivía en San Petesburgo. Ese conjunto de cartas dieron lugar a un libro que se publicó en 1852 en París. Brinckmann había viajado por varios países europeos y, sobre todo, por Italia, el país referente en las rutas del <em>Grand Tour</em>, una especie de rito iniciático que constituía parte de la formación de los jóvenes de las burguesías europeas. Su objetivo era enseñar los saberes y los logros de los estados europeos modernos. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: ">El viaje constituía una ciencia más que una actividad de ocio. En muchos casos, esas rutas tenían como fin la formación de un cuerpo de diplomáticos, políticos, abogados y militares bien capacitados</span><span style="font-family: ">. </span><span style="font-family: ">Era parte de la instrucción de las futuras elites europeas.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>España sólo entra a formar parte de esas rutas a mediados del siglo XIX, y sobre todo durante el Sexenio Revolucionario iniciado en 1868, que supone una tímida apertura a las nuevas corrientes ideológicas procedentes de Europa.</span><span style="font-family: "> </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Josèphine de Brinckmann es el paradigma de la mujer que se adentra en los Pirineos durante esos años. Un perfil similar al suyo lo volveremos a encontrar en numerosas mujeres que desde los centros termales del norte emprendieron incursiones por los territorios más populares de la cordillera. La viajera nacida en 1808 en Dupont-Delporte recorrió buena parte de España y de regreso a Francia optó por la alternativa del puerto de Portalet en detrimento del Somport porque &amp;ldquo;me dijeron que por la ciudad de Jaca el paisaje no es tan bonito&amp;rdquo;. Previamente pasó por Huesca y simplemente se limitó a apuntar que &amp;ldquo;no hay nada interesante que ver en Huesca mas que su catedral&amp;rdquo;.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Su detallada peripecia ofrece perlas de rotunda sinceridad y desarraigo, al tiempo que expresa una viva admiración por los paisajes pirenaicos, &amp;ldquo;esa naturaleza tan bella y variada en la que cada paso que se da es un nuevo placer&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Al llegar a una posada en Sallent de Gállego, De Brinckmann exclama: &amp;ldquo;¡Dios mío, qué posada! Pero al menos fuimos resarcidos al encontrar leche de vaca; verdaderamente era para nosotros un festín, desde mi entrada en España era la primera vez que la veía&amp;rdquo;. Tras atravesar la cima del Portalet la viajera inició un complicado descenso en compañía de sus guías hasta Gabás, donde pensaban hacer noche. Sin embargo, nadie quiso alojarles y tuvieron que descender unos kilómetros más hasta Eaux-Chaudes y repetir un lastimoso peregrinar por varios hoteles que se negaban a acogerles. Finalmente lo lograron en el último. De Brinckman confiesa en su libro que &amp;ldquo;al entrar en mi país hice con tristeza comparaciones entre la hospitalidad española y la nuestra&amp;rdquo;. Pese a que al fin le sirven una buena cena y puede descansar en un buen lecho, reconoce con tristeza que ya ha entrado en la vida real, en la vida prosaica, lejos ya de la tierra soñada.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Ya hemos señalado reiteradamente las dificultades añadidas que encontró la mujer para hacer con normalidad lo que los hombres tenían por costumbre. La historiadora Elena Echeverría recuerda que a mediados del siglo XIX &amp;ldquo;la sospecha seguía pesando sobre los desplazamientos de las mujeres, sobre todo de las mujeres solas&amp;rdquo;. Y aporta un interesante dato que nos da la medida de la irritación que causaba entre la población masculina las &amp;ldquo;irreverentes&amp;rdquo; veleidades viajeras de ese reducido grupo de mujeres. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">&amp;ldquo;Los médicos moderaban sus ardores, advirtiéndoles de los perjuicios del sol, que estropea el cutis, o sobre los perjuicios de los transportes caóticos, nocivos para los órganos. Abrumar a las mujeres con innumerables precauciones y problemas contribuía a disuadirlas&amp;rdquo;, señala la historiadora.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El viaje fue para ellas una liberación y una forma de reafirmar su independencia en un tiempo en el que la emancipación de la mujer se ha convertido en una de las principales causas de movilización social, principalmente en Inglaterra. No, desde luego, en España. Surgen las asociaciones de mujeres que luchan por el sufragio universal y el derecho a la igualdad con el hombre. La aspiración a la liberación se materializa en algunos casos extremos en la ruptura de los lazos matrimoniales y en el inicio de una nueva vida marcada por la independencia. Muchas de ellas convierten la aventura del viaje en una reivindicación misma de su nueva condición social. A mediados del siglo XIX un tercio de las mujeres pertenecientes a la nobleza inglesa &amp;ndash;mayoritariamente protestante-, era soltera. Pueden imaginarse el impacto que causaron estas mujeres en la atávica sociedad pirenaica y, fundamentalmente, en la sometida población femenina. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Madame de l&amp;rsquo;Epine narra de forma gráfica un encuentro con una mujer del pueblo francés de Saint-Aventin en 1818: &amp;ldquo;era joven muy hermosa que no desea otra cosa sino casarse, me dijo&amp;rdquo;. Mrs. Boddington recuerda en su libro &amp;ldquo;Sketches in Pyrenees&amp;rdquo; su incidente con una joven que le intentó timar: &amp;ldquo;no obstante, existe una integridad tal en su obstinación que consigue enmascarar la extorsión&amp;rdquo;, afirma condescendiente. Juliette Drouet revela en su diario de viaje en 1843 una conversación con una mujer de Luz, la cual le inquiere: &amp;ldquo;ustedes, las mujeres de la ciudad, son muy afortunadas, nunca tienen demasiados hijos, lo cual sería más fácil para nosotras, las pobres&amp;rdquo;. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">En San Sebastián Madame de la Grandville de Beaufort se quedó impactada con los velos que cubrían parcialmente el rostro de unas mujeres: &amp;ldquo;este velo les otorga aún más resplandor a estas penetrantes fisonomías españolas&amp;rdquo;, afirma.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Finalmente la referida Madame de l&amp;rsquo;Epine regresa a su proverbial mordacidad en la visita que realiza en 1818 al albergue de Luderviel: </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">&amp;ldquo;Hablé con la madre y con la hija; ésta última parecía tan vieja como la otra y, sin embargo, amamantaba a un pequeño que gritaba hasta dar pena y que conseguí acallar dándole azúcar: estas mujeres no sabían lo que era. Se sorprendieron también al ver un cangrejo y unos limones que llevaba conmigo&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Los dos mundos que representan la mujer pirenaica y la viajera foránea se enfrentan constantemente, a veces casi de forma refractaria. Como hemos indicado al inicio, la visión de la visitante registra cierta displicencia y escaso interés por lo que se aleja del paisaje mismo. Sus reflexiones subliman la belleza del Pirineo y buscan la emotividad en el lector, en contraste con la aspereza prosaica de la vida diaria de los montañeses y montañesas. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Frecuentemente se advierte de un cúmulo de prejuicios consecuentes con su categoría social y estilo de vida; una frontera infranqueable que el sentido romántico del viaje no logra derruir. Como sostiene la historiadora Esther Ortas, &amp;ldquo;a mediados del siglo XIX ya se habían tornado tópicas muchas propuestas estéticas del Romanticismo europeo y del tratamiento de la naturaleza en las narraciones de desplazamientos&amp;rdquo;. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Entre el siglo XVIII y XIX tan sólo 19 mujeres francesas recorrieron el Pirineo. El extraordinario estudio realizado por Alain Bourneton sobre los viajes realizados por turistas foráneos por el Pirineo aragonés entre 1750 y 1904 revela que se redactaron y publicaron en ese periodo no menos de 209 artículos escritos por 84 autores diferentes. De todos ellos, ya hemos indicado que prácticamente ninguno fue realizado por una mujer. El dato no hace sino confirmar el papel secundario que han protagonizado ellas en la conquista del Pirineo. Pero ni siquiera la frialdad empírica de esos datos debe de hacernos minimizar o mitigar el valor de sus testimonios, como podremos comprobar.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: "> </span><span style="font-family: "> </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Hemos rescatado algunos de ellos para constatar la frescura de muchas descripciones y la originalidad de determinados planteamientos que se escapan de la norma común, establecida hasta entonces por el ojo crítico del hombre:</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">La aristócrata inglesa Henrietta Chatterton viajó por ambas vertientes de la cordillera en 1841 y posteriormente plasmó sus experiencias en el libro &amp;ldquo;The Pyrenees with excursions into Spain&amp;rdquo;, volumen que fue ilustrado con 16 litografías de Bichebois. Chatterton visita Soule, Bious-Artigues, Bagnères de Luchon, los Montes Malditos o Viella, y confiesa sentirse horrorizada por el Puerto de Benasque y las Maladetas: &amp;ldquo;La vista aquí es demasiado terrorífica para ser pintoresca, pero es verdaderamente sublime&amp;rdquo;, señala. La doble índole moral y religiosa que Lady Chatterton utiliza para envolver lo sublime de la naturaleza constituye, según la historiadora Esther Ortas, &amp;ldquo;el elemento más significativo de su percepción del paisaje del Pirineo aragonés&amp;rdquo;.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>La aristócrata perpetúa una corriente de componente filosofal que identifica el soberbio paisaje de la montaña con la fuerza creadora y el poder de Dios, convirtiéndolo en un privilegiado reducto espiritual. Desde Bious-Artigues, Lady Chatertton observa el Midi d&amp;rsquo;Ossau y exclama:</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">&amp;ldquo;La palabra montaña es excesivamente vaga y banal para designar tal objeto: describámoslo como el comienzo de algún monumento ciclópeo, de algún pilar destinado a alcanzar el cielo&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Tres años después del viaje de Henrietta Chatertton, en 1844, otra inglesa, Selina Bunbury, recorre el Pirineo a caballo con el fin de divulgar la Biblia anglicana (sin comentarios), igual que hiciera entre 1836 y 1840 su compatriota George Borrow por toda España. De aquellos viaje surgió uno de los libros más populares dentro de la literatura de viajes por nuestro país, &amp;ldquo;La Biblia en España&amp;rdquo;. Selina Bunbury escribió después de su estancia en la cordillera el libro &amp;ldquo;Rides in the Pyrenees&amp;rdquo; y los cuentos &amp;ldquo;Evenings in the Pyrenees&amp;rdquo;. Nuevamente las Maladetas causan un impacto paralizante en la viajera cuando entra<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>en España por el Puerto de Benasque,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>y deja fluir su torrencial espiritualidad para reflexionar sobre la grandiosidad de la naturaleza:</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">&amp;ldquo;Apenas puedo decir que eran las glorias de la naturaleza lo que vi, la naturaleza misma; por lo menos este mundo más bajo, estaba escondido de mi vista, pero no por la niebla ni el vapor&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Selina Bunbury cabalgó por el valle de Aspe hasta Bedous y después continuó hasta Gavarnie, el Midi du Bigorre y el Tourmalet. Llega a Arreau y prosigue por el Peyresourde. Allí protagoniza un enfrentamiento con su guía, al que acusa de desconocer el terreno que pisan: &amp;ldquo;nuestro guía parecía conocer peor el camino que nosotros, recurría al dialecto provincial para pedir información sobre nuestra ruta a los campesinos que encontrábamos en el camino, sin que nosotros lo supiéramos&amp;rdquo;, recuerda.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Otra mujer fundamental en la historia del pirineísmo es Mary Boddington, popular escritora perteneciente a la alta burguesía inglesa, que participó en dos campañas por la cordillera; la primera en 1821 y después en 1832. En ese año 1821 también visita el Pirineo Marianne Colston en compañía de su marido, dentro de un largo viaje que incluía Francia, Suiza e Italia. Al año siguiente aparecería la obra &amp;ldquo;Journal of a tour in France, Switzerland and Italy during the years 1819, 1820 y 1821&amp;rdquo;, un álbum con 50 dibujos de los que 27 pertenecen a su paso por la cordillera.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Volviendo a Mary Boddington, publicó en Londres en 1837 &amp;ldquo;Sketchs in the Pyrenees&amp;rdquo; y un libro de poemas que incluye &amp;ldquo;Otoño en Bearn&amp;rdquo;. Sólo visitó la vertiente norte en su primer viaje y cruzó a España en 1832 por el Puerto de Benasque en medio de unas nefastas condiciones climatológicas. Su vasta producción literaria se nutrió de otros muchos viajes que realizó a lo largo de su vida, en los que indudablemente se incluía Francia, Italia o Suiza.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Esta experiencia viajera y el conocimiento de otros paisajes igualmente sublimes &amp;ndash;según recurrente expresión de la literatura decimonónica-, sirvió para introducir un debate de largo recorrido en aquellos años: la comparación entre Alpes y Pirineos. Otros autores como el mismo Ramond, Harry Inglis o Willkoman ya habían tratado con entusiasmo el asunto, pero Mary Boddington se posiciona firmemente:</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">&amp;ldquo;En los Pirineos el aspecto general de la naturaleza es más suave, y &amp;ndash;si puedo decirlo así-, toca más; actúa más sobre las afecciones del corazón y se enlaza más con nuestros sentimientos ordinarios y humanos; mientras habitamos en ella, el espíritu lleno de creencia, de felicidad, de confirmación, se anima, más aún con amor por la tierra bella, un sentimiento por sus deleites, un deseo de permanecer en ella, como si fuera otra palabra del cielo&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El viaje de Boddington por el Pirineo español fue una especie de epifanía. Arrastrada por los tópicos que relacionaban el país con un lugar caluroso sin la morfología habitual de los espacios montañosos, al llegar a nuestro país se siente gratamente desconcertada y realiza un derroche de lirismo para describir todas las sensaciones que le provoca un paisaje tan bello como terrible:</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">&amp;ldquo;En los días de verano, cuando el aire está tranquilo, el cielo sin nubes y los pastos cubiertos de rebaños, esta vertiente española de los Pirineos puede presentar un aspecto más apacible y menos imponente. Los picos pueden perder su nieve, el valle su silencio e incluso la Maladeta una parte de sus terrores; pero ahora es un hueco tormentoso adustamente cercado y silencioso (...) Nos quedamos de pie unos momentos en un mudo homenaje al gigante desierto y entonces, sometiéndonos al frío y al viento extremos, nosotros mismos fuimos sus víctimas al ser lanzados de repente nuevamente a través de la grieta&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: "><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"></span></span></p><p><span style="font-family: "><p class="MsoNoSpacing" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: times new roman,times; color: #ff0000; font-size: medium;">&amp;ldquo;Salida para España (Aragón)&amp;rdquo;. Litografía de Touchstone</span></p></span></p>	
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<title>Viajeras (II)</title>
	<link>http://juangavasa.blogia.com/2009/102601-viajeras-ii-.php</link>
		<description><![CDATA[ Regresando al debate sobre el concepto del viaje, hubo otros hombres y mujeres que en el ejercicio de su profesión recorrieron el Pirineo y aportaron a la cultura de la cordillera su conocimiento y el fruto de sus investigaciones. Muchos se in... 
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	<pubDate>Mon, 26 Oct 2009 11:18:00 -0500</pubDate>
<category>Pirineo</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20091026111812-litografia-5.jpg"  class="right" alt="20091026111812-litografia-5.jpg" /><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Regresando al debate sobre el concepto del viaje, hubo otros hombres y mujeres que en el ejercicio de su profesión recorrieron el Pirineo y aportaron a la cultura de la cordillera su conocimiento y el fruto de sus investigaciones. Muchos se inspiraron en los principios de la Ilustración; es decir, el conocimiento, la investigación y el deseo de registrar curiosidades eran los motivos fundamentales del viaje.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;">Sin embargo, no podemos olvidar ni arrinconar a otros grupos guiados por los mismos fines científicos que viajaron porque debían de cumplir una misión. Militares, cartógrafos, geógrafos o geodestas trazaron con extremada eficacia las coordenadas de la cordillera por encargo de los reyes y políticos de turno de ambas vertientes. El Pirineo siempre fue una zona en conflicto, un territorio en pugna y escenario de constantes enfrentamientos bélicos. El Tratado de los Pirineos firmado en 1659 estableció definitivamente la línea fronteriza entre España y Francia, pero con ello no acabaron los litigios, como bien es sabido. A finales del siglo XVIII el capitán Vicente Heredia y el oficial francés Renhard Junker recibieron el encargo de trazar el mapa geopolítico franco-español y viajaron de punta a punta del Pirineo para acometer su descomunal empresa. Todo indica que el propio Heredia, en su trabajo de medición y establecimiento de estaciones geodésicas, ascendió antes que Ramond el Monte Perdido, pero él no tuvo tiempo de<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>contarlo en un libro, estaba<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>preocupado en otras cosas. </span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El estudio científico de las montañas y la necesidad de realizar una cartografía rigurosa a efectos de inventario para los dos imperios que compartían la cordillera, fueron determinantes en las primeras incursiones foráneas en el siglo XVIII. Para repartirse el terreno tenían que saber con meridiana exactitud lo que había en él, así que las ambiciones militares propiciaron un revelador y concienzudo rastreo de las montañas. De hecho, todavía hoy perviven errores toponímicos surgidos de aquellos viejos mapas militares.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Por otro lado, en 1774, Palasser<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>fue el primer científico que hizo un estudio riguroso de la geología pirenaica. En 1807 el botánico Agustín Pyramus de Candolle recorrió el Pirineo de mar a mar en una exuberante campaña científica que reportó el primer gran estudio de las especies vegetales de nuestras montañas.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Por lo tanto, ¿se puede incorporar a Junker, a Heredia, a Pyramus o a Palasser a la lista de viajeros del Pirineo? Indudablemente sí, independientemente de que en algunos de estos casos no hubiera una voluntad propia que incitara al viaje. Nos hacemos, de este modo, la misma pregunta que formulábamos al principio y llegamos a la conclusión de que en la misma idea del viaje está el viajero, al margen de las motivaciones que impulsan el desplazamiento. Estas reflexiones me parecen interesantes como paso previo a establecer una taxonomia de la mujer viajera.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "></span><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">&amp;ldquo;Viajeras por el Pirineo en los siglos XVIII y XIX&amp;rdquo; ¿Las hubo? Por supuesto. Pero es verdad, y espero que no se me malinterprete, que desde una perspectiva global podemos afirmar que su aportación a la historia del pirineísmo no tuvo la dimensión que sí alcanzó la de los hombres. Las razones son evidentes y ya las hemos citado al inicio. Las viajeras pirenaicas fueron en su gran mayoría pertenecientes a la nobleza y a la burguesía europeas; mujeres independientes, atrevidas, cultas, románticas, de fuerte carácter y gran autoestima que disponían de los suficientes recursos económicos para emprender costosas expediciones en busca de los lugares exóticos y del alma romántica que evocaban los libros de otros viajeros como Víctor Hugo, Théophile Gautier y su influyente &amp;ldquo;Viaje por España&amp;rdquo; de 1845; George Borrow y, sobre todo, Richard Ford con su celebérrimo &amp;ldquo;Manual para viajeros por España&amp;rdquo; publicado también en 1845. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Está claro que para viajar en los siglos XVIII y XIX sólo se podía ser como fueron aquellas mujeres. Por ello,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>la irrupción del turismo agüista a finales del siglo XVIII y la creciente popularidad de los balnearios pirenaicos &amp;ndash;principalmente en la vertiente norte-, coincidieron con la<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>eclosión de una literatura de viajes femenina que se nutría fundamentalmente de clientas habituales de los lujosos y exclusivos establecimientos termales.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Lo que encontramos en sus libros, en sus narraciones y en sus descripciones son un conjunto de reflexiones e impresiones que transitan entre lo anecdótico y lo sustancial. Como explica la historiadora María Luisa Burguera, existe en los textos &amp;ldquo;un deseo de provocar la emotividad en el lector ante la visión de una naturaleza especialmente española&amp;rdquo;. La otra gran diferencia respecto a la anterior literatura masculina es que la mujer viajera se desprende de los preceptos cuasi-científicos<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>de la Ilustración y se dedica a plasmar su propia experiencia personal como única pretensión; el simple placer de viajar que se encuentra tan sólo en lugares exóticos. Y España y el Pirineo indudablemente lo eran en el siglo XIX. Ellas, generalmente, permanecen al margen de las grandes instituciones creadas en aquél tiempo &amp;ndash;exclusivamente masculinas-, para fomentar el conocimiento y divulgación de la montaña, como la Sociedad Ramond o el prestigioso Club Alpino Francés. Su interés por el viaje tiene otra naturaleza.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Así nace el relato literario de viajes y se abandona otro tipo de relato viajero de carácter documental, fomentado por los escritores ilustrados pirineístas en las décadas anteriores. Las mujeres que viajan por el Pirineo se limitan a contar su experiencia de la forma más atractiva posible, introduciendo un carácter intimista e introspectivo que profundiza en el mundo interior de la viajera. Es lo que conocemos como literatura romántica, que en el caso de la mujer surge, no con el objetivo de un improbable reconocimiento público &amp;ndash;como en el caso de los hombres-, sino por el afán de plasmar la belleza descubierta y la experiencia interior.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Es cierto también que estas viajeras vienen cargadas de grandes prejuicios e influenciadas por una larga lista de tópicos de los que generalmente no se desprenderán. De nuevo en palabras de la historiadora María Luisa Burguera, &amp;ldquo;valoran lo que esperan encontrar y rechazan lo que no entienden ni quieren entender; y como resultado de este proceso la imaginación del creador transforma lo que ve&amp;rdquo;. Esto es algo que veremos muy a menudo en muchos de los autores que escribieron sobre el Pirineo. Como el grueso de esa literatura romántica (fundamentalmente la francesa), era fruto del encargo de un editor, la obsesión por lo pintoresco y lo menos grato &amp;ndash;en contraste con las descripciones grandilocuentes del paisaje-, tendría que ver, según J.J.A. Bertrand, con el deseo de los lectores franceses de encontrar en los relatos de viajes &amp;ldquo;cuentos fantasiosos&amp;rdquo; y las mentiras &amp;ldquo;que tanto indignan a nuestras amigos de España&amp;rdquo;, cuando se habla de la vertiente sur. La leyenda negra en definitiva.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">En el caso de los textos vinculados con el Pirineo, sí que se observan ácidas descripciones de los alojamientos, demoledoras sentencias sobre la limpieza de las casas españolas, amargas visiones de los pueblos y exabruptos más o menos matizados sobre la comida. No intentan ahondar en las razones sociales, económicas o incluso culturales de determinados comportamientos. Son habituales los lamentos de los viajeros por la costumbre de los españoles de tener las cuadras en la planta baja de la vivienda. Las referencias al hedor son constantes en sus textos pero no reparan en que éste no es tanto un problema de higiene como un remedio práctico para calentar la vivienda en invierno con el calor de los animales. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Es evidente que su interés por el lugar que visitan no alcanza a desentrañar la cotidianeidad de sus gentes. La historiadora Carine Calastrenc Carrèrre lo ha explicado perfectamente: &amp;ldquo;El viajero rara vez abre los ojos. No constata la pobreza real de la población ni la precariedad o dureza de la vida en estas montañas. La mirada que lanza es distante y escasamente objetiva (...) en consecuencia, proyecta sobre el habitante del Pirineo sus propios sueños y emociones&amp;rdquo;. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Bien es cierto que no siempre ocurre así y ante una misma situación nos encontramos con visiones completamente divergentes. Pero podríamos recordar, por ejemplo, a la irritable Condesa de L&amp;rsquo;Epine, prolífica en andanadas poco condescendientes con los lugares que visita y las personas que le acogen. En 1818<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>a su llegada al balneario de Barèges escribió: </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>&amp;ldquo;Barèges es extremadamente triste... En Barèges todo nos disgusta; las montañas degradadas, pobres, carentes de verdor, descarnadas, lánguidas, ofrecen una imagen<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>de naturaleza estéril y rebelde ante los esfuerzos del hombre. Todo es tristeza, desgracia en el pasado, en el futuro; el presente apenas cuenta...&amp;rdquo;</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">En Sainte-Marie-de Campan la condesa muestra una versión todavía más procaz de su proverbial inconformismo. Su relato de la noche que pasa en compañía de sus guías en una casa de la localidad de los Altos Pirineos franceses no tiene desperdicio:</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">&amp;ldquo;Mis guías, después de haber conducido a mi doncella hasta un agujero lleno de heno, vuelven y ocupan ambos esta cama, situada tan cerca de nosotros que, a pesar mío, fui testigo de su aseo nocturno. Como Mahoma, cerré los ojos pero, en realidad, lo hice por respeto a mí misma. Todo duerme en esta pocilga, excepto yo, a la que todos los insectos negros de esta maldita habitación han declarado una guerra a muerte. Este nuevo e insoportable suplicio me recuerda todos los soportados durante este penoso día&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Igualmente demoledora, por aportar un ejemplo más, es la descripción que hace mucho tiempo después, en 1905, el viajero Gadeau de Kerville a su llegada a Benasque. Una descripción que, por suerte, no mantiene vigencia alguna: &amp;ldquo;En las calles de esta villa, que apenas son callejuelas, se camina sobre barro y estiércol; los cerdos circulan libremente y un persistente olor a establo envuelve la atmósfera&amp;rdquo;. Justin-Edouard Cenac-Moncaut había dicho de Panticosa en 1861 que &amp;ldquo;el pueblo entero es un establo, una majada, una pocilga...&amp;rdquo; Son tan sólo unas muestras; existen otras muchas.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"></span></span></p><p><span style="font-family: "><p class="MsoNoSpacing" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: times new roman,times; color: #ff0000; font-size: medium;">&amp;ldquo;Aragonesa&amp;rdquo;. </span><span style="line-height: 115%; font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; color: #ff0000; font-size: medium;">Acuarela de Gavarni.</span></span></p></span></p>	
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<title>Viajeras (I)</title>
	<link>http://juangavasa.blogia.com/2009/102301-viajeras-i-.php</link>
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	<pubDate>Fri, 23 Oct 2009 13:03:00 -0500</pubDate>
<category>Pirineo</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20091023130326-litografia-1.jpg"  class="center" alt="20091023130326-litografia-1.jpg" /><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; color: #3366ff; font-size: medium;">El Ayuntamiento de Sabiñánigo me invitó a dar una charla ayer jueves sobre las mujeres viajeras del Pirineo en los siglos XVIII y XIX. Hubo media entrada en la flamate biblioteca "Rosa Regás", algo que no está nada mal teniendo en cuenta que competía con una charla sobre fútbol organizada por la Peña Zaragocista de Sabiñánigo. Estaba derrotado de antemano pero claudiqué con dignidad. Sobre el tema de las mujeres viajeras han escrito muchos estudiosos y estudiosas más preparados que yo, a los que voy citando a lo largo de la charla. Yo no he hecho más que recopilar el trabajo de otros. A partir de hoy os voy a ofrecer en diversas entregas todo lo que conté, y de paso alimento este desnutrido blog.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"></span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;">En la pequeña historia de la cordillera, el protagonismo de la mujer hasta bien entrado el último tercio del siglo XX se redujo al angosto y sofocante ámbito de la casa, un espacio construido de renuncias, silencios y sacrificios. En una sociedad de profundas raíces conservadoras y latente machismo, la mujer fue considerada tradicionalmente un ser inferior que no tenía derecho a determinados privilegios atribuidos en exclusiva al hombre. Sin olvidar la influencia perversa e inquisidora de una iglesia católica omnipresente, preocupada en vigilar las almas y las costumbres, sobre todo, de la mujer.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Bien es cierto que esta realidad social se puede extrapolar a las sociedades urbanas sin necesidad de introducir demasiados matices correctores, pero a diferencia de la gran ciudad, el núcleo rural solía ser un minúsculo microcosmos aislado del exterior que encerraba sin remisión a sus habitantes; es decir, no había escapatoria posible al destino marcado desde la cuna. Ya se sabe que en Aragón el primogénito heredaba la propiedad familiar, el segundo hijo se entregaba a Dios y el resto quedaba como mano de obra barata para el resto de los días. La fortuna del hombre podía encomendarse a la tímida emancipación del servicio militar, los azares de una boda o la rutina de la trashumancia. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Pero la mujer quedaba fuera de este juego de la vida. En esta última escala ella ocupaba el lugar más ínfimo: el de sirvienta de los abuelos, padres, marido,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>hermanos e hijos; el de madre y el de incansable trabajadora en las labores del campo. La última de la casta; un servicio impagable, sin duda, que daría pie a hablar largamente del marcado carácter matriarcal de la sociedad pirenaica. Escribía Bertall en 1876, seguramente con una mal disimulada misoginia, &amp;ldquo;eran mujeres rudas, con las que sería mejor no encontrarse en un rincón del bosque&amp;rdquo;.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El filósofo francés Hipólito Taine relató en su célebre &amp;ldquo;Viaje a los Pirineos&amp;rdquo; de 1858 un encuentro con un grupo de mujeres en el Valle de Ossau que transportaban piedras &amp;ldquo;por un sendero que daría miedo hasta a las cabras&amp;rdquo;, aseguraba. Taine afirmaba que labores tan duras como éstas &amp;ldquo;les han dejado en la mirada una vaga expresión de melancolía y de reflexión&amp;rdquo;. Como sentenciaba la viajera francesa Juliette Drouet en 1843, &amp;ldquo;los trabajos en el campo arruinan la belleza en muy poco tiempo&amp;rdquo;. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Pero no hemos venido aquí a hablar de la belleza de la mujer (evidentemente), ni de las nefastas consecuencias de la vida en el Pirineo en los siglos XVIII y XIX. Sí que hemos venido a hablar de la mujer en un sentido genérico y de su vinculación con la cordillera pirenaica a través del relativamente reciente fenómeno del viaje, o el <em>tour</em>, como se solía llamar. Me he referido en el inicio de esta conferencia a la mujer pirenaica porque aunque el título induzca a pensar que &amp;ldquo;viajera pirenaica&amp;rdquo; es aquella que procede del exterior, en realidad considero que este atributo también debe de otorgarse a las mujeres que viajaron desde el interior.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: ">¿Acaso no fueron viajeras las mujeres de los valles de Echo, Ansó y Roncal que cada año cruzaban la muga para ir a las fábricas de alpargatas de Mauleon en el valle de Zuberoa? Las famosas golondrinas. ¿Se imaginan la literatura que se podría crear a partir de sus dramáticas experiencias? Eran viajes por la supervivencia, por la comida, por la simple existencia. Como escribía John Berger, &amp;ldquo;la vida campesina es una vida dedicada por entero a la supervivencia. Ésta es tal vez la única característica totalmente compartida por todos los campesinos a lo largo y ancho del mundo&amp;rdquo;. No era un viaje de placer, no había un sentido hedonista en el afán por buscar otro horizonte. </span><span style="font-family: "></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;">¿No fueron viajeras las mujeres de Ansó que bajaban a Madrid a vender té? ¿Pueden detenerse por unos instantes a imaginar las penosas condiciones de esos viajes? Yo lo puedo imaginar: interminables y tortuosos caminos, noches en vela, infaustas posadas, días de incertidumbre... eran mujeres de avanzada edad con sus hijas &amp;ndash;y a veces con sus nietas-, las que abandonaban el ignoto valle de Ansó para viajar a la capital del país. Era salir de un mundo anclado en el Medievo para avanzar unos cuantos siglos en pocos días. </span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;">El valor de aquellas mujeres merecería mucha literatura ¿verdad? No sabían escribir y tampoco nadie se interesó por ellas. Hoy sólo nos lo podemos imaginar, nada más. En justicia habría que citar al pintor Joaquín Sorolla, que se quedó prendado con aquellas ansotanas vestidas con el traje típico que aparecían cada cierto tiempo por las calles de Madrid. Fueron su primera inspiración para el lienzo que dedicó a Aragón en la obra &amp;ldquo;Las regiones de España&amp;rdquo; encargada por el multimillonario americano Archer Huntigton para la Hispanyc Society de Nueva York.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">En la localidad catalana de Massat las madres llevaban a sus hijos pequeños a Tolouse para pedir limosna, tal era su miseria. Eso también es viajar ¿verdad?<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>O las mujeres que huían en retirada con sus hijos por los impracticables puertos de Lera y Viejo, en Bielsa, mientras el aliento de las tropas franquistas llegaba a sus cuerpos ajados y derrotados. Fue otro viaje terrible y humillante, un dramático episodio que forma parte de la ignominiosa historia de la Guerra Civil española. A lo largo de la historia los hombres y mujeres se han visto obligados a viajar y desplazarse de sus asentamientos naturales por muchas razones; casi siempre había un drama detrás, la búsqueda de recursos para la supervivencia o una fuerza persuasiva capaz de anular la voluntad individual. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Pero estarán de acuerdo conmigo en que siempre que hay un viaje, surge una experiencia que contar, independientemente de su valor, su relevancia histórica o su interés.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Al fin y al cabo, en el caso del pirineísmo, los relatos de los viajeros nos han servido, sobre todo, para conocer con mayor profundidad un tiempo, una sociedad y una cultura prácticamente extinguidos. Generalmente, no fue tan trascendente el propio viaje como las descripciones que nos dejaron los que decidieron &amp;ndash;o pudieron- plasmar en un papel sus experiencias.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;">Esta afirmación cargada de obviedad viene al caso porque existe el permanente debate sobre los parámetros que se utilizan generalmente para definir el concepto de viajero o viajera. Los historiadores disertan con frecuencia sobre cuál es el límite en el que hay que circunscribir la idea misma del viaje, quién posee los atributos del viajero tradicional &amp;ndash;o convencional-, y quién es simplemente mero espectador de paso. Queda lejos ya el conocido axioma del sabio Henri Beraldi, según el cual el viajero ideal era aquél que escalaba montañas, sentía y escribía. </span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;">Hoy en día al viajero ya no se le exige ese compromiso intelectual, pero a lo largo de los tres últimos siglos podemos encontrarnos con numerosos ejemplos que nos harían dudar, o cuando menos abrir un fructífero debate, sobre cualquier posición preestablecida al respecto. La antropóloga Elisa Sánchez defiende que &amp;ldquo;viajero es la persona dotada de la energía y el empeño suficientes para llevar ese viaje a cabo&amp;rdquo;. Y Julio Llamazares argumenta que &amp;ldquo;el turista viaja por capricho y el viajero por necesidad&amp;rdquo;. Aserto que se podría completar con aquél de Proust que afirma que &amp;ldquo;viajar no es cambiar de paisaje sino cambiar de mirada&amp;rdquo;.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">En la definición y construcción de lo que se conoce como pirineísmo tuvieron un papel relevante los montañeros y los viajeros; los protagonistas de la &amp;ldquo;conquista del Pirineo&amp;rdquo;, los hombres y mujeres que escalaron por primera vez las míticas cumbres y después lo narraron con primoroso lirismo. Así surgió también una suerte de literatura pirenaica que hizo tanto por el conocimiento de la cordillera como los estudios antropológicos o geomorfológicos posteriores. Se considera comúnmente que el pirineísmo nació con Louis Ramond de Carbonnieres y su célebre relato de la pionera ascensión a Monte Perdido en 1802, una de las primeras aportaciones a esa literatura pirenaica.<span style="mso-spacerun: yes;">  </span></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Pero es el francés Henry Russell al que la historiografía pirenaica ha concedido la categoría de &amp;ldquo;padre del pirineísmo&amp;rdquo;, sin ningún disfraz científico, como matiza el escritor Marcos Feliú. Elevó su amor por la cordillera al paroxismo hasta el punto de adquirir en concesión por 200 años una parte del Vignemale, la montaña a la que se entregó en vida y con la que firmó un simbólico matrimonio &amp;ndash;él que era profundamente católico-, que reforzaba su visión panteísta del universo. Rusell probablemente fue el último viajero romántico del Pirineo, antes de que el siglo XX mudara los hábitos del viaje y surgiera tímidamente el fenómeno del turismo tal y como lo conocemos hoy en día. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Entre 1750 y 1904 más de 80 autores extranjeros dejaron textos o libros sobre sus viajes por la cordillera, muchos de ellos de una calidad literaria incuestionable, otros, no tanto. De ellos, tan solo una pequeña parte procedía de la pluma de una mujer. Y nos referimos solamente a los foráneos porque, como todo el mundo sabe, la anémica Ilustración española no dio para mucho, y menos para crear una literatura propia sobre el Pirineo. Hasta la primera década del siglo XX sólo supimos de nosotros por las descripciones que hicieron los viajeros extranjeros (franceses, ingleses y alemanes, principalmente).</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;">En esa formación de la idea del pirineísmo se ha otorgado un brillo especial, como se puede ver, a los viajeros románticos e Ilustrados, quizá porque el propio vigor de su pluma tuvo más eco popular que otras aportaciones de carácter científico. Otra cosa es si todos los hechos que contaron fueron verídicos o si sus textos son útiles como fuentes históricas o documentos etnográficos.</span> </span></p><p class="MsoNormal" style="text-justify: inter-ideograph; text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: "></span></p><p><span style="font-family: "><p class="MsoNoSpacing" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: times new roman,times; color: #ff0000; font-size: medium;">&amp;ldquo;Aldeanos de Panticosa&amp;rdquo;. Litografía de Touchstone.</span></p></span></p>	
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<title>Valle de Tena</title>
	<link>http://juangavasa.blogia.com/2009/101501-valle-de-tena.php</link>
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	<pubDate>Thu, 15 Oct 2009 13:21:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20091015132125-casas-rurales-en-el-valle-de-tena-huesca.jpg"  class="center" alt="20091015132125-casas-rurales-en-el-valle-de-tena-huesca.jpg" /><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Los geógrafos suelen referirse al Valle de Tena como el territorio más diverso e interesante de todo el Pirineo aragonés. En este privilegiado microcosmos se encuentran algunos de los últimos glaciares de la cordillera y varias cumbres que superan los tres mil metros. Se trata, por lo tanto, del paisaje pirenaico en estado puro. Encerrado entre Biescas por el sur y el francés Valle de Ossau por el norte, guarda pintorescos pueblos, decenas de senderos que conducen hasta ibones y picos, y vestigios históricos que nos remontan a la prehistoria. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">La entrada meridional por el congosto de Santa Elena es un lugar mítico. <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>En él se entreveran creencias cristianas y paganas con episodios trascendentales de la historia de la vieja Corona de Aragón, como el enfrentamiento en 1592 de las tropas de Felipe II con las del antiguo secretario real, Antonio Pérez, que pretendía invadir Aragón ayudado por Enrique de Navarra. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>El pantano de Bubal es la primera muesca de la histórica presión hidroeléctrica sufrida por el valle, determinante en su actual fisonomía. En la margen izquierda y apostados sobre los contrafuertes del macizo de Telera, se encuentran Piedrafita de Jaca, Tramacastilla de Tena y Sandiniés, tres bellos núcleos de casas de piedra, madera y tejado de pizarra, muchos de ellos con la característica doble inclinación de la arquitectura tensina. En Tramacastilla la visita a la iglesia de origen románico es tan ineludible como sentarse a la mesa de algunos de sus restaurantes, famosos por sus tradicionales migas y el ternasco del país. Es recomendable también un paseo por el Parque Faunístico Lacuniacha de Piedrafita, una excelente introducción a la fauna que puebla el valle. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El entorno de Tramacastilla es tierra de brujas. En el siglo XVII se produjo el proceso documentado más importante de la historia de la Inquisición española. Decenas de mujeres de la zona fueron juzgadas y acusadas por posesión demoniaca. Dicen que en el cercano bosque de El Betato, a la sombra de la omnipresente Peña Telera, se concentraban las brujas para celebrar sus reuniones. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>En el otro lado del pantano se suceden Hoz de Jaca y El Pueyo de Jaca. El primero ofrece algunas de las vistas más impresionantes del valle desde su mirador natural situado a 1.254 metros de altitud sobre el embalse. Las duras rampas de acceso al pueblo merecen la pena por el simple hecho de palpar el sosiego de la vida rural, roto tan sólo en los meses estivales con la llegada masiva de visitantes. El Pueyo de Jaca se solaza en la misma orilla de la cola del pantano de Bubal, como queriendo acariciar sus mansas aguas. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">En este punto se abre el pequeño valle transversal que conduce primero a<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Panticosa y después al emblemático balneario (1.636 m), emplazado en mitad del circo que forman los picos Argualas, Garmo Negro, Pondiellos, Marcadau, Baciás y Brazato. En los últimos años ha sido sometido a una profunda transformación en la que han intervenido arquitectos del prestigio de Rafael Moneo y Álvaro Siza. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>De nuevo en la carretera general cruzamos el pueblo de Escarrilla y tras atravesar un pequeño túnel alcanzamos el pantano de Lanuza, construido en la década de los 70 del pasado siglo para regular las aguas del río Gállego. Los ingenieros erraron en los cálculos y el pueblo sólo fue anegado parcialmente, lo que propició treinta años después un proceso de reversión y la reconstrucción fidedigna del magnífico casco urbano. Hoy las chimeneas de Lanuza vuelven a escupir humo y sus calles han recuperado la vitalidad perdida con la apertura de nuevos establecimientos hoteleros.</span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">La última localidad del valle es Sallent de Gállego, también la más importante. Protegida por la omnipresente mole calcárea de Foratata, el viejo<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>pueblo de ganaderos y contrabandistas se ha transformado en un importante centro turístico. El pueblo está dividido en dos por el modesto río Aguas Limpias. A la izquierda; el barrio del Paco, que soporta buena parte del desarrollo urbano más reciente. A la derecha; el núcleo histórico en el que encontraremos bellos ejemplos de arquitectura tradicional de origen noble como Casa Caperán, Casa Lorentón o Casa Félix. En lo alto del barrio del Vico descuella la iglesia gótica dedicada a la Asunción. </span></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="mso-tab-count: 1;">            </span>Desde Sallent se puede observar con nitidez el perfil de la moderna estación de ARAMON Formigal. Sus extensas laderas salpicadas de remontes nos acompañarán hasta el alto del Portalet, frontera natural con Francia. Desde aquí las propuestas de excursiones de alta y media montaña son interminables. La más clásica es la que conduce a los ibones de Anayet, desde los que se disfruta de una estampa inigualable presidida por los picos de origen volcánico de Anayet y Midi d&amp;rsquo;Ossau. Algunos sarrios y el ganado vacuno y caballar serán probablemente nuestros compañeros de viaje.</span></span> </span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: Calibri;"></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times; color: #ff0000; font-size: medium;"></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times; color: #ff0000; font-size: medium;"></span></span></p><p class="MsoNoSpacing" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="font-family: times new roman,times; color: #ff0000; font-size: medium;">Artículo publicado en el número 115 de la revista <em>Viajes National Geographic.</em></span></span></p>	
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<title>Manifiesto</title>
	<link>http://juangavasa.blogia.com/2009/100901-manifiesto.php</link>
		<description><![CDATA[ El próximo 30 de octubre se va a presentar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid un manifiesto en defensa de otra política y otros valores para salir de la crisis. No sé cuál es el valor real de estas iniciativas ... 
]]></description><comments>http://juangavasa.blogia.com/2009/100901-manifiesto.php#comments</comments>
	<pubDate>Fri,  9 Oct 2009 09:24:00 -0500</pubDate>
<category>El signo de los tiempos</category>
<guid>http://juangavasa.blogia.com/2009/100901-manifiesto.php</guid>
<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20091009092448-pobre-maos.jpg"  class="center" alt="20091009092448-pobre-maos.jpg" /><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #0000ff;">El próximo 30 de octubre se va a presentar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid un manifiesto en defensa de otra política y otros valores para salir de la crisis. No sé cuál es el valor real de estas iniciativas más allá de su indudable carga simbólica y de su vocación de denuncia. Pero no tengo duda de la necesidad de estos pronunciamientos cívicos para constatar que hay una parte de la sociedad que se resiste a aceptar esta democracia mutilada y viciada. </span></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #0000ff;">En mitad de este bochornoso espectáculo de tramas corruptas, prevaricación, pagos de favor, regalos inmorales y horteras engominados, la sociedad debe de posicionarse claramente en otro registro moral; marcar claramente las diferencias entre los que instrumentalizan la política en beneficio propio y los que creemos que otra democracia es posible siempre que haya voluntad regeneradora.</span></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #0000ff;">La crisis del capitalismo no puede ser un paréntesis, un descanso antes de reemprender la marcha con los mismos conductores y las mismas costumbres. Quienes desde posiciones ultraliberales han detestado el Estado y ahora en el caos reclaman su intervención, deberían de saber que los viejos tiempos han acabado. Pero me temo que la ingenua ignorancia reside en quienes no nos hicimos ricos en los años de bonanza y tampoco lo conseguiremos en el futuro. Sospecho que nuevamente somos agentes pasivos de un espectáculo en el que no se nos ha concedido la palabra. Ocupamos el gallinero del teatro mientras en el escenario esbozan una media sonrisa los que mueven los hilos de las marionetas.</span></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: medium;"> </span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-bidi-font-style: italic; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-font-weight: bold;">El Manifiesto está</span><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"> firmado por personalidades variadas del mundo de la ciencia, la cultura, la educación, el periodismo y las artes. Después de dos años de una crisis que ha creado millones de desempleados y ha provocado que el número de personas hambrientas y desnutridas en el mundo alcance un nuevo record, están bien claras las causas de esta grave situación. Dejar en plena libertad a los capitales financieros y dejar que los mercados sean los únicos reguladores de las relaciones económicas sólo lleva, como estamos comprobando, a la inestabilidad permanente, a la escasez de recursos financieros para crear empleo y riqueza y a las crisis recurrentes.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Se ha demostrado también que la falta de vigilancia e incluso la complicidad de las autoridades con los poderosos que controlan el dinero y las finanzas, esto es, la falta de una auténtica democracia, sólo produce desorden, y que concederles continuamente privilegios, lejos de favorecer a las economías, las lleva al desastre. Dejar que los bancos se dediquen con absoluta libertad a incrementar artificialmente la deuda con tal de ganar más dinero es lo que ha provocado esta última crisis.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Pero también es una evidencia que las políticas neoliberales basadas en reducir los salarios y la presencia del Estado, el gasto social y los impuestos progresivos para favorecer a las rentas del capital, han provocado una desigualdad creciente. Y que la inmensa acumulación de beneficios de unos pocos, en lugar de producir el efecto &amp;ldquo;derrame&amp;rdquo; que pregonan los liberales, ha alimentado la especulación inmobiliaria y financiera que ha convertido a la economía mundial en un auténtico e irracional casino.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Y es evidente que esos desencadenantes de la crisis no tienen que ver solamente con los mecanismos económicos, sino con la política controlada cada vez más por los mercados, por el poder al servicio de los privilegiados y por el predominio de la avaricia y el afán de lucro como el único impulso ético que quieren imponer al resto del mundo los grandes propietarios y los financieros multimillonarios. Por eso la crisis económica que vivimos es también una crisis política y cultural y ecosistémica.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Las prácticas financieras neoliberales que la han provocado se justificaron con el predominio de unos valores culturales marcados por la soledad, el individualismo egoísta, la degradación mercantil de los conceptos de felicidad y de éxito, el consumo irresponsable, la pérdida del sentido humano de la compasión y el descrédito de las ilusiones y las responsabilidades colectivas. Los debates surgidos en torno a esta crisis demuestran que en las democracias occidentales se ha establecido un enfrentamiento peligroso entre los poderes económicos y la ilusión política.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Los partidarios del mercado como único regulador de la Historia piensan que el Estado debe limitarse a dejar que los individuos actúen sin trabas, olvidando que entre ellos hay una gran desigualdad de capacidades, de medios y de oportunidades. Por eso le niegan capacidad pública para ordenar la economía en espacios transparentes, y para promover los equilibrios fiscales y la solidaridad social. Y por eso desacreditan el ejercicio de la política. Pero la política no debe confundirse con la corrupción, el sectarismo y la humillación cómplice ante los poderes económicos.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">La política representa en la tradición democrática el protagonismo de los ciudadanos a la hora de organizar su convivencia y su futuro. Palabras como diálogo, compromiso, conciencia, entrega, legalidad, bien y público, están mucho más cerca de la verdadera política que otras palabras por desgracia comunes en nuestra vida cotidiana: corrupción, paraíso fiscal, dinero negro, beneficio, soborno, opacidad y escándalo. Como esta crisis es política y cultural, debemos salir de esta crisis reivindicando la importancia de la política, la educación y la cultura.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">No podemos confundir la sensatez y la verdad científica con diagnósticos interesados en perpetuar el modelo neoliberal y sus recetas financieras. Ahora resulta prioritario buscar una respuesta progresista a la crisis. Para evitar nuevas crisis en el futuro hay que luchar en primer lugar contra todas las manifestaciones de la desigualdad.Y para ello es necesario garantizar el trabajo decente que proporcione a mujeres y hombres salarios dignos y suficientes, y el respeto a sus derechos laborales como fundamento de un crecimiento económico sostenible.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Así mismo, es imprescindible que se lleven a cabo reformas fiscales que garanticen la equidad, la solidaridad fiscal, sin paraísos ni privilegios para millonarios, y la mayor contribución de los que más tienen, para que el Estado pueda aumentar sus prestaciones sociales y ejercer como un potente impulsor de la actividad económica. Frente a los daños ecológicos de la ambición especulativa, una respuesta progresista supone revisar los marcos jurídicos para que sea posible una mayor protección de nuestro ecosistema y establecer suficientes incentivos para promocionar la producción y el consumo sostenibles. Frente a un modelo productivo basado en la especulación financiera e inmobiliaria y en la consideración de que nuestros recursos son ilimitados, una respuesta progresista supone invertir más en educación, investigación y cualificación laboral. Frente al desprestigio de la política, una respuesta progresista supone devolverle la autoridad a los espacios públicos y a los representantes de los ciudadanos para que regulen en nombre del interés común las estrategias del mercado.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Frente a la misoginia y la discriminación de género, una respuesta progresista supone consolidar las políticas de igualdad, defender el derecho a la reproducción y medidas específicas para evitar que las mujeres se vean relegadas al paro o a la economía sumergida y a soportar muchas más horas de trabajo no retribuido que los hombres, sufriendo así en mucha mayor medida que éstos los efectos de la crisis. Frente al racismo y a la xenofobia, una respuesta progresista supone defender los derechos de los trabajadores extranjeros y asegurar el respeto jurídico a la dignidad las personas. Frente a la soledad, la pobreza y el egoísmo, una respuesta progresista supone apostar por los valores culturales de la solidaridad, que no son ideales utópicos trasnochados, sino la mejor muestra de la dignidad cívica de los sentimientos humanos.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 19.2pt; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: medium;"><strong><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;">Firmas:</span></span></strong><span style="font-family: "Times New Roman","serif"; font-size: 12pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: times new roman,times;"> <strong>Ángeles Aguilera</strong> (periodista), <strong>Ana Belén</strong> (actriz, cantante), <strong>Fernando Beltrán </strong>(poeta), <strong>Felipe Benítez Reyes</strong> (escritor), <strong>Juan Diego Botto</strong> (actor), <strong>Concha Caballero</strong> (profesora de literatura), <strong>José Manuel Caballero Bonald</strong> (escritor), <strong>Juan Ramón Capella</strong> (analista social), <strong>Fernando Delgado</strong> (escritor), <strong>Concepción del Moral</strong> (librera), <strong>Luis García Montero</strong> (escritor), <strong>Jesús García Sánchez</strong> (Editor), <strong>Jordi Gracia</strong> (catedrático de universidad), <strong>Almudena Grandes</strong> (escritora), <strong>María Isabel Lázaro</strong> (arabista), <strong>Olga Lucas</strong> (traductora), <strong>Víctor Manuel</strong> (cantante), <strong>Mariano Maresca</strong> (profesor Filosofía del Derecho), <strong>Eduardo Mendicutti</strong> (escritor), <strong>Román Orozco</strong> (periodista), <strong>Benjamín Prado</strong> (Escritor), <strong>Rafael Reig</strong> (escritor), <strong>Manuel Rico</strong> (escritor y crítico literario), <strong>Javier Rioyo</strong> (cineasta y periodista), <strong>Miguel Ríos</strong> (cantante), <strong>José Ramón Ripoll,</strong> (poeta), <strong>Azucena Rodríguez</strong> (cineasta), <strong>Olga Rodríguez</strong> (periodista), <strong>Ana Rossetti</strong> (escritora), <strong>Joaquín Sabina</strong> (cantante), <strong>Ángel Sáenz Badillo</strong> (hebraísta), <strong>José Luis Sampedro </strong>(escritor), <strong>Judit Targarona</strong> (hebraísta), <strong>Juan Torres</strong> (catedrático de universidad), <strong>Manuel Ángel Vázquez Medel</strong> (catedrático de universidad), <strong>Juan Vida</strong> (pintor), entre otros.</span> </span></span></p>	
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<title>Ferrer i Guàrdia</title>
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	<pubDate>Mon,  5 Oct 2009 14:17:00 -0500</pubDate>
<category>Personajes</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://juangavasa.blogia.com/upload/20091005141731-jpg-afusellament-de-ferrer-i-guardia-.jpg"  class="right" alt="20091005141731-jpg-afusellament-de-ferrer-i-guardia-.jpg" /><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 5pt; background: white; mso-line-height-alt: 10.0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">El 31 de mayo de 1906, el anarquista Mateo Morral lanzó una bomba desde un balcón de la calle Mayor de Madrid al paso del cortejo real, que regresaba a palacio una vez celebrada la boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg en la iglesia de los Jerónimos. El atentado no consiguió su objetivo, al tropezar el artefacto con el tendido del tranvía, y los reyes salieron ilesos de la potente deflagración, pero murieron 23 personas, entre militares y civiles, y más de un centenar resultaron heridas como consecuencia de aquel regicidio frustrado. Pocos días más tarde, el autor del atentado se suicidaba cerca de Torrejón de Ardoz después de matar a quien lo había detenido.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 5pt; background: white; mso-line-height-alt: 10.0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">La anómala muerte de Morral acabaría por dejarlo ante la historia como único ejecutor y responsable del hecho, sin trama o complot que lo respaldara en su proyecto y realización. Sí figuró como presunto instigador en un principio, entre los varios encausados que fueron condenados como encubridores, Francesc Ferrer i Guàrdia, el pedagogo racionalista fundador de la Escuela Moderna, centro en el que Mateo Morral había sido bibliotecario. Absuelto Ferrer, la sentencia que lo dejó en libertad bajo fianza hizo constar &amp;ldquo;las ideas disolventes y anarquistas del procesado, sin que fueran motivo legal suficiente para entender que tuvo que ser partícipe en el delito cometido por su amigo y cooperador Mateo Morral&amp;rdquo;. Una gran campaña mediática europea defendió entonces la inocencia del maestro anarquista, defensor de una enseñanza libre y racional frente a la España autoritaria y dogmática, sin que esa campaña pudiera erradicar la creencia entre buena parte de la ciudadanía, tal como sostienen hoy muchos historiadores, de que Ferrer i Guàrdia pudo haber intervenido de alguna forma en aquel atentado.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 5pt 0cm; background: white; mso-line-height-alt: 10.0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Dos años después, esa misma España a la que el librepensamiento europeo había tildado de inquisitorial e intransigente iba a tener oportunidad de procesar nuevamente a Francesc Ferrer i Guàrdia (grado 31 de la masonería) como consecuencia de la huelga convocada en Barcelona el 26 de julio de 1909 en protesta por la movilización de tropas de reemplazo para proteger las minas del Rif, algo que para los soldados españoles sin medios para pagar la cuota que les eximiera de la milicia suponía riesgos de masacres muy similares a las sufridas en Cuba y Filipinas. La huelga derivó en una revuelta popular espontánea que se prolongó durante siete días y es conocida como Semana Trágica, sin que, a pesar de su en verdad trágico balance (en torno a un centenar de muertos, de los que sólo tres eran militares), sufrieran merma los intereses de los bancos, las empresas o las fábricas. También murieron tres religiosos, uno de ellos de infarto, y recientemente hemos conocido, por la documentación inédita extraída del Archivo Secreto del Vaticano, el testimonio de una de las monjas francesas del convento de la Asunción de Poble Sec: los huelguistas llamaron a la puerta para advertir a la hermana tornera de que iban a saquear el lugar.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 5pt 0cm; background: white; mso-line-height-alt: 10.0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Como resultado de los incidentes, magnificados como un movimiento revolucionario y separatista por parte del Gobierno que tan duramente los reprimió, hubo dos millares de detenidos, 739 procesamientos y 17 condenas a muerte, aunque sólo se llegaron a ejecutar 5. Entre estas últimas, la de Francesc Ferrer i Guàrdia, que fue acusado como autor y jefe de la rebelión. Sin embargo, la revisión objetiva de los más de 600 folios de la causa abierta contra el pedagogo catalán permite afirmar que su fusilamiento en el castillo de Montjuic, hace ahora un siglo, fue un crimen judicial. Como tal lo conceptúa Francisco Bergasa, que este mismo año, con motivo del centenario de la Semana Trágica y de aquella ejecución, ha puesto en la calle su libro ¿Quién mató a Ferrer i Guàrdia?, una pormenorizada y diáfana crónica periodística de la causa procesal que llevó al maestro anarquista ante el pelotón de fusilamiento.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 5pt 0cm 0pt; background: white; mso-line-height-alt: 10.0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Además de ser un pedagogo muy avanzado para su tiempo, propulsor de la educación libre, racional y laica, integral e igualitaria, es reconocido el carácter que como revolucionario conspirador, anticlerical y antimonárquico distinguió al maestro de Alella. En respuesta al título que puso a su libro, Bergasa estima que su muerte fue en buena parte obra de todos. Molestaba al rey, obviamente, pues aparte de su supuesta y no probada intervención o instigación en el atentado de Madrid contra Alfonso XIII,no faltan indicios que lo podrían relacionar con el que tuvo lugar en la calle Rohan de París un año antes. Tanto al Gobierno como a la Iglesia les afectaba en su intereses la proyección y competencia que la nueva escuela de Ferrer i Guàrdia comportaba en el ámbito de una enseñanza confesionalmente católica. La derecha lo odiaba, pero tampoco era grato a la izquierda, y así lo demuestran las declaraciones de sus compañeros republicanos y sindicalistas en la denominada Causa contra Ferrer i Guàrdia instruida por la jurisdicción de Guerra. Los primeros pretendieron evadirse de sus responsabilidades en los hechos y los socialistas y anarquistas nunca lo apreciaron como uno de los suyos, pues lo consideraban, según Francisco Bergasa, un burgués enriquecido de costumbres libertinas.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 5pt 0cm 0pt; background: white; mso-line-height-alt: 10.0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;">Contra Ferrer i Guàrdia se orquestó un proceso judicial falto de toda garantía y saturado de irregularidades, fruto de las filtraciones a la prensa interesada, que fomentó una intensa campaña para culpabilizarlo a base de declaraciones falaces y juicios paralelos. Si los periódicos librepensadores europeos presionaron al Gobierno español para que la justicia lo dejara en libertad en 1907 por falta de pruebas, la prensa española más reaccionaria lo quiso reo de muerte en 1909, también sin pruebas, y así fue como mediática, política y efectivamente fue ajusticiado.</span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 5pt 0cm 0pt; background: white; mso-line-height-alt: 10.0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 5pt 0cm 0pt; background: white; mso-line-height-alt: 10.0pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">Félix Población en <em>Público</em></span></span></span></span></p>	
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